JxCAT se rompe en el Congreso

Negociar los Presupuestos de Sánchez: así devolverá el PDeCAT el golpe a Torra

El grupo que lidera Ferran Bel y que integran Sergi Miquel, Genís Boadella y Concepció Cañadell tienen una línea propia dentro de JxCAT en el Congreso sobre las cuentas públicas

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)

Esta semana Quim Torra ha golpeado duro al PDeCAT sacando a Àngels Chacón de la Generalitat al cesarla como 'consellera'. Pero al presidente del PDeCAT le queda la baza del Congreso, donde tiene cuatro diputados fieles dispuestos a negociar los Presupuestos del Estado de Pedro Sánchez, que lidera Ferran Bel, según apuntan fuentes de esta formación. Devolver con pragmatismo negociador convergente el golpe de una crisis de gobierno que solo ha servido para radicalizar la Generalitat. Alertada, la portavoz de JxCAT, Laura Borràs, se ha ofrecido a negociar las cuentas, para intentar no dejar espacio a sus compañeros. Pero sus condiciones maximalistas, amnistía y autodeterminación, como condición previa, hacen que su oferta no pase de una declaración retórica más dirigida a sus votantes que conseguir acuerdos de verdad.

Los cuatro diputados del PDeCAT necesitan arrancar acuerdos concretos con visibilidad en Cataluña. Una negociación a la vasca en la que Borràs, Míriam Nogueras y el resto de sus seguidores no querrán entrar nunca porque la única estrategia que dominan es la del bloqueo institucional.

En cambio, el grupo que lidera Ferran Bel está integrado por Sergi Miquel, Genís Boadella y Concepció Cañadell. Cuatro diputados dispuestos a negociar valen oro para Pedro Sánchez y el PSOE y le pueden permitir algunos lujos, como, por ejemplo, prescindir de Bildu.

De hecho, al activarse de nuevo la mesa de diálogo, ERC puede verse tentado de subirse al tren de la negociación para que el PDeCAT no capitalice todos los éxitos de unos Presupuestos claves en un momento de grave crisis económica. Pero eso supone que, de repente y gracias a la crisis interna del PDeCAT, Pedro Sánchez ha pasado de tener problemas para cerrar las cuentas a tener cola para negociar con él y no quedarse fuera del tema político más importante del otoño. Podría ser, por ejemplo, que ERC pasase del no a la abstención a cambio de alguna ventaja para Cataluña.

El diputado de Junts per Catalunya, Ferran Bel. (EFE)
El diputado de Junts per Catalunya, Ferran Bel. (EFE)

Borràs querrá mantener la cohesión, pero el PDeCAT y sus cuatro fieles buscarán saldar cuentas con Torra y conseguir bazas electorales cara a las elecciones catalanas, donde Puigdemont solo tiene su promesa de "la confrontación inteligente". Contra esta visceralidad, el PDeCAT pretende ofrecer pragmatismo.

Sin embargo, no todo el grupo de diputados fieles al PDeCAT va al mismo ritmo. Ferran Bel después de los meses de ostracismo al que le han condenado el dúo Borràs-Nogueras tiene puesta la directa. En cambio, Cañellas, de Lleida, va arrastrando los pies. En su comarca la fuga de militantes a JxCAT, el nuevo partido de Puigdemont, es generalizada y su entusiasmo por la operación Presupuestos se muestra más limitado, según apuntan fuentes cercanas a esta formación en Madrid.

Situación de crisis

La situación de crisis alarmante, con el PIB cayendo el 18,5% hasta junio, favorece una situación de pacto extraordinaria, lo que puede conjugar apoyos al Gobierno que pueden ir de Cs hasta ERC pasando por el PNV. La situación de excepcionalidad económica lo justificaría en cualquier parte de España. En cualquier parte menos en Cataluña, donde el 'procés' ha polarizado mucho la sociedad y en donde la política se ha instalado en la parálisis, más aguda si cabe con la perspectiva de elecciones en febrero.

Los Presupuestos Generales del Estado dan una oportunidad de logros reales para los votantes en una política que está instalada en el simbolismo

Carles Puigdemont y su JxCAT no tiene nada concreto que ofrecer a los votantes, solo un discurso basado en la presunta legitimidad del 1-O. El PDeCAT espera tenerlo gracias a lo que arranque en la negociación de Presupuestos. Puigdemont ha retrasado las elecciones pensando que eso desgastará a ERC por la gestión del coronavirus. Pero también hará que los efectos de la mayor crisis económica que se recuerda resulten más evidentes para los votantes. Eso puede ser una oportunidad para las opciones más prácticas del catalanismo. También para el PNC de Marta Pascal o para Units per Avançar. Pero ellos no cuentan con cuatro diputados en el Congreso.

Irrelevancia en Madrid

Del mismo modo ERC se resiste a ser irrelevante en Madrid. No son la CUP. Si el PDeCAT rompe el hielo de la negociación con el Gobierno, los republicanos pueden ir detrás por mucho que la mesa de diálogo no consiga avances tangibles. Por otro lado, al Gobierno le queda la carta de los indultos. Sobre el papel nadie lo quiere pero muchos en Cataluña quieren pensar que son el gesto que se necesita para que una parte de los catalanes que han apostado por el soberanismo en los últimos ocho años pase página.

Por tanto, hay partido catalán para los Presupuestos Generales del Estado. Ya se verá qué pasa cuando Puigdemont toque a arrebato desde Waterloo.

Cataluña

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