Asegura que trabaja en los presupuestos

Torra fracasa en despejar las dudas sobre una legislatura que apunta acabar en otoño

El Tribunal Supremo tardará unos 10 días entre aceptar a trámite el recurso y reunirse. En ese tiempo, se prevé que Quim Torra convoque elecciones catalanas, pese a que lo niegue

Foto: El presidente catalán, Quim Torra, y el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès. (EFE)
El presidente catalán, Quim Torra, y el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès. (EFE)

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y su equipo se esforzaron ayer al máximo en despejar dudas sobre la legislatura, la misma que Torra dio por muerta en enero. Presentaron un grupo de trabajo titulado Catalunya 2022, para trabajar en la reconstrucción de la economía tras el coronavirus. Y la portavoz y 'consellera' de la Presidència, Meritxell Budó, aseguró que este verano ya se empezará a trabajar en los presupuestos de 2021. Ni rastro de las elecciones catalanas que Torra prometió antes de la pandemia. Fuentes cercanas al Govern, sin embargo, aseguran que todo no fue más que fuegos de artificio, que la legislatura está vista para sentencia y que acabará en octubre.

Torra lo niega. Budó lo niega. El vicepresidente catalán, Pere Aragonès, se esforzó ayer en comparecer con Torra para presentar el grupo de trabajo de la reconstrucción, para dar imagen de unidad en un momento en que todo el mundo ve que en la Generalitat hay dos gobiernos, el de Torra y el de ERC. Dos gobiernos que votarán diferente en Madrid hoy en la prórroga del estado de alarma en el Congreso. Hay dos Generalitats, sin discurso unificado. Una busca la confrontación y el bloqueo: son JxCAT y Torra. La otra, intenta dialogar en Madrid para cambiar el discurso del Estado, es la ERC de Oriol Junqueras.

Fuentes de la Generalitat explican que no ha habido movimientos políticos para recabar apoyos en el Parlament para unos nuevos presupuestos. Y que es poco probable que los mismos se aprueben. Por el contrario, se prevé que a finales de julio o principios de septiembre se admita a trámite el recurso de Torra en el Tribunal Supremo por la sentencia de la pancarta.

En ese momento, se notificará a las partes, y por lo tanto a Torra, que la sala de lo Penal se reunirá para juzgarlo. Dado lo fácil y sencillo del caso, según fuentes judiciales, el Tribunal Supremo tardará unos 10 días en reunirse. En ese tiempo, se prevé que Quim Torra convoque elecciones catalanas, por mucho que ahora jure y perjure que no lo hará.

La razón para llamar a las urnas es no dejar a Pere Aragonès como presidente en funciones. Se teme que si Aragonès tiene dos meses de presidencia en funciones, consolide su figura como candidato republicano, lo que perjudicaría las pretensiones de JxCAT de remontar en esas encuestas que ahora dicen que ganaría ERC. Por eso quieren evitar una 'operación Madrenas', la elección de un nuevo presidente en los dos meses siguiente al cese de Torra. Esta opción, por la que abogaba Waterloo hace meses, ahora se ve demasiado arriesgada. Dos meses antes de unas elecciones, un presidente en funciones puede ser un candidato muy efectivo.

Deberes pendientes

Sin embargo, hay otros problemas. Si Torra convoca elecciones para otoño, que a él le gustaría que fuesen el 4 de octubre, para reivindicar el espíritu de la consulta, a Puigdemont se le acaba el tiempo para reordenar el espacio posconvergente.

La incertidumbre sobre la legislatura no solo se limita a la fecha de las elecciones. También afecta a con qué partido y bajo qué siglas se presentan los de Puigdemont. Este sigue apostando por Jordi Puigneró, 'conseller' de Políticas Digitales. En cambio, la vieja guardia el PDeCAT está armando por su cuenta una alternativa, en la que el 'conseller' de Territori, Damià Calvet, sería el candidato y el partido lo controlaría concia el actual 'conseller' de Interior, Miquel Buch. En Waterloo no compran esta alternativa, según fuentes del entorno de Puigdemont en Bruselas, porque no da encaje a la Crida de Jordi Sànchez. El actual presidente del PDeCAT, David Bonvehí, también se opone a la alternativa de Calvet.

JxCAT asume que hay muchos deberes pendientes, entre ellos escoger un candidato, un programa y fusionar el PDeCAT con la Crida

Todo esto está todavía por hacer. JxCAT no tiene partido, ni candidato ni programa. Pero en su seno crece la idea de que la inhabilitación de Quim Torra puede ser la gran baza. Todo el aparato posconvergente con cargo en la Generalitat lo ve claro: hay que venderlo como un 155 judicial. Y eso puede dar la ventaja definitiva en las urnas.

Torra, en campaña

Incluso se apuesta por que Torra, que no será candidato, haga campaña. Torra, como mártir del sistema judicial, como prueba de esa Cataluña que se considera minoría perseguida. Con un poco de suerte, la inhabilitación definitiva le llegaría en plena campaña electoral. Sería un auténtico regalo para JxCAT.

Es decir, por mucho que se haya simulado ayer, la legislatura no durará, no habrá nuevos presupuestos de la Generalitat, ni Torra será 'president' en 2022. Y no por las tensiones entre JxCAT y ERC sino por el inexorable calendario del Tribunal Supremo.

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