Los papeles secretos del independentismo: la Guardia Nacional, el embrión del Ejército catalán
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Los papeles secretos del independentismo: la Guardia Nacional, el embrión del Ejército catalán

La Guardia Nacional sería la principal fuerza militar de Cataluña en caso de independencia. Al menos, así consta en un dosier incautado por la Guardia Civil

Foto: Fotografía de archivo de una manifestación independentista. (EFE)
Fotografía de archivo de una manifestación independentista. (EFE)

La Guardia Nacional sería la principal fuerza militar de Cataluña en caso de independencia. Al menos, así consta en un dosier incautado por la Guardia Civil en la investigación que sigue el juzgado de instrucción número 1 de Barcelona, bajo la dirección del magistrado Joaquín Aguirre. En los registros que se llevaron a cabo, se encontró un informe sobre los ‘Papeles de la Cataluña independiente’. Dentro de ese dosier, se hallaba otro documento titulado ‘La seguridad de Cataluña el día D+1’. Es decir, el día siguiente a la proclamación de la independencia.

Es un documento teórico, pero disponible para llevar a la práctica en el momento en que se consiga la independencia catalana. “Este documento cree que una vez Cataluña sea independiente, el Estado español podría retirar todos sus efectivos destinados a la seguridad de Cataluña. Eso representaría que los ámbitos de tierra, mar y aire quedarían desprotegidos”, señala el documento, al que ha tenido acceso El Confidencial.

Dentro del dosier, había otro documento titulado ‘La seguridad de Cataluña el día D+1’. Es decir, el día siguiente a la independencia

En ese informe se señala que se crearía una Guardia Nacional, similar a la de otros países como Estados Unidos, por ejemplo. Este cuerpo “tiene la intención de garantizar la transición de la Cataluña autónoma a la Cataluña Estado en materia de seguridad y Defensa. En esta transición, es preciso asegurar que se salvaguarda la reciente soberanía catalana a nivel físico y cibernético. Esto es, mantener el control de fronteras, espacio aéreo, aguas territoriales e infraestructura crítica”.

En este sentido, cabe destacar que en el último año no se ha creado ninguna Guardia Nacional, pero sí se llevó a cabo la creación de una Agencia de Ciberseguridad, que es una de las estructuras críticas ‘de Estado’ que el independentismo tiene previstas en su hoja de ruta. Esa agencia será el embrión de unos supuestos servicios de inteligencia de Cataluña en caso de independencia. El documento explica que la Guardia Nacional se llamaría de esta manera “porque no tiene el rango de Ejército, pero es algo diferente a la Policía. En este sentido, no es una fuerza civil, se trata de una fuerza de ámbito estrictamente militar, pero sin llegar a ser un Ejército formal”.

La polémica de la existencia de un Ejército siempre se ha dado en el independentismo. La sectorial de Defensa de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) ha hecho varios informes, publicados por El Confidencial, en los que detalla los efectivos que debería tener un Ejército catalán. Pero el documento incautado ahora se ajusta más a la realidad y no teoriza sobre unas Fuerzas Armadas, sino sobre una fuerza más realista que podría derivar, al final, en un Ejército. Ello se debe a que una parte del independentismo es partidario de crear un Ejército, pero otro sector, especialmente el ligado a la izquierda radical, que prefiere que Cataluña no tenga Ejército en caso de independencia. En el término medio se ubican los que prefieren convertir a los Mossos d’Esquadra en el Ejército de la república catalana.

Una fuerza intermedia

El nuevo documento, sin embargo, aboga por crear una fuerza ‘intermedia’ llamada Guardia Nacional que podría convertirse, al final, en el Ejército catalán si la población decide en referéndum tener unas Fuerzas Armadas. De momento, para diferenciarlo de los Mossos d’Esquadra, se le asignarían unas funciones muy concretas: control del espacio aéreo, de las aguas territoriales, de la ciberseguridad, del Estado y de las infraestructuras críticas.

Advierte el documento que “una opción recurrente que se plantea frente al dilema de la seguridad es el de la militarización de la policía. Se ofrece una solución más sencilla que la creación de fuerzas no civiles y más barata”. Subraya que la opción tiene ciertos problemas, porque el cuerpo policial es civil y el militar es castrense”. Y concluye que “una vez que Cataluña sea un país soberano, será preciso desarrollar, con rapidez y exigencia, esta Guardia Nacional para poder proteger la infraestructura crítica. En cualquier caso, la creación de la Guardia Nacional será provisional en el sentido de que una vez el Estado esté asentado y sea estable, se tendrá que decidir si se opta por tener, o no, Ejército”.

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (EFE)

Así, desarrolla el trabajo de la Guardia Nacional, que se ocupa del control de infraestructuras y de la inteligencia, dejando a los Mossos d’Esquadra el tema de la investigación criminal y judicial y el orden público. La primera de esas misiones será el control de las fronteras, importante para hacer una radiografía de todas las personas que entren en Cataluña. “Aunque no se espera ningún tipo de agresión por parte de nuestros futuros vecinos, también hay actores no estatales que es preciso controlar. Estos son torrentes migratorios que pueden llevar a crisis humanitarias, o la introducción de unidades terroristas”, explica el documento.

En cuanto al espacio aéreo, señala que la Guardia Nacional “no podrá ejercer un control efectivo en el espacio aéreo durante el periodo de transición autonomía-Estado. Debido a que el entrenamiento de pilotos lleva tiempo (de 10 a 21 meses), el Govern de la Generalitat tendrá que hacer los arreglos pertinentes con terceras partes para que desarrollen las tareas de vigilancia aérea hasta que el Estado catalán se pueda hacer cargo. Una estrategia a seguir es la Baltic Air Policing, desarrollada por la OTAN”.

Esta iniciativa fue la misión de defensa aérea que la OTAN prestó a Estonia, Letonia y Lituania cuando se independizaron de Rusia, en la que se utilizaron aviones de combate en misión de ‘policía aérea’. Aunque era una estrategia puramente defensiva, implicaba la puesta en funcionamiento de una vigilancia constante las 24 horas del día, que le permitiría reaccionar en pocos minutos a cualquier incidencia. Los países de la UE que no tienen recursos propios son ayudados por sus vecinos: Luxemburgo recibe ayuda de Bélgica, mientras que Estonia o Albania la reciben de Italia, por ejemplo.

Proteger las infraestructuras críticas

En materia de aguas territoriales, la Guardia Nacional prevendría la piratería o ataques terroristas, especialmente para proteger el importantísimo papel que desarrolla el Puerto de Barcelona como punto clave del tráfico de contenedores y para evitar que la desprotección dañase el sector logístico catalán. También sería uno de sus objetivos controlar “la plataforma petrolífera de Tarragona, que ha generado el importante complejo petroquímico de Tarragona: necesita estar protegido para su correcto funcionamiento”. Alude, en una nota marginal, al hecho de que de la plataforma Casablanca, ubicada a 52 kilómetros de Tarragona “se extrae una parte del crudo procesado en el complejo.

La plataforma se eleva 155 metros sobre el nivel del mar y extrae alrededor de 4.000 barriles de crudo diarios del yacimiento y de 4 pozos: Rodaballo, Boquerón, Barracuda y Chipirón. La plataforma ha producido más de 155 millones de barriles de petróleo desde su construcción en 1981”. El informe apunta hacia dónde han de ir los tiros: “En este caso, la Guardia Nacional puede desarrollar una fuerza naval modesta. Es preciso adquirir barcos con funciones de guardacostas y equiparlos de personal que tenga conocimientos náuticos de recreo o cabotaje y mucha experiencia en el sector”, explica el documento.

En cuanto a infraestructuras críticas, apela al Programa Europeo para la Protección de las Infraestructuras Críticas, ya que “la infraestructura crítica es el fundamento de la economía, seguridad y bienestar de la nación. Lo conocemos como electricidad que tenemos en casa, el agua que bebemos, los transportes que utilizamos, o la red de comunicaciones que utilizamos para comunicarnos (…) La Guardia Nacional deberá hacerse cargo de salvaguardar estas infraestructuras por los motivos expuestos anteriormente”.

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