Artur Mas se queda en el PDeCAT, pero su deliberado silencio beneficia a Puigdemont
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El partido va de la ruptura a la batalla

Artur Mas se queda en el PDeCAT, pero su deliberado silencio beneficia a Puigdemont

Bonvehí y la actual dirección esperan que en los próximos días Artur Mas se pronuncie y ataje la hemorragia de militantes. Todo apunta a que eso no pasará

Foto: Artur Mas se queda en el PDeCAT, pero su deliberado silencio beneficia a Puigdemont
Artur Mas se queda en el PDeCAT, pero su deliberado silencio beneficia a Puigdemont

Artur Mas se queda en el PDeCAT y no seguirá a Carles Puigdemont en su aventura del nuevo partido, que por ahora se denomina JxCAT. Ayer, el fundador del partido autorizó a la dirección a filtrar que él se quedaba, en un intento de frenar la sangría de dimisiones entre los militantes para enrolarse en el partido que se impulsa desde Waterloo. David Bonvehí llevaba días intentando que Mas se pronunciase, pero es lo que ha podido conseguir, una filtración de que se queda y que no da el paso de la ruptura definitiva. Sin embargo, el silencio de Artur Mas juega a favor de Puigdemont y de sus planes para seguir desangrando el PDeCAT.

Artur Mas ya estuvo en julio dos veces a punto de pronunciarse sobre la deriva populista de Puigdemont. Pero al final se contuvo, según explican fuentes cercanas al 'expresident'. A sus íntimos, Mas les cuenta que “nunca se va a enfrentar a un 'expresident' de la Generalitat”, en sus propias palabras. Aunque este 'expresident' esté dinamitando el partido del hombre que lo puso en la presidencia de la Generalitat.

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Así que Artur Mas calla, mientras está planeando hacer un largo viaje en velero para cruzar el Atlántico. En esencia, poner tierra de por medio del naufragio al que se enfrenta el PDeCAT y no estar en Cataluña cuando lleguen las elecciones. Una lealtad institucional que está perjudicando a su propio partido en un momento de fuerte crisis.

Bonvehí y la actual dirección esperan que en los próximos días Artur Mas se pronuncie y ataje la hemorragia de militantes. Pero todo apunta a que eso no pasará. Sin embargo, el PDeCAT espera poder dar la batalla, incluso sin esa baza. David Bonvehí tiene una ventaja para una guerra política como la que se le plantea desde Waterloo: ya tiene poco que perder.

Mas no va a salir a encabezar una procesión para salvar el PDeCAT. En ese sentido, los de Puigdemont pueden estar tranquilos. Pero Bonvehí cuenta todavía con algunas bazas. Alcaldes del área metropolitana de Barcelona ya no les quedaban, solo se han ido regidores. Pero quedan los ediles de la segunda corona y de muchos pueblos pequeños que prefieren evitar aventuras y que, en el fondo, añoran a Jordi Pujol.

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Con esas bazas, el PDeCAT piensa tirar de la 'consellera' de Empresa, Àngels Chacón, como cabeza de lista por Barcelona. En el partido, ya le están pidiendo que empiece a pronunciarse en público más allá del área de su 'conselleria' para ir marcando perfil político en las cuestiones en donde flojean los de Puigdemont. Por ejemplo, una ley antiokupación o políticas fiscales para aliviar a las clases medias en medio de una fuerte crisis como la que se prepara este año.

En todos estos terrenos, JxCAT navega entre dos aguas. El grueso de sus cuadros son exconvergentes, como demuestra el aluvión de dimisiones que se está produciendo en este momento en el PDeCAT. Pero buena parte de sus cuadros dirigentes —Jordi Sànchez, Toni Morral...— proviene de ICV o del entorno de la izquierda soberanista, como es el caso de Aurora Madaula, por poner el ejemplo. Y eso hace que en muchos temas el nuevo partido no se pronuncie, y que solo se piense en competir con ERC por la izquierda.

La 'consellera' de Empresa y Conocimiento de la Generalitat, Àngels Chacón. (EFE)
La 'consellera' de Empresa y Conocimiento de la Generalitat, Àngels Chacón. (EFE)

Batalla ideológica

La batalla ideológica es el terreno en que Bonvehí y los suyos se sienten cómodos. La ponencia política de JxCAT, en fase de borrador, no se pronuncia en estos temas pero da gran importancia a doblar las instituciones: el Consell per la República (la Generalitat bis) o la Asamblea de Cargos Electos (el Parlamento bis). Todo ello implica degradación de las instituciones. Justo lo contrario de aquello por lo que apuesta el PDeCAT.

El objetivo de la actual dirección del PDeCAT no es ganar las elecciones catalanas sino lograr 200.000 votos y obtener representación parlamentaria


El objetivo que se marca el partido es lograr unos 200.000 votos y obtener entre cinco y seis diputados, algo que puede ser posible en las provincias de Barcelona y Lleida, se complica mucho en Girona —territorio afín a Puigdemont— y en Tarragona resultará difícil porque es donde el duelo españolismo-independentismo tiene menos grises: por eso están buscando un independiente que pueda romper un poco la polarización.

El futuro de Chacón

Chacón seguirá en el Govern hasta que se acerque la fecha de las elecciones. Cuando esta se fije, saldrá de Ejecutivo catalán para hacer campaña sin el corsé institucional, según apuntan fuentes cercanas al PDeCAT. Eso si Quim Torra no la finiquita antes, pero por ahora parece que esta posibilidad no está entre las prioridades del actual inquilino de la Generalitat.

Sin embargo, para la campaña, el partido no cuenta con Mas. Cuando la campaña sea un hecho, Puigdemont y los nuevos dimisionarios tendrán mucho más tirón que el PDeCAT. En este entorno, formaciones como el PNC de Marta Pascal se están acercando al PDeCAT para buscar una alianza electoral y evitar la victoria del puigdemontismo. Curiosamente, la estrategia de Puigdemont de retrasar las elecciones les beneficia.

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