Prefirió a una dirigente de La Crida

Carles Puigdemont vetó a Xavier Trias como sustituto de Marta Pascal en el Senado

El exalcalde de Barcelona se ofreció como sustituto, pero JxCAT optó por nombrar a una persona de la dirección de La Crida, Assumpció Castellví, regidora en Vandellòs (Tarragona)

Foto: Xavier Trias hablando junto a Puigdemont. (EFE)
Xavier Trias hablando junto a Puigdemont. (EFE)
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Carles Pugidemont y sus partidarios dentro de JxCAT vetaron el intento de Xavier Trias para sustituir a Marta Pascal como senadora por designación autonómica, según han desvelado fuentes del PDeCAT. Marta Pascal dejó el Senado cuando decidió apostar por un nuevo proyecto político, el Partit Nacionalistas de Catalunya, PNC, que impulsa el movimiento El País de Demà para buscar el votante de derechas catalanista, que puede ser independentista pero que no quiere serlo a cualquier precio y a través de vías unilaterales.

Pascal nunca quiso aceptar los condicionamientos que Puigdemont quiere imponer al PDeCAT desde 2017, cuando huyó a Bélgica. Su caída estuvo siempre marcada por su distanciamiento de Waterloo, que siempre estuvo forzando la elaboración de las listas, cuando el 'expresident' se autoproclamó candidato al Parlamento Europeo. Con la salida de Pascal, Trias se ofreció como sustituto, pero JxCAT optó por nombrar a una persona de la dirección de La Crida, Assumpció Castellví, concejal y portavoz de la formación en Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant (Tarragona).

Fuentes del entorno de Trias explican que le ha dolido la negativa. En especial porque también intentó, antes de su maniobra para el Senado, otra manera de ir a Madrid. Fue cuando Ferran Mascarell dejó la delegación de la Generalitat en Madrid para ser parlamentario. Trias se ofreció para ocupar su puesto en la capital española. Pero de nuevo recibió una negativa. El elegido fue Gorka Knörr, exvicepresidente del gobierno vasco y, sobre todo, una persona cercana a Puigdemont.

El presidente del grupo del PDCAT en el Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Trias. (EFE)
El presidente del grupo del PDCAT en el Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Trias. (EFE)

Ambos nombramientos y el relegamiento de Trias en las dos ocasiones muestran que Puigdemont, por mucho que no esté siendo capaz de reordenar el espacio postconvergente y fusionar La Crida con el PDeCAT, sigue controlando desde Waterloo los accesos a cargos y, por tanto, los puestos públicos mejor remunerados. Justo lo que irritaba a Pascal y acabó determinando su marcha del partido.

Xavier Trias representa, incluso mejor que Artur Mas, la conversión de la CDC más pujolista al independentismo. Proveniente de Sarrià, uno de los barrios de la zona alta de Barcelona, Trias lo fue todo con Pujol, 'conseller' de Sanitat, de Presidència. Y luego le dio a CDC lo que nunca había conseguido: la alcaldía de Barcelona. Tras la gran manifestación de la ANC en 2012, Trias empezó a virar. Y ese viraje fue clave para que el independentismo se acabase convirtiendo en un movimiento de masas.

Conversión realista

La conversión de Xavier Trias no fue radical, sino que, acorde con su carácter, se llevó a cabo de manera progresiva. En 2013, ya siendo alcalde afirmó: "No soy independentista pero votaré que sí en una eventual consulta". Cuatro años después Trias fue a votar en la consulta del 1 de octubre. Ya no tenía cargos públicos pero acompañó al movimiento. Culpó del fracaso de la DUI al Gobierno español por no haber querido negociar, apoyó la libertad de los presos, se puso el lazo amarillo. En 2017 todavía reconocía "no soy un independentista clásico".

Xavier Trias hizo el mismo camino que muchos catalanes de su edad: empezó votando a Pujol y acabaron apoyando el intento de secesión de 2017

Pero su camino lo hicieron muchos, en especial esos manifestantes de más edad que ahora acuden a mítines como el de Perpiñán y han convertido el independentismo catalán en el mayor movimiento de masas de Europa. El papel de Xavier Trias fue clave, no desde el punto organizativo, como el de Mas, pero sí en el aspecto de continuidad, de que no hubiese una ruptura entre el pujolismo de toda la vida y el movimiento que acabó abogando por la ruptura unilateral de octubre de 2017.

Luces y sombras

Además de luces, Trias también ha tenido sombras en su carrera política. Demandó a 'El Mundo' por explicar que tenía dinero en Suiza y ganó en los tribunales. Años después se supo que su familia mantenía un trust en un el país helvético con una fortuna que nunca se cuantificó pero que iban moviendo de paraíso fiscal en paraíso fiscal. Trias nunca pidió disculpas por su mentira, afirmó que nunca había tenido dinero en Suiza, ni asumió responsabilidad política alguna. Ciertamente no era ni el banco ni la cuenta que explicaba 'El Mundo', pero tampoco dijo toda la verdad sobre su patrimonio.

Ahora sus nuevos compañeros de viaje le hacen el vacío. Pero no por eso. La antigua CDC ha ido a liquidación, incapaz de hacer frente al caso Palau. Y, para Waterloo, Trias es el rastro de un pasado que se quiere olvidar. Ni siquiera en lo ideológico, ahora que hasta Laura Borràs se ha declarado de izquierdas y Quim Torra pide deuda sin límite y asegura que no habrá recortes. En ese nuevo mundo postconvergente ya no hay sitio para Xavier Trias.

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