JxCAT perderá votos y el PDeCAT, militantes

La ruptura del PDeCAT con Puigdemont da aire a Pedro Sánchez con los Presupuestos

Se prevé que cuatro diputados de JxCAT en el Congreso, encabezados por Ferran Bel y Sergi Miquel, sigan fieles al PDeCAT y se abran a negociar las cuentas que presente el Gobierno

Foto: El 'expresident' Carles Puigdemont. (EFE)
El 'expresident' Carles Puigdemont. (EFE)

La agria ruptura del PDeCAT con los seguidores de Carles Puigdemont a cuenta de quién se queda la marca electoral JxCAT tiene un beneficiado inesperado: Pedro Sánchez y su reto de hacer unos Presupuestos del Estado para afrontar la mayor crisis económica que ha conocido España. JxCAT tiene ocho diputados en el Congreso, pero se prevé que no todos pasen en bloque a la formación que lidera el de Waterloo. Con Puigdemont, se quedará un grupo de cuatro liderado por Laura Borràs y Míriam Nogueras. En cambio, se prevé que otros cuatro diputados, encabezados por Ferran Bel y Sergi Miquel, sigan fieles al PDeCAT. Y cuatro diputados son un mundo, ya que Sánchez va muy justo para intentar aprobar unas cuentas públicas, para lo que precisa a la vez el apoyo de Cs y la abstención de Bildu, por ejemplo.

El nacionalismo catalán cuenta con 23 diputados en el Congreso. Hasta este fin de semana, esos 23 diputados, que incluyen un amplio marco de siglas —JxCAT, ERC, CUP— iban a votar en contra. Con la mesa de diálogo suspendida en el aire, anulado el tercer grado a los presos y con la perspectiva electoral en Cataluña, Pedro Sánchez no iba a lograr ni un voto del soberanismo catalán a los Presupuestos de María Jesús Montero. En resumen, iba a sacar más de esa negociación el único diputado de Teruel Existe que los 23 escaños de la Cataluña independentista. Puigdemont impone jugar al bloqueo y ERC se había visto arrastrada a esa posición para no parecer menos independentista que los independentistas teledirigidos desde Bélgica.

Pero ahora eso cambia, según apuntan fuentes de JxCAT en Madrid. Ferran Bel siempre ha sido un pragmático. Nogueras y Borràs llevan toda la legislatura ninguneándole, así que es la oportunidad de poner en práctica lo que mejor saben hacer los convergentes de toda la vida, la política de 'peix al cove' —pájaro en mano, en traducción libre—, que puede darle algún rédito electoral al PDeCAT, que seguramente hoy anunciará que se presentará al margen de Puigdemont.

Pero no todo son ventajas para el PDeCAT. De hecho, habrá muchos problemas. Se prevé que el partido se desangre en una cadena de dimisiones. Al heredero político de CDC le quedan algo más de 5.000 militantes al corriente de pago de cuotas, 12.000 según el partido, que no entra en quién ha pagado y quién no. El propio Puigdemont, según explican fuentes de la formación, no ha roto el carné pero hace tiempo que no abona las cuotas.

Según TV3, Puigdemont se reunirá con los 'exconsellers' Jordi Turull y Josep Rull, ambos en la cárcel de Lledoners, para decidir de manera conjunta si dejan el PDeCAT. Pero eso no ocurrirá hasta que Rull y Turull puedan salir de permiso, y por ahora no podrán hacerlo hasta la semana del 7 de septiembre, ya que ahora tienen que cumplir el protocolo covid de las cárceles catalanas, que les obliga a estar 10 días en la celda 22 horas cada vez que salen de permiso.

Girona es la zona más sensible a que las dimisiones a favor de Puigdemont se hagan más evidentes y donde a Bonvehí le costará más retener alcaldes

Si en los próximos días los anuncios de dimisiones se concretan, al PDeCAT le puede costar hacer listas en las cuatro provincias, en especial en Girona, el territorio más afín a los planteamientos radicales de Puigdemont. Además, Puigdemont ya ha cerrado el grifo de los ingresos que le llegaban al PDeCAT del grupo parlamentario en Cataluña, así que solo le quedan los 100.000 euros al mes que fluyen desde la Diputación de Barcelona.

De repente, un tripartito

De manera que en la Generalitat, de repente, hay un tripartito. Hace tres días, eran dos formaciones gobernando en coalición. Pero ahora, por sorpresa, hay tres: JxCAT, ERC y el PDeCAT, cuya única 'consellera', Àngels Chacón (Empresa i Coneixement), es la cabeza de cartel que quiere poner David Bonvehí para batirse con Carles Puigdemont. Muchas fuentes del soberanismo auguran que el último favor de Quim Torra a Puigdemont antes de que lo inhabiliten será echar a Chacón, abriendo una crisis de gobierno en la Generalitat. Torra tendrá que darse prisa: puede quedar inhabilitado a principios de octubre.

El choque cainita tendrá muchos escenarios —Congreso, Parlament, municipios—, pero será breve. Fuentes del PDeCAT aseguran que su formación puede tener cuatro diputados, uno por provincia, en las próximas elecciones. Pero todo son especulaciones. El escenario es tan nuevo que nadie sabe nada.

Sangría de votos

Si el PDeCAT perderá militantes en esta crisis, JxCAT, o como se acabe llamando el artefacto político que lidera Puigdemont, puede perder votos. Unos 80.000 a manos del PDeCAT si Bonvehí fracasa. Pero también otros 80.000 a manos del PNC de Marta Pascal, que aunque tampoco lograría representación parlamentaria, algo rascará. Y si Units per Avançar (la antigua Unió, que ahora lidera Ramon Espadaler) consiguiese un resultado similar, al final serían más de 240.000 votos que volarían. Lo necesario para que ERC ganase a Puigdemont las futuras elecciones catalanas, algo que parecía poco probable hace unos días.

En cada fragmentación, se dejará unos flecos. Ahora, el trabajo en que se centran en JxCAT es el de “construir un relato” en el que Bonvehí nunca debería haber demandado a los de Puigdemont y debería haber seguido negociando una incorporación a la baja en la nueva formación. Ahora, eso no pasará. Y donde se cierra una puerta para el soberanismo, sorprendentemente, se abre otra para Pedro Sánchez.

Cataluña

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