Se quiere que Torra hable en el Parlament

Puigdemont vigilará a Aragonès para que ERC no capitalice la inhabilitación de Torra

Es la primera vez que el 'president' de la Generalitat viene de ERC. Pere Aragonès es presidente en funciones y sus socios de JxCAT ya están en guardia por su futura actuación

Foto: El ya expresidente de la Generalitat Quim Torra y su vicepresidente, Pere Aragonès (i). (EFE)
El ya expresidente de la Generalitat Quim Torra y su vicepresidente, Pere Aragonès (i). (EFE)

En la Barcelona política, proliferan los despachos vacíos: seguirá vacío el del presidente de la Generalitat, ya que Pere Aragonès se ha comprometido a no usarlo, igual que hizo Quim Torra, como prueba de que su cargo era vicario. Se vacía el de Quim Torra, en la Casa dels Canonges, y seguirá también vacío el de la oficina de expresidente de Carles Puigdemont, quien sigue operando desde Bruselas a causa de sus problemas legales. En esta Cataluña instalada en la anomalía política, el vicepresidente Pere Aragonès se convierte en el primer presidente de la Generalitat que milita en ERC. En funciones, sí. Pero 'president'. Se rompe así el mito. Y ya antes de asumir el cargo, ha empezado la desconfianza de sus socios de JxCAT.

En un críptico tuit en inglés, Carles Puigdemont envió un mensaje a ERC: “Sit & talk (and you will be condemned)”“siéntate y habla (y serás condenado)”—. Un aviso a Aragonès por si quiere aceptar la convocatoria de la mesa de diálogo que el Gobierno español y Podemos llevan tiempo buscando.

Aragonès rompe un techo de cristal en la política catalana, si bien Josep Tarradellas ya venía de ERC, aunque fue nombrado antes de que se aprobase el Estatut. La diferencia es que Aragonès se presentará como candidato a la Generalitat en las elecciones, que serán en febrero.

Torra se ha ido envuelto en la retórica que ha marcado su mandato: “Ni abandono ni me resigno, y menos acepto esta sentencia que quiere derribar el Govern de Cataluña”, aseguró en su discurso de despedida. Pero en la práctica estaba acatando la sentencia del Tribunal Supremo, por mucho que, legítimamente, no le guste el fallo del tribunal. Luego se dio un baño de masas en la plaza de Sant Jaume. Había gente, sí, pero la distancia de seguridad obligada por el coronavirus deslució el acto. En manifestación, unos 500 CDR que fueron desde los Jardinets de Gràcia hasta el Parc de la Ciutadella, pero que toparon con los Mossos. En los pueblos, decenas de personas en diversas plazas para dar apoyo a Torra en su cese. Pero, en general, una tibia respuesta que los partidos han sido incapaces de consensuar. La principal prioridad fue asegurar los puestos y sueldos de los cargos de libre designación de Presidencia, todos de JxCAT. A partir de aquí, solo mirar a ERC de reojo por si aprovecha los más de cuatro meses que ocupará la presidencia en funciones para sacar réditos electorales.

Puigdemont vigilará a Aragonès para que ERC no capitalice la inhabilitación de Torra

Respuesta en retroceso

Durante el día, la respuesta callejera fue en retroceso. Se planteó una marcha lenta de coches hasta la frontera francesa, que se abandonó. Se planteó rodear el Parlament, plan que también fue aparcado. Al final, han sido los fieles CDR —"apreteu, apreteu"— los que se han manifestado, pero con muchas limitaciones. Y a las 21:00, la plaza de Sant Jaume ya estaba vacía. El primero en irse, el propio Torra, que lo hacía a las 20:15.

Torra ha insistido en que las elecciones han de ser un “plebiscito a favor del 1-O”. Pero no ha justificado por qué no ha convocado las urnas. Si el eje es el “empenyeu!” —empujad—, no se produce cambio alguno. Y febrero, la fecha que él mismo ha forzado con su dejación de funciones, queda muy lejos para saber si la consulta del 1 de octubre tendrá alguna incidencia.

La pelota, al Parlament

La pelota la pasa el Ejecutivo catalán al Parlament. Hoy, en la Junta de Portavoces del Parlament, se convocará un pleno en el que los partidos soberanistas quieren que Torra tome la palabra. Legalmente podrá hacerlo, si bien no podrá sentarse en su escaño. Pero para decir qué. Lo mismo que en su discurso, pedir que las elecciones de febrero sean “un punto de inflexión”. Pueden serlo o no. Pero la lejanía de los comicios que él mismo ha forzado hace que resulte muy difícil un pronóstico demoscópico. El pleno tendrá un carácter extraordinario.

Está previsto que Quim Torra hable en un pleno extraordinario del Parlament que sirva para que se despida, pero no podrá sentarse en su escaño


Dos años y cuatro meses ha durado la presidencia de Quim Torra, quien hoy seguirá haciendo lo mismo que ha estado haciendo cuando era 'president': irá a visitar a los presos en Lledoners y se reunirá telemáticamente con Puigdemont. Justo lo mismo que hacía cuando estaba en el Palau.

Ayer por la tarde, ANC y Òmnium seguían pidiendo una “respuesta unitaria” a los partidos políticos, “para romper el círculo de represión”, en palabras de Elisenda Paluzie; prueba evidente de que dicha unidad no existía pese a que la vicepresidenta de JxCAT, Elsa Artadi, se pasó el día diciendo lo contrario. Confusión y tristeza en las filas soberanistas ante los retrocesos de una causa, con un 'president' que no esperaba nadie —era el número 10 de una lista que encabezaba Puigdemont— y que, vista la tibia respuesta en la calle, tampoco muchos catalanes echarán de menos.

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