El independentismo no afloja ante el 14-F y vuelve a apostar por el referéndum
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la cup prevé crear instituciones paralelas

El independentismo no afloja ante el 14-F y vuelve a apostar por el referéndum

"El Estado ha de saber que su negativa a negociar un referéndum, si perdura en el tiempo, puede desembocar en una acción unilateral", amenaza el programa electoral de ERC

placeholder Foto: El líder de ERC, Oriol Junqueras. (Reuters)
El líder de ERC, Oriol Junqueras. (Reuters)

El independentismo planteará batalla al Estado español y la sombra de otro 1-O es recogido explícitamente en las propuestas electorales del 14-F. Si JxCat y la CUP presentan programas de confrontación directa contra el Estado español, reclamando la independencia por las bravas, Esquerra introduce algunos matices, aunque sutiles. El hilo común es que ninguna de estas tres formaciones principales abandona la idea de realizar un referéndum de independencia 'sí o sí'. ERC va más allá y promete referéndums periódicos como en Suiza y California, mientras que la CUP busca el colapso de España desde la Generalitat.

"Sabemos y defendemos que el referéndum pactado es el mejor escenario, la opción que genera más garantías y reconocimiento internacional inmediato. Por eso, es el escenario prioritario, pero no el único. Porque no somos ingenuos y ya hemos comprobado que España no es el Reino Unido (…) Por tanto, conviene prepararse para un eventual escenario de referéndum no acordado. El Estado ha de saber que su negativa a negociar un referéndum, si perdura en el tiempo, puede desembocar en una acción unilateral del independentismo", afirma el programa republicano.

Foto: El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban (i), conversa con el portavoz de ERC, Gabriel Rufián (d). (EFE)

Es más: el primer punto del programa de Esquerra es "forzar al Estado español a aceptar el derecho a la autodeterminación y la amnistía como únicas vías para resolver el conflicto político con Cataluña". El programa que presenta la CUP es parecido: "El referéndum es la propuesta mayoritaria de la sociedad catalana para dar salida al conflicto entre el pueblo catalán y el Estado español”. Los ‘cuperos’, no obstante, reseñan que "el Estado español no es un interlocutor válido en la gestión democrática del conflicto”, por lo que abogan por “una resolución del conflicto multilateral a escala internacional".

JxCat no tiene todavía programa electoral. Pero a falta de ello, el partido de Carles Puigdemont tiene ideas como la expresada por Laura Borràs, su presidenciable, esta semana: quiere proclamar la independencia de Cataluña si el voto separatista supera el 50% de los votos. "Nosotros existimos para esto, tenemos este mandato del 1-O, lo llevamos en el programa no electoral, sino del partido". Es una declaración de principios clara y rotunda.

El conflicto, motor de cambio

La CUP, sin embargo, tiene un detallado programa donde explicita su hoja de ruta y es taxativa en sus exposiciones: “Hemos de asumir el conflicto como motor de cambio (…) Partiendo de la premisa de que el referéndum o la fórmula que se haga servir para dirimir democráticamente el conflicto será un pulso político que requerirá movilización, desobediencia y dinámica de colapso, no se puede pensar en una lógica de cambio en un momento concreto, sino que se ha de pensar en una dinámica de conflicto". Esta estrategia, reconoce el texto, les beneficia: "Una lección fundamental es que el movimiento [independentista] y la hegemonía crecen con el conflicto".

Por eso, el programa radical explica que “en este contexto, definimos una acción institucional focalizada en reforzar el conflicto con el Estado (…) Dibujamos un escenario en el que el trabajo institucional refuerce la creación de tensiones y embates constantes que nos conduzcan hacia un nuevo momento de catarsis popular e institucional: la insurrección democrática". Llegados a ese punto, se trataría de forzar al Estado a “sentarse en una mesa de negociación para establecer los acuerdos para el ejercicio del derecho a la autodeterminación, con mediación de agentes internacionales, y que establezca la amnistía para todas las personas represaliadas en el ‘procés’".

Foto: Esther García Canet y Queralt Casoliva Rocabruna. (EC)

La diferencia entre ERC y la CUP es que los primeros se mantienen dentro de las vías democráticas legales y los segundos pretenden "legitimar vías alternativas —unilaterales y desobedientes— que permitan resolver el derecho a la autodeterminación". En este sentido, la CUP hace el juego a Puigdemont y sitúa al Consell per la República como una herramienta importante de la actividad institucional. Sería "un espacio para desarrollar una agenda internacional compartida que nos presente como pueblo y no como partidos, ante la comunidad internacional". Además, llega a plantear la creación de un plan de desobediencia y luchas populares, acompañando dicho plan desde las instituciones para "contribuir a la elaboración de una estrategia de insurrección democrática".

Esquerra dibuja unas propuestas con indisimulados guiños a la independencia. Por ejemplo, convertir la Autoridad Catalana de la Competencia en la Autoridad Administrativa Nacional de la Competencia, una 'estructura' de Estado relacionada con la creación de herramientas independientes con las que Cataluña podría funcionar separadamente de España. Otra es la creación de una Identidad Digital Catalana, que serviría para agilizar trámites administrativos pero que sería la base de un DNI catalán nacido de la Administración digital preconizada tanto por JxCat como por ERC. La meta es “crear un sistema público de Soberanía Digital para la gestión de la información personal". Para ello, se serviría de otras herramientas que se propone crear, como el Regulador Digital de Cataluña y la Agencia de Innovación, Transformación y Seguridad Digital. El desarrollo de la Agencia Catalana de Protección Social sería otro ente similar que, en realidad, estaba previsto el 1-O como el sustituto de la Seguridad Social en caso de que hubiese ruptura.

Salario Mínimo Catalán

Los republicanos reclaman también potenciar un "sindicalismo republicano", una Ley de Reforma Horaria, una Ley Electoral catalana, crear el Observatorio Catalán de la Vivienda, construir 6.000 viviendas públicas, garantizar el voto a los 16 años, dedicar a vivienda el 0,4% del PIB (unos 1.000 millones al año) y el inicio de relaciones efectivas con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Una de las medidas estrella de ERC es el establecimiento de un 'salario catalán de referencia' de 1.250 mensuales, estableciendo por ley un tope salarial de 12 escalas, según el cual, el sueldo más grande no pueda superar en 12 veces el salario más pequeño. La CUP, en cambio, recoge el establecimiento de un salario mínimo interprofesional de 1.239 euros mensuales.

Los republicanos también proponen el impulso "de consultas ciudadanas para favorecer la democracia directa". Se trata de realizar referéndums sobre diversas cuestiones, que serán decididos por mesas estratégicas sectoriales, coyunturales o transversales. "California y Suiza son dos paradigmas de democracia directa. Los suizos han celebrado 600 referéndums a nivel federal desde 1848 y muchos más a nivel cantonal o local desde la Edad Media. En California, han tenido lugar unos 360 referéndums desde que, hace 100 años, se introdujo esta práctica para combatir la corrupción entre los legisladores”, dice el texto de ERC.

placeholder El candidato de ERC, Pere Aragonès. (Reuters)
El candidato de ERC, Pere Aragonès. (Reuters)

En ordenación del territorio, la intención de ERC es hacer desaparecer las 4 diputaciones y sustituirlas por las ocho 'veguerías' o comarcas, aunque aboga en paralelo por "crear una estructura simplificada y descentralizada de la Administración organizada en dos niveles de gobierno y tres ámbitos de actuación territorial: el gobierno estatal, que actúa territorialmente en veguerías, y el gobierno municipal".

En la presentación del programa, sorpresivamente, el candidato, Pere Aragonès, anunció que sus medidas son para "reconstruir" Cataluña "y para ello es imprescindible romper con 40 años de sociovergencia al frente de la Generalitat". Que esto lo diga el representante de un partido que durante la primera década de democracia sostuvo con sus votos a Jordi Pujol y que más recientemente gobernó con Artur Mas, con Carles Puigdemont y con Quim Torra no deja de ser un sarcasmo político.

En materia de lengua, tanto ERC como la CUP omiten toda referencia al castellano. El programa de ERC propone que el catalán sea únicamente la lengua vehicular en todos los ciclos de la enseñanza. Además, reclama que sean lenguas oficiales el catalán, el occitano y la lengua de signos catalana, exigiendo al mismo tiempo que las dos primeras sean oficiales en España y en el Parlamento europeo. Esas tres lenguas, así como el vasco, gallego, aragonés y asturleonés deben ser también reconocidas como oficiales en todo el Estado español. En su programa incluye, además, "aprobar y blindar la equiparación de las denominaciones catalán y valenciano como sinónimos e intercambiables", lo que deberá hacerse por ley. La CUP se limita a proclamar que el catalán "ha de ser la lengua vehicular de todo el sistema educativo", pero también en el ámbito de las relaciones sociales y en las universidades.

Subidas de impuestos

En materia de impuestos, los independentistas van a por todas. ERC propugna un impuesto sobre el carbono, hacer efectivo el Impuesto de Emisiones de Dióxido de Carbono de los coches, la creación de una Consejería de Emergencia Climática (también prevé otra de Igualdad y Feminismos) o un nuevo Impuesto al Comercio Electrónico para preservar el comercio de proximidad.

La CUP, por su parte, apuesta por el incremento de los impuestos de Patrimonio, Donaciones y Sucesiones (sólo se bonificarían las herencias inferiores a 200.000 euros), la revisión del IVA (que en realidad no puede hacer) establecer una 'Tasa Covid' a las grandes fortunas que gravaría la riqueza "del 1% más rico y permitiría que en 10 años, sólo con esta tasa, se financiase todo el gasto causado por el covid" e incorporar nuevos impuestos y tasas, como el Impuesto sobre las Actividades Extractivas y del Uso de Combustibles Fósiles y Nucleares. Otra de sus medidas estelares es "suspender inmediatamente el pago de la deuda y decretar el impago definitivo de la usura legalizada”, potenciando "una red de entidades públicas desobedientes con la deuda".

Junto a esas medidas, proponen la "nacionalización de los sectores considerados esenciales y los estratégicos", crear una empresa pública que gestione las autopistas (y no renovar ningún peaje o concesión), la eliminación de la caza (excepto en casos de sobrepoblación de especies), "reconocer oficialmente que los animales tienen sentimientos", iniciar acciones para controlar puertos y aeropuertos que todavía controla el Estado español, reducir la jornada laboral a 30 horas a corto plazo y la nacionalización de todas las empresas que anuncien cierres.

Foto: Pedro Sánchez, junto a Salvador Illa. (EFE)

El independentismo radical, no obstante, plantea medidas radicales que les diferencian claramente de ERC. Por ejemplo, la CUP planea que, desde la Generalitat se reforzaría la plataforma Alerta Solidaria “para poder dotarnos de una fuerte organización popular antirrepresiva que nos permita responder con movilizaciones de solidaridad con quien padezca la represión y de rechazo al Estado opresor”.

La CUP es taxativa en sus planteamientos: rechaza formar parte de la UE, del euro, de la OTAN y del Euroejército. También reclama la "desmilitarización, desnuclearización y protección medioambiental" del Mediterráneo, propone "prohibir los actos de exaltación militar y las maniobras militares", así como la presencia del Ejército en cualquier espacio educativo. Es más: en su programa, los radicales incluyen la propuesta de "desarticular las unidades de investigación" de los Mossos porque, afirman, “funcionan como espacios de policía política destinada al control de los movimientos sociales y políticos y a su criminalización". También quieren "la disolución de las unidades especializadas en orden público, como la Brimo". También incorporan "10 propuestas para desmilitarizar los Països Catalans", entre las que destaca recuperar todo el patrimonio que es del Ministerio de Defensa.

Por el contrario, a su listado, los republicanos añaden la promoción de la "justicia universal sobre los crímenes de lesa humanidad" y "exigir la asunción de responsabilidades por parte del Estado español en la represión y una actitud de disculpa, revisión y resarcimiento por los crímenes cometidos por el franquismo". Recoge, en este sentido, el "convertir la Jefatura Superior de Policía de Via Laietana en un centro de interpretación de la memoria", que se complementaría con una Ley de Memoria Histórica y Democrática de Cataluña y con la retirada de "todos los símbolos franquistas que se mantienen en la vía pública, especialmente el monumento de exaltación de la batalla del Ebro en Tortosa". Curiosamente, los ciudadanos de las comarcas sureñas decidieron por votación popular no tocar ese símbolo.

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