Cambio de actitud de Cs

El soberanismo catalán antepone la autodeterminación a la reconstrucción

En la sesión de ayer, fueron constantes las críticas al Gobierno de Madrid por la manera en que había enfocado la crisis, y muchos en el PSC creen que así no habrá un clima de confianza

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)

El soberanismo catalán antepone la autodeterminación a la reconstrucción de Cataluña, y eso lastra cualquier posibilidad de lograr un pacto como el que ha propuesto Miquel Iceta para superar la crisis del coronavirus. Para el presidente catalán, Quim Torra, como para sus socios habituales, ERC y la CUP, la prioridad es la independencia, y Torra lo dejó muy claro en su comparecencia en el Parlament. Todos coinciden en que hará falta un pacto, para unos de “construcción”, como Torra. Para otros, “de reconstrucción”, como el PSC o Cs. Y en este pequeño matiz está la clave. Para estos últimos, reconstrucción es reconstruir Cataluña dentro de España. Para los primeros, la construcción es construir una Cataluña independiente separada del resto de España. Con estas bases, es muy dudoso que la ronda de conversaciones que Quim Torra ha anunciado que llevará a cabo prospere en algo práctico.

En la sesión de ayer, fueron constantes las críticas al Gobierno de Madrid por la manera en que había enfocado la crisis. Como si en Cataluña no estuviese muriendo gente —más de 9.000 personas— y como si la Generalitat no estuviese gestionando hospitales, atención primaria o residencias de ancianos. Así lo hicieron tanto Torra como Salvador Sebrià (ERC) o Carles Riera (CUP). Y las alusiones molestaron al PSC. Una fuente de los socialistas catalanes apuntó: “Así es imposible generar un clima de confianza”.

La líder de los comunes en el Parlament, Jéssica Albiach, lo dejó muy claro en su intervención: “Ustedes están gestionando esta crisis buscando cualquier motivo para criticar y desgastar al Gobierno y a sus socios, en declaraciones y en redes”.

El plan del PSC, que Iceta hizo llegar a Quim Torra en un documento, es el más concreto, por ahora. Propone: “Un fondo catalán para la reconstrucción social y económica. Inversión pública que permita integrar todas las ayudas y créditos extraordinarios públicos europeos, estatales, autonómicos, para hacer frente a las consecuencias del covid-19. El fondo debe ordenar y dar coherencia a las políticas de reconstrucción y puede actuar como ventanilla única para las administraciones locales o empresas”.

También plantea que “los sectores más perjudicados por la pandemia, como son el comercio, la hostelería, el turismo y el transporte público, deben disponer de planes de choque específicos, ambiciosos y adaptados a las necesidades de empresas y trabajadores a partir de los estudios y proyecciones de que disponemos”.

La teoría de 'l'estrebada' es la misma que se aplicó en 2010: el Estado español se ha debilitado por la crisis, ahora la pandemia, y solo hace falta un tirón

Añade: “La cultura y el deporte son elementos fundamentales para nuestra cohesión cívica y social. Necesitan el apoyo y una concertación específica que piense las nuevas condiciones en las que deben operar”. Pero para Torra y el resto del soberanismo, lo importante es que esta crisis sea la palanca para conseguir separarse del resto de España. Así lo planteaba también Oriol Junqueras en su artículo de 'La Vanguardia'. Es la lógica de 'l’estrebada', que ya en su día definió Artur Mas: ese tirón final para lograr romper con el Gobierno español.

El giro de Cs

Con esta marea de fondo, la política catalana desaprovechará lo más relevante que pasó el viernes en el Parlament de Cataluña: el cambio de tono de Cs. Más dialogante. Conscientes de que con más de 9.000 muertos en dos meses no se puede seguir actuando de manera histriónica. Cs puso sobre la mesa un “foro autonómico para la reconstrucción”. Ya no cuestionaba a Torra y entendía que debía hablar con el otro. Y no fue solo Lorena Roldán sino todo el grupo parlamentario.

Cs actúa en línea con el giro que está imprimiendo Inés Arrimadas en Madrid y que en el fondo supone una enmienda a la totalidad de las políticas de Albert Rivera. Con el cambio de los naranjas, en teoría se abriría la oportunidad de una giro en Cataluña capaz de articular grandes pactos de Estado ahora que se necesitan.

Pero todo esto caerá en saco roto, porque Torra y el soberanismo pretenden puentear al Parlament. En cuanto la ANC y Òmnium se sumen al debate, todo quedará roto y expulsará a los constitucionalistas que o por cálculo o por buena fe se hayan sumado a una mesa de diálogo. Y en cuanto a la iniciativa de Quim Torra de sumar a intelectuales y científicos, también busca imprimir el mismo sesgo. Es el caso del virólogo Bonaventura Clotet, la primera persona que fue sondeada por Quim Torra para ser el candidato del JxCAT a la alcaldía de Barcelona, según confiesan fuentes de esta formación. Solo cuando el eminente científico dijo que no, se dejó que Carles Puigdemont impusiese a Elsa Artadi. Tras ocho años de 'procés' en Cataluña, ha quedado poco espacio para la neutralidad, ni siquiera en niveles técnicos o académicos.

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