La crisis por la caída de Alfred Bosch apunta a adelanto de elecciones catalanas en junio
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Guerra abierta entre ERC y JxCAT

La crisis por la caída de Alfred Bosch apunta a adelanto de elecciones catalanas en junio

Como dijo anteayer Marta Vilalta en el acto de dimisión de Alfred Bosch, “ahora el listón se ha puesto muy alto” y JxCAT guarda demasiados cadáveres en los armarios de la Generalitat

placeholder Foto: Alfred Bosch. (EFE)
Alfred Bosch. (EFE)

El presidente catalán, Quim Torra, se apuntó un tanto al forzar la caída de Alfred Bosch como 'conseller' de Exteriores, pero ahora esta decisión ha complicado su propio calendario electoral. Torra y su grupo de más estrechos colaboradores aspiraban a convocar elecciones para el 4 de octubre. Pero ahora la guerra es tan abierta entre ERC y JxCAT que estos últimos solo están esperando el contragolpe de los republicanos y ven imposible cohabitar en el Govern durante tanto tiempo. Por tanto, ahora junio parece la fecha más probable para ir a las urnas, aunque Carles Puigdemont las quería más tarde para dar tiempo a armar el espacio posconvergente.

Alfred Bosch dimite por el presunto caso de acoso sexual de su exjefe de gabinete

La venganza de ERC no tardará en llegar. Como dijo anteayer Marta Vilalta en el acto de dimisión de Alfred Bosch, “ahora el listón se ha puesto muy alto”. Un mensaje nada velado a Laura Borràs y a sus problemas judiciales. Si la portavoz de JxCAT en el Congreso esperaba el apoyo de los de Gabriel Rufián en el suplicatorio que se avecina para que la juzgue el Supremo, en medios de ambos partidos ya se descuenta que a partir de ahora la norma a seguir será que cada palo aguante su vela.

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (EFE)

Con Borràs entretenida en el Tribunal Supremo, los republicanos pueden seguir moviendo pieza, dado que JxCAT fue esta semana a degüello contra Alfred Bosch y que Torra le invitó a dimitir en una reunión privada, tal y como explicó la 'consellera' de Presidència, Meritxell Budó.

Diversos altos cargos de JxCAT tienen graves problemas legales. El más obvio es precisamente un estrecho colaborador de Budó, Gerard Figueras, secretario general de Deportes de la Generalitat, encausado en un juzgado de Gavà por malversación de caudales públicos, prevaricación y tráfico de influencias. Si Alfred Bosch ha dimitido sin que ninguna de las supuestas ocho víctimas hubiese denunciado, no parece posible que JxCAT pueda mantener en su puesto a Figueras y a otros como él.

Foto: Carles Puigdemont y Quim Torra. (EFE)

Con tantos talones de Aquiles, la coalición ERC-JxCAT resultará insostenible y prolongar la legislatura durante siete meses de manera artificial, tal y como se pretendía desde Waterloo, se antoja misión imposible. Habrá que echar el resto y acudir a las urnas con lo puesto. Para ERC ya es malo tener que concurrir a elecciones tras un escándalo como el de Alfred Bosch, encubriendo a un acosador sexual sistemático que hasta el pasado mes de enero había sido su jefe de gabinete. Pero JxCAT tampoco lo tendrá fácil. Las elecciones se han complicado para todos.

La Generalitat, vaciada

Esta crisis da una imagen de una Generalitat vaciada, como una cáscara hueca carente de cualquier poder. Alfred Bosch dimitió anteayer en una rueda de prensa sin preguntas. Pero no lo hizo en la Conselleria de Exteriores, sino en la sede de ERC, mostrando dónde se había tomado la decisión. Si durante dos años se ha culpado a Puigdemont de haber degradado la Generalitat, la praxis republicana no se encuentra tan lejos de Waterloo.

Igual que pasa con Waterloo, ERC como partido aparece en esta crisis como un foco de poder ajeno a la Generalitat y que deslegitima la institución

En la misma línea, por ejemplo, de las ocho mujeres implicadas en el escándalo, solo tres denunciaron. Pero no lo hicieron ante los Mossos, sino que elevaron su protesta ante el partido de Oriol Junqueras. No es solo que los altos cargos entiendan la Generalitat como algo huero, mientras que el verdadero poder se encuentra lejos, en Waterloo, en Lledoners o en la calle Calabria, la sede del partido. Es que los trabajadores de la Generalitat también lo perciben así. Y fue el partido el que aplicó un protocolo antiacoso, mientras que la Generalitat, que también cuenta con uno, quedaba al margen del todo.

Los lamentos de Budó

Budó se lamentaba en la rueda de prensa tras el Consell Executiu de que el protocolo de la Generalitat había sido ninguneado. “Quien tenía que activar el protocolo lo activó en otro ámbito [en alusión a ERC] y no en el que lo tenía que activar, y lo que ha fallado no es el protocolo. Desde 2015, este protocolo se ha activado solo 25 veces. Y puede ser activado por la propia víctima de acoso Se aplica el protocolo que se ha de aplicar y hemos de hacer una campaña más firme para que todas las víctimas sean conscientes de que pueden denunciar. No tenemos por qué cambiar el protocolo. El protocolo no falló, porque no se activó”, resaltó ayer la 'consellera', tal vez sin ser consciente de que JxCAT lleva toda la legislatura haciendo exactamente lo mismo, comunicando que cualquier ámbito de poder se encuentra fuera de la Generalitat.

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