sueña con dar el sorpaso a puigdemont

Units per Avançar: la nueva novia electoral del catalanismo moderado

Units per Avançar, la fuerza heredera de UDC es, en estos momentos, el objeto de deseo de las cinco fuerzas que conforman ese universo catalanista que quiere reconstruir el centro político catalán

Foto: El expresidente Carles Puigdemont. (EFE)
El expresidente Carles Puigdemont. (EFE)

El catalanismo moderado vive su verano más ‘movido’ de los últimos años. La previsible cercanía de unas elecciones autonómicas adelantadas al próximo otoño en Cataluña ha elevado el nivel de la temperatura política en esta comunidad y los contactos entre fuerzas del segmento nacionalista no unilateralista o abiertamente no independentista se han multiplicado. Y ha entrado en el foco de la política un actor al que apenas se le había prestado atención: Units per Avançar, la fuerza heredera de Unió Democràtica (UDC) es, en estos momentos, el objeto de deseo de las cinco fuerzas que conforman ese universo catalanista que quiere reconstruir el centro político catalán.

Este magma de fuerzas que se han quedado al margen de la oferta tradicional de Junts per Catalunya (JxCAT) y ERC pueden hacer decantar la balanza electoral aunque su oferta, en estos momentos, esté aún ‘verde’. El fugado Carles Puigdemont intenta desde Waterloo presentar una plataforma transversal con restos de los posconvergentes del PDeCAT, del grupúsculo de Reagrupament (que, tras desgajarse de ERC pasó a presentarse en solitario, luego se integró en Convergència, más tarde en el PDecAT y ahora llega a JxCAT) e incluso de algunos sectores de la CUP y de los comités de defensa de la República (CDR).

Esa candidatura heterogénea ha restado fuerza al PDeCAT, a quien robó las siglas de JxCAT (estaban registradas a nombre de ese partido) y un buen número de cuadros de militantes por todo el territorio catalán. Pero el PDeCAT, que preside David Bonvehí, también se ha visto golpeado por la fuga de militantes hacia el Partit Nacionalista Català (PNC), nacido hace unas semanas bajo la batuta de la exsenadora y excoordinadora del propio PDeCAT Marta Pascal. Le ayudan en esta tarea exdiputados convergentes como Carles Campuzano, Jordi Xuclà o Lluís Recoder.

Junto a PDeCAT y PNC, hay varios partidos que pugnan por hacerse un espacio y que están sondeando una plataforma conjunta para las próximas elecciones. Se trata de Lliures (que lidera el exconsejero Antoni Fernández Teixidó), Convergents (que lidera el también exconsejero Germà Gordó) y la Lliga Democràtica, partido de nuevo cuño que impulsa Josep Ramon Bosch y que lidera, Astrid Barrio. Entre estas fuerzas ya ha habido conversaciones formales sobre su disposición a formar parte de una gran plataforma electoral en las próximas elecciones. Pero su intención es atraerse a los demás actores. “Ir divididos a las elecciones es un suicidio. Necesitamos ir todos juntos porque son más las cosas que nos unen que las que nos separan”, dicen a El Confidencial fuentes de esas formaciones. Aunque no ha habido fumata blanca desde el PDeCAT o el PNC, los canales de negociación siguen abiertos.

La aparición de UxA

De todos estos partidos, solo el PDeCAT cuenta en estos momentos con una cierta fuerza en las administraciones, ya que a su favor tiene haber sido el partido heredero de Convergència y el que ha prestado su estructura para que los independentistas de JxCAT pudieran presentar sus listas en las últimas elecciones y, además, cuenta con un buen puñado de alcaldías.

Los desencuentros entre Bonvehí y Puigdemont son, en estos momentos, insalvables, pero hay dos datos a tener en cuenta: Puigdemont está robando cuadros municipales al PDeCAT para poder hacer campaña puerta a puerta por el territorio, algo que hasta ahora no tenía el fugado. Por el contrario, el PDeCAT tiene los derechos electorales, lo que le da derecho a de asistir a los debates televisados y, además, a percibir las indemnizaciones para gastos de campaña, que se conceden en función de los escaños obtenidos en las últimas elecciones.

Al margen, hay otro actor en la escena política catalana que no puede pasarse por alto: Units per Avançar (UxA), el heredero de la antigua Unió Democràtica (UDC), liderado ahora por el exconsejero Ramon Espadaler. Units se presentó en las últimas autonómicas y municipales en coalición con el PSC y tiene representación no solo en el Parlamento catalán, sino también en el Ayuntamiento de Barcelona, donde su hombre fuerte es el teniente de alcalde Albert Batlle, también concejal de seguridad. Hacia UxA se han dirigido, desde hace semanas, las miradas de las demás fuerzas catalanistas.

En realidad, esta pequeña fuerza política es la que tiene un perfil político más nítido y reforzado. Definida como no independentista, ha sido puesta en la diana por todas las fuerzas del catalanismo moderado para atraerla a su órbita. Aunque su pacto con los socialistas es sólido, todos los grupos que integran la galaxia catalanista le han tirado el anzuelo. Incluso hay un cierto resquemor en algunas formaciones porque aseguran que presta más atención al entorno del PDeCAT que al resto de actores políticos.

Fuentes de UxA son tajantes en este sentido: “Nosotros nos definimos como no independentistas y catalanistas y estamos a favor de que podamos llegar a una alianza catalanista ante unas elecciones que se ven inevitables. Nuestra oferta es inmune a las sensibilidades distintas a la nuestra, pero partimos de la base de que se ha de renunciar a la unilateralidad y, además, exigimos que cualquier alianza se haga con un programa de reconstrucción socioeconómica, que es donde hay más puntos de encuentro con todas las fuerzas de ese espectro catalanista”, explican a El Confidencial fuentes de UxA.

Conversaciones y canales abiertos

La oferta electoral debe desterrar no solo la unilateralidad. “El covid nos ha dejado un país maltrecho. Debemos iniciar su reconstrucción urgentemente. Debemos también lucha por la economía productiva, por la concertación público-privada, por volver a forjar el sector turístico, que está en una situación dramática, por apostar por el pequeño comercio, por el respeto a las instituciones… en este sentido, consideramos que hay un amplio margen de entendimiento de las fuerzas del catalanismo moderado, pero siempre partiendo de la base de que la prioridad debe de ser la reconstrucción socioeconómica”, añaden las mismas fuentes.

Reconocen en UxA que ha habido conversaciones sobre el tema con las demás fuerzas, pero no negociaciones. “No pretendemos una sopa de letras de una plataforma multipartidista, sino incorporar a un proyecto a personas de valía extraordinaria que en estos momentos militan en diversas formaciones y ahí hay una franja de entendimiento posible y razonable, partiendo de la aplicación de políticas socioeconómicas y reivindicando un mayor y mejor autogobierno y una financiación acorde con las necesidades de Cataluña”. En ese sentido, la alianza con el PSC podría cambiarse por una alianza de fuerzas catalanistas que vuelva a conquistar el centro político de Cataluña.

Desde algunas formaciones rivales, se plantea la duda de la prioridad de una alianza bilateral entre UxA y PNC, rememorando la antigua CiU. Desde Units afirman que no ha habido conversaciones con el partido de Marta Pascal en este sentido. “Sí hemos tenido contactos con el entorno del grupo de Poblet [del que luego germinó el PNC], pero no con nadie que se haya desgajado del PDeCAT. En estos momentos, no vemos una alianza con las personas provenientes del PDeCAT”.

El tablero catalán, pues, se va aclarando. Se está forjando una oferta catalanista moderada con cara y ojos, con objetivos bien definidos y con planteamientos posibilistas podría trastocar el mapa político catalán. En ella ha plantado ya su tienda Units per Avançar. Los ciudadanos que se han encontrado huérfanos de proyecto en los últimos años podrían volver a tener un norte al que mirar. Y su consolidación pondría en entredicho el mismísimo proyecto de Carles Puigdemont.

Cataluña

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