JxCAT y ERC van hacia la colisión inminente por el suplicatorio de Laura Borràs
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La unidad soberanista, en peligro

JxCAT y ERC van hacia la colisión inminente por el suplicatorio de Laura Borràs

Miembros de la antigua CDC temen que la ruptura sea definitiva e irreparable con elecciones este otoño. Por eso, están intentando que Puigdemont y Junqueras frenen la dinámica de choque

placeholder Foto: La portavoz de JxCAT en el Congreso, Laura Borràs. (EFE)
La portavoz de JxCAT en el Congreso, Laura Borràs. (EFE)

JxCAT y ERC van hacia una colisión. A finales de junio o principios de julio, está previsto que la Comisión del Estatuto del Diputado en el Congreso debata sobre el suplicatorio que ha solicitado el Tribunal Supremo para juzgar a la portavoz de JxCAT, Laura Borràs, que está acusada de haber fragmentado de manera irregular contratos cuando presidía el Institut de les Lletres Catalanes (ILC). La comisión es a puerta cerrada. Y además, el voto es secreto. ERC no ha desvelado el sentido de su voto, pero según señalan fuentes parlamentarias en el Congreso, todo apunta a que votará a favor, facilitando que el Supremo juzgue a Borràs, lo que llevará a una nueva dimensión la fractura existente entre las formaciones de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras.

Miembros de la antigua CDC temen que la ruptura sea definitiva e irreparable con elecciones este otoño. Por eso, están intentando que Pugidemont y Junqueras en persona hagan un llamamiento para frenar la dinámica de choque que ya se reflejó entre Gabriel Rufián y la propia interesa en el pleno del Congreso en el que se renovó el estado de alarma. Rufián y Borràs dedicaron más tiempo a atacarse entre ellos que al estado de alarma propiamente dicho.

Foto: La portavoz de Junts per Catalunya en el Congreso, Laura Borràs. (EFE)

Laura Borràs es mucho más que una portavoz de JxCAT. Es una persona próxima tanto a Puigdemont como a Quim Torra. Aspira a ser candidata a presidir la Generalitat y se considera una síntesis entre el pasado convergente y las masas del 'procés' movilizadas por la independencia de los últimos años. Laura Borràs siempre ha defendido que la operación es un montaje policial con motivaciones políticas, pero lo cierto es que se trata de una investigación que abrieron los Mossos y en la que Borràs acabó viéndose salpicada.

Una fuente parlamentaria de larga trayectoria en el Congreso asegura que el enfoque de JxCAT, con muchos de sus ocho diputados con muy poco experiencia, es un error y recuerdan que el PP, quizás el partido más salpicado por casos de corrupción, muchas veces ha votado a favor de los suplicatorios que se han pedido contra sus diputados. Así se da imagen de transparencia y se evita un desgaste político inútil.

Foto: Así se refleja en una serie de correos electrónicos enviados por Herrero y Borrás el 18 y 19 de julio de 2015, en los que el primero pregunta si ocurre algo con las facturas y la actual diputada contesta que "hay que hacer tres presupuestos por c

Y más en un caso como el de Borràs, que parece claro, ya que la propia Sindicatura de Cuentas ha confirmado la fragmentación, pero cabe la posibilidad, según apuntan fuentes jurídicas, de que las prácticas de Borràs en el ILC sean consideradas únicamente irregularidades administrativas pero no delito. En ese caso, todavía podría acabar siendo candidata a la presidencia de la Generalitat.

Estrategia de choque

Pero estas estrategias jurídicas encajan poco y mal con la posición de choque de JxCAT, que siempre quiere usar el victimismo como mejor baza electoral. El caso Borràs es una piedra en el camino para todo el independentismo, no solo para los 'juntaires'. El propio Puigdemont ha puesto como prioridad la “unidad estratégica” y culpa a la falta de unidad el que la independencia esté cada vez más lejos.

Líderes soberanistas están pidiendo que Carles Puigdemont y Oriol Junqueras medien para desescalar la tensión entre ambos partidos


En JxCAT, hay miembros que temen que esta dinámica acabe en una escalada que rompa cualquier posibilidad de Gobierno posterior a unas elecciones catalanas. Es decir, hay miedo a que la creciente tensión entre ambas formaciones acabe desembocando en un tripartito de izquierdas en la Generalitat que margine a los de Puigdemont, cada vez más aislados, tal y como se va viendo en el Congreso.

Súplica de Torra

Ayer, hasta Torra vio el peligro y pidió a ERC que no caiga “en rifirrafes de vuelo corto”. Sergi Sebrià, portavoz de ERC en el Parlament, rebatió que el soberanismo no podía quedar anclado en una “política de no a todo”. Pero precisamente esa es la política que quieren sus votantes, frustrados por el final traumático de la intentona independentista de 2017.

Foto: Laura Borràs. (EFE)

ERC lleva tiempo intentando reconducir esta situación. Pero cuesta, porque sus votantes también están tan traumatizados como los de JxCAT, porque se les dijo lo mismo, que la independencia estaba al alcance de la mano; porque se ignoraron las mayorías existentes en Cataluña. ERC ha reseteado su postura y ahora sigue siendo independentista pero lo plantea a largo plazo, a la espera de que cambie la actual situación de mayorías. Una paciencia que JxCAT no quiere asumir, anclado en una retórica de restitución que tampoco ha podido cumplir. Con unas posiciones tan alejadas y dos líderes que desconfían uno del otro —Puigdemont y Junqueras—, la legislatura en Cataluña solo es una sucesión de desencuentros: la fallida investidura telemática de Puigdemont, la pancarta de Torra, su pérdida del escaño y, ahora, el suplicatorio de Borràs. Más allá de eso, no hay unidad estratégica del independentismo, ni dentro ni fuera de la Generalitat.

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