El TSJC tumba el planeamiento

El último tropiezo de Hard Rock amenaza las aspiraciones presidenciales de Damià Calvet

ERC nunca quiso que prosperase Hard Rock Café. Pero Damià Calvet, sí. Y a la vez había intentado colarse en la carrera de JxCAT para ser el futuro presidente de la Generalitat

Foto: El 'conseller' de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet. (EFE)
El 'conseller' de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet. (EFE)

Esta semana, el Tribunal Superior Justicia de Cataluña (TSJC) ha tumbado el plan urbanístico en el que se tenía que levantar el proyecto de Hard Rock Café en Tarragona, en el área de Salou. El gran perjudicado es el ‘conseller’ de Territori, Damià Calvet, que ahora ve seriamente amenazada una inversión de 2.000 millones, la mayor entre grupos extranjeros que se juega Cataluña. Calvet se había comprometido a tal nivel que al final había aceptado que el Incasol pagase al ‘holding’ de la Fundación Bancaria la Caixa, Criteria, 120 millones a expensas de luego cobrar ese dinero de Hard Rock Café, una multinacional del juego vinculada al turismo internacional y que controla la tribu de los semínolas de Estados Unidos. Pero Calvet también aspiraba a la vez a que Carles Puigdemont le dejase ser candidato a presidente de la Generalitat en las elecciones del próximo mes de febrero, encabezando la lista de JxCAT. Ahora, sus opciones para este plan se desvanecen.

El TSJC ha declarado parcialmente nulo el Plan Director Urbanístico (PDU) del Centre Recreatiu i Turístic (CRT) de Vilaseca-Salou, donde se iba a levantar el complejo hotelero comercial y de juego. La razón: considerar que el grueso de los espacios libres y de los equipamientos públicos del Sector 1 “está situado en una zona de riesgo de accidentes graves procedentes de la industria química”.

Ya antes de este fallo, el proyecto, como pasa siempre en este tipo de complejos, volaba cojo. Hard Rock estaba negociando un crédito sindicado cuando estalló la pandemia. Además, para diluir el riesgo, Hard Rock Café había abierto la inversión a algunos socios minoritarios. Algunos de estos inversores ya se habían caído antes del revés judicial, según apuntan fuentes financieras. Pero con bancos dudando, socios en retirada y con el plan urbanístico en la picota judicial, el proyecto queda prácticamente tocado de muerte.

ERC nunca quiso que prosperase Hard Rock Café. Pero Damià Calvet, sí. Y Calvet fue el primero en quitarse la careta, decir que aspiraba a la presidencia de la Generalitat y crear una plataforma de apoyo. Pero su principal respaldo, los encarcelados Jordi Turull y Josep Rull, lo entregaron, usándolo de moneda de cambio para negociar su entrada en JxCAT dejando de lado al PDeCAT.

En ese contexto, Calvet pasó de ser el primero a ser uno más. A Carles Puigdemont, la figura de Calvet le parece demasiado convergente, según apuntan fuentes de Waterloo. Pero Calvet seguía ahí. Llegaban nuevos aspirantes, como el ‘conseller’ de Empresa, Ramon Tremosa. Tremosa no tiene un pasado de militante, mientras que Calvet siempre se ha trabajado el aparato del partido.

Pocos números

Damià Calvet tenía entonces pocos números para ser el futuro ‘president’. No es mujer, como la ‘exconsellera’ de Cultura Laura Borràs. No es el favorito de las bases, como Laura Borràs. No tiene el apoyo de Quim Torra, como Laura Borràs. Así que su papel entre los candidatos era casi de relleno. Pero ahora su papel decae, igual que el protagonismo de Rull y Turull en el nuevo partido de JxCAT se encuentra de capa caída.

Calvet tampoco está cerca del líder que toma las decisiones finales. Sí que lo está otra de las posibles candidatas, Elsa Artadi, flamante vicepresidenta de JxCAT y que cuanto más niega que tenga ambiciones presidenciales, más colocan en esa quiniela.

Puigdemont desconfía de Borràs. Por eso se quiere que Tremosa, que no milita en JxCAT, se apunte al partido y se imponga a Borràs en unas primarias, según fuentes del ‘expresident’ en Bélgica.

De entre los candidatos a presidir la Generalitat, Calvet era el más moderado, pero siempre fue quien tuvo menos números por su lejanía de Puigdemont

El último jugador ha perdido fuelle. Se trata del ‘conseller’ de Administraciones Públicas y Políticas Digitales, Jordi Puigneró. Antes de la pandemia, era el favorito de Puigdemont, muy fan de su planteamiento de república digital. Ahora, su escaso protagonismo en la gestión del coronavirus le ha ido dejando relegado en la carrera.

El primero por la cola

Por tanto, Calvet se había anticipado y ha acabado siendo el primero… por la cola. Carles Riera, de la CUP, calificó ayer en el Parlament el proyecto de Hard Rock Café “lo que va camino de ser el Castor de la Generalitat”. Y si Puigdemont ha de escoger, siempre estará más cerca de la CUP que de la convergencia de Sant Cugat, de la que proviene Calvet. Por tanto, el tren Calvet hacia la presidencia de la Generalitat descarriló esta semana al mismo tiempo que el proyecto de Hard Rock Café.

Cataluña

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