Un escenario de "muchísima tensión": la pandemia amenaza todavía el 14-F
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ELECCIONES EN CATALUÑA

Un escenario de "muchísima tensión": la pandemia amenaza todavía el 14-F

La región avanza hacia la controvertida cita electoral en plena tercera ola del covid-19 y con las autoridades inmersas en la campaña de vacunación para frenar la pandemia

placeholder Foto: Servicio de urgencias en el Hospital de la Santa Creu. (EFE)
Servicio de urgencias en el Hospital de la Santa Creu. (EFE)

La situación sanitaria ha determinado todos los aspectos de nuestra vida en el último año y amenazaba con marcar también las elecciones catalanas previstas para el 14-F. A la espera de la sentencia definitiva en los primeros días de febrero y con la mayoría de partidos defendiendo el aplazamiento, los comicios tendrán lugar el día de los enamorados con la pandemia en una evolución preocupante y con las autoridades sanitarias planteando nuevas restricciones para frenar su avance. La salida del ministro de Sanidad, Salvador Illa, para ser el presidenciable del PSC ha agitado aún más el debate sobre la gestión de la epidemia.

Salvo giro inesperado por una ampliación sustancial de las restricciones que no parece que vaya a ocurrir, los catalanes acudirán a las urnas de una forma muy distinta a diciembre de 2017, cuando las mascarillas eran un elemento que vinculábamos a algunos países asiáticos y las letras PCR no nos decían mucho. Ahora, tras casi un año conviviendo con el coronavirus, los votantes depositarán sus papeletas para dar forma al nuevo Parlament ataviados con las medidas de protección y tras semanas de aumento de los contagios en todo el país, también en el territorio en cuestión.

Foto: Aspecto del hemiciclo del Parlament de Cataluña. (EFE)

Los niveles de transmisión en toda España durante la tercera ola han sido tan altos que Cataluña no sale tan mal parada en la comparación. Pero eso no quiere decir que su situación sea buena. Al contrario, es muy grave, aunque se hayan mantenido las elecciones. La incidencia acumulada a 14 días comenzó a crecer el 9 de diciembre, como en casi todo el país. Durante diciembre subió más rápido, pero en enero el crecimiento ha sido más lento.

No se ha alcanzado la incidencia de la segunda ola, que superó los 850 casos por 100.000 habitantes. El techo fueron los 703 casos del 20 de enero, cinco días después de que la Generalitat aplazara las elecciones que luego fueron devueltas al 14-F. Desde entonces, el número de nuevos contagios ha ido descendiendo y es previsible que lo siga haciendo en los próximos días, aunque los últimos datos están sin consolidar y aún pueden variar. El riesgo de rebrote, un dato que proporciona el Departament de Salut, lleva cayendo desde el 14 de enero, aunque sigue en niveles muy altos.

Cataluña tiene ahora menos casos que en la segunda ola, pero más hospitalizados. La razón es que cuando repuntaron los contagios, a principios de diciembre, sus hospitales aún tenían una alta ocupación por pacientes de covid-19 de la segunda ola. Desde el 20 de octubre solo ha habido un día con menos de 2.500 enfermos de coronavirus en los hospitales catalanes, y ningún día por debajo de los 300 ingresados en la UCI. Es una situación que se ha repetido en casi toda España: la segunda ola no se doblegó, solo se suavizó, al menos en los centros hospitalarios, que siguen soportando una presión muy alta. "Un escenario de muchísima tensión", resumió este miércoles Adrià Comella, director del Servicio de Salud.

La última actualización del ministerio refleja una incidencia que se ha visto reducida hasta los 589,7 contagios (24,24 puntos menos que el día anterior), mientras que la presión hospitalaria cae solo unas décimas hasta el 20,45% en camas ocupadas por covid y el 46,61 en el caso de las unidades de cuidados intensivos.

Por municipios, a fecha 26 de enero, 545 tenían una incidencia acumulada a 14 días superior a los 250 casos por 100.000 habitantes, el umbral de máximo riesgo acordado entre las comunidades y el Gobierno. De esos, 76 tenían una incidencia de más de 1.000 casos, aunque la mayoría eran localidades muy pequeñas en las que pocos contagios desvirtúan ese dato. Entre las capitales de provincia, Tarragona (709 casos por 100.000 habitantes) es la que peor está. Y entre las ciudades de más de 50.000 habitantes, la que más incidencia acumulada tiene es Reus, con 810 casos.

Hasta el momento, según los datos del ministerio, Cataluña ha administrado el 70,5% de las 286.050 vacunas recibidas. Este dato le sitúa en el puesto 17 de 19 en cuanto a la proporción de dosis inyectadas, si bien se trata de la segunda CCAA que más cantidad ha conseguido aplicar, solo por detrás de Andalucía, con 201.650.

De hecho, el Govern es uno de los ejecutivos autonómicos que ha clamado esta semana contra la escasez de vacunas y este miércoles avanzó que se quedarían sin las existencias estratégicas a la espera de nuevas remesas, con "las neveras vacías". Algo similar sucedió en Madrid, que insistió en que no tienen fármaco para nuevos vacunados y se centrarán en completar la inmunización en quienes ya hayan recibido la primera dosis. "Cada día las dificultades son más grandes. Esta semana las vacunas de Moderna no han llegado, Pfizer ha enviado menos y de AstraZeneca ahora no sabemos nada", aseguró el secretario de Salut Pública, Josep Maria Argimon.

El 15 de enero los partidos con representación parlamentaria, salvo el PSC, decidieron que el 14-F no tuviera lugar y que los comicios se pospusieran al 30 de mayo con vistas a que la crisis sanitaria se hubiera relajado entonces. Esa tarde, Sanidad comunicó 2.192 positivos en Cataluña diagnosticados en las 24 horas previas, una incidencia de 561 en los últimos 14 días, una ocupación de camas por covid del 16,97% y del 42,38 en UCI.

Cuatro días después, el 19 de enero, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña atendió los recursos contra el aplazamiento electoral para volver al 14 de febrero. En esa misma jornada el departamento que dirigía Illa notificó 2.774 contagios detectados en las 24 horas previas y una incidencia acumulada de 624,43 casos en 14 días. También registraba una ocupación de camas por covid del 18,77%, el 46,76 en las UCI. La expansión del virus seguía aumentando.

Foto:  El vicepresidente del Govern, Pere Aragonés (c); el conseller Bernat Solé (2i); la exconsellera Meritxell Serret (2d), y la cabeza de lista de ERC por Lleida, Marta Vilalta (3i), durante un acto preelectoral en Lleida este sábado. (EFE)

Pese a esta evolución y a que la crisis sigue siendo grave, el propio Ejecutivo regional ha dejado por escrito su aval a que se garantice la seguridad sanitaria durante la cita electoral, de acuerdo a un documento entregado al Parlament el pasado 23 de enero, tal y como informó este medio.

En las últimas semanas, el Govern, como otras regiones, ha reafirmado sus restricciones para intentar frenar el aumento de la pandemia. La comunidad está cerrada perimetralmente, como también cada uno de sus municipios, tiene el toque de queda máximo permitido (22.00-6.00), horarios limitados para la hostelería y restauración, mientras que los centros comerciales permanecen cerrados. Ese cierre perimetral de las localidades ha sido modificado en clave electoral, ya que se habilitó una excepción para quienes se desplacen para asistir a un acto de campaña, lo que ha generado críticas desde distintos sectores y algunos partidos han pedido a sus seguidores que no lo hagan. Desde Salut se ha incidido en que los mítines deben de ir dirigidos a los vecinos del municipio en el que se celebren, pese a que se contemple el salvoconducto por este motivo.

Las restricciones han estado recientemente en el centro del debate por la negativa del Gobierno central a ampliar las herramientas disponibles contra el virus, a pesar del aluvión de peticiones. La 'consellera' de Salud, Alba Vergés, reclamó la semana anterior que se permitiera a las autonomías decretar el confinamiento domiciliario si fuera necesario por la evolución sanitaria, algo que ha desestimado Moncloa, junto con las solicitudes de extender el toque de queda.

Con esta coyuntura sanitaria, las elecciones presentan múltiples interrogantes. El último en aparecer es si la irrupción del llamado 'efecto Illa' se terminará plasmando en el resultado final y si habrá opciones de que se forme un Govern no independentista. Pero también cuál será la lista más votada entre el secesionismo en un contexto en el que ERC se ha acercado a Pedro Sánchez y con qué fuerza entrará Vox. El partido de Santiago Abascal se postula incluso para superar al PP en el Parlament, pero ambos beberán de un descalabro casi seguro de Ciudadanos en el territorio en el que fue fuerza mayoritaria hace menos de cuatro años.

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