Trabajadores temen una futura privatización

La Generalitat desarbola los servicios de emergencia de Barcelona en plena pandemia

El gobierno catalán altera el funcionamiento de los servicios de emergencia. Fuentes internas del SEM aseguran que "se están generando puestos de trabajo especializados"

Foto: Hospital de campaña en Lleida.
Hospital de campaña en Lleida.

Los servicios de emergencia de Barcelona se han quedado medio desarbolados. Algo pasa con estos servicios. La Generalitat esconde sus planes pero el personal más veterano del Servicio de Emergencias Médicas (SEM) está siendo retirado de las calles y encuadrado en unidades especiales. "Lo cierto es que algunos médicos de la Administración comenzamos a trabajar con personal ajeno y eso produce algunas disfunciones. No nos dicen nada, pero que algo pasa es evidente", explica un facultativo a El Confidencial. Médicos y técnicos que son funcionarios están siendo segregados del resto de las plantillas, que quedan formadas por interinos en su casi totalidad. ¿A qué se debe esto? Existen el temor en la plantilla de que el Govern pretende una privatización de los servicios de emergencia en la ciudad de Barcelona a corto plazo, pero anunciar ese proceso antes de las elecciones podría provocar no solo un tsunami de críticas sociales, sino protestas de los propios trabajadores de la sanidad.

La consejería de Salud no ha querido comentar estos movimientos. Preguntada por El Confidencial sobre los planes de externalización de los servicios en Barcelona, dio la callada por respuesta durante una semana. Sin embargo, fuentes internas del SEM aseguran que "se están generando puestos de trabajo especializados" y en ellos son recluidos los funcionarios, dejando el resto de los trabajadores listos para ser absorbidos por una eventual empresa privada concesionaria.

Hay que tener en cuenta que las emergencias están privatizadas en toda Cataluña excepto en la ciudad de Barcelona, que por el volumen de su trabajo siempre ha tenido unos servicios de emergencia dependientes de la Administración pública y con personal funcionario que depende del SEM. El modelo ha dado, hasta ahora, buenos resultados. Pero, según los trabajadores, temen que la estrategia pase por equiparar la ciudad de Barcelona al resto del territorio privatizando las emergencias y desmantelando definitivamente el sistema público de emergencias con todo lo que ello conlleva.

Los movimientos sospechosos

Todo puede estar a punto de cambiar. Y algunos movimientos apuntan a que será más pronto que tarde: la estrategia de separación de trabajadores propios e interinos es ya un hecho y se lleva a cabo de dos maneras. Por un lado, se han creado los llamados 'coches Eco' o 'coches de mando' para las regiones sanitarias norte y sur de Barcelona. "En ellos va un equipo que consta de médico y técnico. En el momento en que hace falta un cierto grado de responsabilidad, no va una ambulancia normal del SEM, sino uno de estos vehículos", explican las fuentes consultadas.

El grupo de técnicos del SEM estará formado por encuestadores para ver si las empresas a las que se contratan servicios no urgentes cumplen

La segunda manera es segregar a determinado personal de los contingentes normales, retirarlo de las calles y asignarle temporalmente la tarea de revisar el grado de cumplimiento de los contratos de transporte. Las fuentes subrayan que "el grupo propio de técnicos del SEM irán a hacer ahora de encuestadores para ver si las empresas a las que se contratan servicios no urgentes cumplen. Pero lo que se hace es sacar a gente de la calle".

De esa manera, las Unidades de Soporte Vital Avanzado (USVA) se han quedado compuestas en su mayor parte por trabajadores contratados o interinos. "Es imperdonable que en una USVA el técnico no sea de la plantilla propia del SEM. Estas unidades tienen una función asistencial importante y tanto el médico como el enfermero han de tener una formación específica. Si el personal de apoyo al médico es de una empresa ajena, si no existe la complicidad de siempre entre médico y técnico, se pone en riesgo la seguridad del paciente y disminuye la calidad del servicio", asegura una de las fuentes consultadas por este diario.

Y otra subraya: "Nos preocupa mucho esta situación. En este sector, hemos asumido funciones que no son propias del SEM. No hay que olvidar que el 65% de estos servicios de emergencias están en manos privadas. Pero también es verdad que las condiciones laborales son más precarias que las del personal funcionario. Y en cuanto a formación, también es más deficiente, lo que redunda en perjuicio de la estabilización de puestos de trabajo".

Si el personal de apoyo al médico es de una empresa ajena, sin la complicidad de siempre, se pone en riesgo al paciente

La asunción de tareas más allá de las típicamente relacionadas con las emergencias médicas da pie a los profesionales de la medicina a criticar que "el CatSalut es un órgano del gobierno cuya principal función es la compra de servicios, pero sobre las espaldas del SEM se ha volcado toda la actividad de externalización de servicios que se hace fuera de los hospitales. De ahí que lo mismo vigile el cumplimiento de contratos como se ocupe de las campañas de compra de material".

Cataluña

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