Instalado en un chalé en el sur de Francia

Puigdemont expresó este verano dudas sobre si debe encabezar la lista de JxCAT

El expresidente se instaló en un chalé en Colliure, en el sur de Francia. Por allí desfilaron políticos, algún empresario afín y periodistas, a los que el líder catalán confesó sus reservas

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (Reuters)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (Reuters)

Carles Puigdemont expresó dudas sobre si encabezar la lista de JxCAT en las próximas elecciones catalanas, que parecen más inciertas que nunca. Así lo manifestó a las diferentes personas que lo visitaron en un chalé en Colliure, en el sur de Francia, donde pasó unos 10 días a finales de agosto instalado con su mujer y sus hijas. Según fuentes de JxCAT, a todos sus visitantes Puigdemont les expresó reservas similares sobre la conveniencia de ser cabeza de lista por si al final su formación no acaba imponiéndose a ERC, a causa de las divisiones con el PDeCAT o por otras formaciones moderadas, como el PNC, que le pueden robar votos.

Puigdemont instaló su cuartel general en un chalé de siete habitaciones dobles en Colliure, a 26 kilómetros de la frontera española. El precio del alquiler de chalé era de 350 euros día. Estuvo acompañado de su mujer, Marcela Topor, y sus hijas; además de agentes de los Mossos de vacaciones y un pequeño equipo de personal de Waterloo. Como Quim Torra fue uno de los que le visitaron, en una reunión clave para firmar el acuerdo de paz para aplazar las elecciones a febrero, los Mossos acabaron informando a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado de la presencia de Puigdemont cerca de territorio español. El acuerdo tácito entre todas las partes fue que el 'expresident' de Cataluña no cruzaría la frontera, según apuntan fuentes policiales.

Se ha consultado al Consell per la República y a portavoces de su oficina de la Generalitat sobre su estancia estos días, pero no se ha obtenido respuesta.

En los diversos encuentros, Puigdemont manifestó sus reservas sobre la conveniencia de presentarse como cabeza de lista a las catalanas y también el modo en que poder compensar la falta de derechos electorales, que se han quedado en el PDeCAT. Una de las maneras será con la atención mediática que reciba la resistencia simbólica de Quim Torra tras ser inhabilitado en octubre, la opción más probable. El suplicatorio de Puigdemont en el Parlamento Europeo, que el político catalán prevé para noviembre, sería otra oportunidad de explotación mediática con fines electorales, según explican fuentes políticas cercanas a JxCAT.

Puigdemont instaló en Colliure su cuartel general durante unos 10 días. Desde allí, se desplazó a Prada de Conflent para la Universidad Catalana de Verano (21 de agosto), visitó la tumba de Antonio Machado junto a Torra (22 de agosto) o participó en una acto en Elna, a favor de los presos políticos (20 de agosto), en el que también estuvieron presentes los eurodiputados Toni Comín y Clara Ponsatí. Mucho movimiento, pero sin pisar España, claro.

Vacaciones y trabajo

Puigdemont ha mezclado vacaciones y trabajo. Al final, la conclusión en la mayoría de los contactos fue que Puigdemont seguiría estudiando si se presenta o no, si ejerce de cartel electoral o da prioridad a su carrera como eurodiputado. Por tanto, de nuevo, necesita tiempo. Y de nuevo, eso significa elecciones en febrero, sacrificando Quim Torra su potestad de convocarlas.

El eje de la reflexión era que si la victoria es dudosa —las encuestas dan a ERC como ganadora—, es mejor que el número uno de la lista sea otro para preservar el legado político de Carles Puigdemont. Se teme que si la derrota es con Puigdemont al frente, se acabe la larga jugada del 'expresident'.

La demoscopia apunta a la abstención del constitucionalismo y a la resilencia electoral de dos partidos catalanes: los republicanos y el PSC

El problema para Puigdemont y su proyecto político radica en la fortaleza que muestran tanto ERC como el PSC frente a la ofensiva electoral del nuevo JxCAT. Para los de Puigdemont, no basta con que el independentismo saque más del 51% de los votos, algo que la demoscopia da por seguro, sino sobre todo que JxCAT sea el partido más votado y con más diputados.

Incorporar a la CUP

Todo apunta a que la maniobra de incorporar a una parte de la CUP, a Poble Lliure, puede tener éxito. Se les ha prometido un puesto destacado en la lista, en esa misma que ahora Puigdemont duda encabezar. Pero la CUP no le sirve a Puigdemont para sumar. Al contrario. Le aleja de su votante tradicional.

Puigdemont siempre se ha sentido cómodo en el sur de Francia. En Perpiñán, celebró su gran mitin, que intentó convertir en una investidura popular de su persona como líder natural del soberanismo catalán. Sin embargo, ahora eso no parece bastar, por lo complicado del escenario electoral y la fragmentación del espacio posconvergente. La victoria de Puigdemont este verano fue convencer a Torra de que no convocase elecciones. Más allá de eso, todo incertidumbre.

Cataluña

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