JxCAT, ERC Y COMUNES APOYAN EL TEXTO

CUP cuela una moción contra la monarquía en la resolución de los atentados del 17-A

Los partidos soberanistas aprovecharon que había una comisión a punto de cerrarse para colar una moción contra la monarquía porque sí

Foto: Homenaje con ofrendas a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils. (EFE)
Homenaje con ofrendas a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils. (EFE)

La monarquía es mala y negocia con la muerte. Así se desprende de las conclusiones de la comisión de investigación de los atentados del 17-A, es decir, del 17 de agosto de 2017 en Barcelona. Estos atentados fueron cometidos por un comando islamista, aunque desde ciertos ámbitos independentistas se realizó una intensa campaña de criminalización de España y de los servicios de Inteligencia españoles, argumentando que los atentados habían sido promovidos o alentados por el CNI para evitar el referéndum independentista que debía celebrarse el 1 de octubre de aquel año.

Pero ¿qué tiene que ver la monarquía dentro de la investigación de los atentados del 17-A? Nada. Pero para el independentismo, eso poco importa. Los partidos soberanistas aprovecharon que había una comisión a punto de cerrarse para colar una moción contra la monarquía porque sí. “Aprovecharon para armar ruido contra la monarquía y contra el comercio y la fabricación de armas”, explica a El Confidencial uno de los integrantes de la comisión.

“La relación entre los Borbones y la dinastía saudí hace cuatro décadas que dura. En el año 1977, el príncipe saudí Fahd hizo un préstamo por valor de 100 millones de dólares al rey Juan Carlos I. Este préstamo, que tenía como objetivo fortalecer la monarquía española, nunca habría sido devuelto”, dice la moción aprobada. Y continúa: “Las relaciones, sin embargo, no se pararon y se mantuvieron hasta el pasado 2016, cuando por medio del nuevo rey Felipe VI se cerraba una importante venta de armamento en plena guerra del Yemen. El Estado español y sus instituciones gozan de total impunidad por sus vínculos con Estados que vulneran sistemáticamente derechos fundamentales contra su población”.

La moción destaca también que “un ejemplo de la impunidad reservada a la Corona española lo vimos el pasado mes de enero de 2020, cuando la Mesa del Congreso de los Diputados vetó —una vez más— la comparecencia del rey Felipe VI ante la Cámara para dar cuenta sobre los supuestos sobornos de la empresa semipública Defex para conseguir contratos de armamento en Arabia Saudí, un caso que investiga la Fiscalía Anticorrupción”.

584 puntos a votación

En la moción, se resalta también el rechazo de los catalanes a Felipe VI y a la Casa Real, de la que se destaca su importante vinculación con “el negocio de la guerra”. Al hilo de esta argumentación, también denuncia que España y Arabia utilizan “el capitalismo en su fase imperialista para el saqueo económico y de recursos del Oriente Medio”, culpando a ambos países de generar “muertos de manera directa e indirecta en todo el mundo”. Estas mociones fueron presentadas por la CUP y contaron con el voto a favor de JxCAT, ERC y los comunes, mientras que fueron rechazadas por Ciudadanos, PSC-Units per Avançar y PP.

En la comisión, no obstante, se votaron este martes un total de 584 puntos, que serán incorporados a la resolución final que será llevada a pleno. En realidad, estas votaciones tenían que haberse realizado hace meses, pero la crisis de la pandemia obligó a retrasar el cierre de la comisión. “Hubo votaciones para todos los gustos, algunas más estrambóticas que otras, pero se evidenció que la dinámica en esta comisión siguió pautas de frentes políticos”, explica un miembro de la comisión.

Lo que quedó claro en ella, sin embargo, es que los servicios secretos españoles no tuvieron nada que ver con la organización de los atentados, contrariamente a lo que se decía en la intensa campaña de criminalización contra España y el CNI realizada desde algunos colectivos independentistas.

Así, una moción presentada por el PSC-Units per Avançar reseña que “de la condición de confidente del Centro Nacional de Inteligencia del imán Es Satty [el imán de Ripoll, considerado el cerebro de los atentados], acreditada por la comisión, no puede desprenderse que el citado servicio de inteligencia conociese la intención del imán de promover o cometer los atentados”.

Añade el texto que, escuchados diferentes comparecientes ante la comisión, “se descartan taxativamente las especulaciones que, de manera implícita o explícita, señalaban al CNI como conocedor e incluso encubridor de los atentados”. Esta moción fue aprobada gracias a la abstención de ERC, pero contó con el voto en contra de JxCAT y de la CUP. Votaron a favor de la misma el grupo que la presentó, Ciudadanos y el PP. En ella, se señala también que "el interés por el imán Es Satty mostrado por un miembro de una policía local belga no disparó ninguna alarma en el Cuerpo de los Mossos d’Esquadra, ya que este se hizo por una vía informal y no se repitió por los canales oficialmente establecidos".

Aplauso a los servicios de emergencia

Se refiere la moción a que un policía belga consultó con un sargento de los Mossos d’Esquadra si Abdelbaky Es Satty, en aquel momento desplazado a Bélgica, tenía antecedentes de activismo en Cataluña, puesto que se relacionaba con círculos radicales islamistas belgas. La comunicación, realizada a título personal, no tuvo luego reflejo en una petición oficial sobre el imán. Este murió, supuestamente, en una casa de Alcanar que saltó por aires cuando los terroristas estaban preparando las bombas que pensaban poner en las Ramblas de Barcelona.

“Lo que sí hubo en la comisión fue una visión muy razonada y compartida de cómo funcionaron los servicios de emergencia tras los atentados y la respuesta de la ciudadanía”, señala un miembro de la comisión, que añade que “también sirvió para constatar que algo falló en los servicios sociales, porque no detectaron la radicalización de la célula terrorista de Ripoll. Aquí se percataron de que los parámetros por los que se regían para valorar la integración (aceptación de la cultura, la lengua, las costumbres…) no fueron suficientes, porque no se dieron cuenta de la radicalización de los miembros del comando”.

Y, aunque se valoró muy positivamente la actuación de los servicios de emergencia, quedó una duda sobre una disfunción del 112, que estuvo más de una hora sin servicio tras los atentados. Nadie pudo dar una explicación satisfactoria sobre qué pudo pasar. Por último, con la excepción de la CUP, se acordó aprobar la efectividad del dispositivo Cronos (en el marco del cual se abatió a los terroristas tras el atentado) y hubo matizaciones sobre el dispositivo Gàbia, que trataba de cerrar la huida a los terroristas pero que fue penetrado por estos tras robar un coche.

Cataluña

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