EL GOVERN NO DESCARTA SER MÁS "DRÁSTICO"

Cataluña prohíbe el botellón bajo multa de 3.000 a 15.000€ y amenaza con más medidas

Meritxell Budó, al igual que había hecho Torra este lunes, recordó que "estamos en los 10 día más cruciales del verano". A pesar de todo, no hay confinamiento domiciliario

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra (d), junto a la consellera de Presidencia, Meritxell Budó. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra (d), junto a la consellera de Presidencia, Meritxell Budó. (EFE)

Cataluña prohíbe desde hoy el botellón para atajar la progresión de la pandemia del coronavirus. Es la última medida tomada por la Generalitat ante la delicada situación que atraviesa esta comunidad y tras la alerta lanzada por el propio ‘president’ Quim Torra este lunes, advirtiendo de un posible confinamiento en diez días si los rebrotes continúan creciendo al ritmo de las últimas semanas.

Meritxell Budó, portavoz del Govern y consejera de Presidencia, anunció que el Procicat (el organismo de Protección Civil que decide las medidas a tomar en función de la progresión de los contagios) ya había tomado la decisión. “Por razones de salud pública, se prohíbe el consumo compartido de bebidas alcohólicas en la vía pública o en espacios abiertos al público. El incumplimiento daría lugar a una sanción grave, que va desde los 3.001 a los 15.000 euros”, destacó Budó. De todos modos, el Govern se saca de encima el problema y descarga en los Ayuntamientos la responsabilidad de vigilar que la medida se cumpla.

En este sentido, explicó que en algunos sitios, el botellón ya está prohibido. “Pero no es una medida generalizada. Con su aprobación por el Procicat, se da cobertura a los municipios que no tuviesen la ordenanza municipal por la que pueden prohibir esa práctica y sancionarla”, subrayó la consejera.

Budó avanzó también que la Generalitat ya ha aprobado el plan de choque para evitar la expansión del virus. “Ese plan tiene unos indicadores epidemiológicos y, en función de esos indicadores, se establecen unos niveles de alertas y de medidas a aplicar. Depende de cómo evolucionen los datos, sabremos el nivel al que estaremos y las medidas que tomaremos”, aseguró.

Recordó, igual que había hecho el ‘president’ Quim Torra este lunes, que “estamos en los 10 día más cruciales del verano”. Y por ello, insistió en que “los que sean positivos no pueden salir de sus casas. Que se queden todos los días que sean necesarios para evitar nuevos contagios y brotes”. A pesar de todo, no hay confinamiento domiciliario ni hay prohibición de desplazamientos, sino que solo hay recomendaciones, por lo que los ciudadanos están en su derecho a trasladarse en vacaciones.

Medidas más drásticas

Ante ello, al Govern no le queda más remedio que dar consejos y recomendaciones. “La gente quiere irse de vacaciones y por eso les recordamos que no podemos bajar la guardia. Llamamos a la máxima prudencia para evitar que los rebrotes vayan a más. Y que la gente garantice las medidas de higiene y seguridad marcadas por el Govern. O sea, mantener la distancia, llevar siempre mascarilla y lavarse las manos a menudo. A partir de aquí, hay otros factores determinantes, como la movilidad. Es preciso que sea una movilidad responsable y segura. Que la gente evite al máximo los desplazamientos, las concentraciones o los encuentros que se puede producir fuera de los locales. Lo importante es que cuando marchemos, tomemos todas las medidas para evitar la propagación del virus. Donde vayamos, continuemos con prácticas de higiene, garantizando distancia física y mascarilla”, dijo la portavoz.

Pero hay una consecuencia lógica: “Si en 10 días se incrementan los contagiados, deberemos tomar medidas más drásticas, porque es responsabilidad de todos evitar la propagación del virus. Mientras no haya vacuna, debemos tomar las medidas que tenemos al nuestro alcance: mascarilla, distancia e higiene”. ¿Eso significa que habrá de nuevo estado de alarma? “Eso es una cosa que depende del Gobierno central. Nosotros estableceremos las medidas en función del baremo de contagios”, se salió por la tangente Budó, evitando comprometerse a solicitar a Pedro Sánchez la aplicación parcial del estado de alarma.

La portavoz del Govern aprovechó el atril para disparar contra el Gobierno español en varias ocasiones. Por ejemplo, la decisión de la Fiscalía de recurrir el tercer grado a los políticos condenados por el 1-O, debido a que la mayoría de ellos no han cumplido ni la cuarta parte de su condena y, por si fuera poco, se jactan de que volverán a cometer los mismos delitos en cuanto puedan. “Seguimos con la misma represión a que nos tienen acostumbrados desde hace años, pero en esta ocasión con el Gobierno que se autodenomina el Gobierno más progresista de la historia. Pues bien, el Gobierno más progresista de la historia actúa de la misma forma que el anterior Gobierno del PP. En Cataluña, no hemos notado ningún cambio”, dijo. Y añadió: “Seguimos con esta represión y judicialización de la política y aquí quiero hacer una reflexión: siempre se intenta aplicar la ley en la mejor interpretación posible de cara al reo, pero en esta ocasión, no se hace esa mejor interpretación como debería de hacerse. Por eso, denunciamos y lamentamos ese paso atrás de querer retirar el tercer grado a los presos”.

También censuró al Ejecutivo de Pedro Sánchez acusándole de no haber convocado la mesa de diálogo España-Cataluña. “Es cierto que hay una conferencia de presidentes prevista para este viernes y parece que no hay tiempo de convocar la mesa de diálogo. Parece que quien no ha tenido voluntad de convocarla ha sido el Gobierno del Estado español, que ha buscado diversas excusas para no materializar esa mesa. Cuando lo consideren oportuno, nosotros estaremos en ella como gobierno”.

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