La reunión acaba en desacuerdo

Desencuentro en Waterloo: Bonvehí se niega a entregar el PDeCAT a Carles Puigdemont

El 'expresident' quiere una fusión del PDeCAT, la Crida y JxCAT. Bonvehí, en cambio, defiende el mandado de su partido, una federación que mantenga la independencia del PDeCAT

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, durante el acto celebrado en Perpiñán. (EFE)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, durante el acto celebrado en Perpiñán. (EFE)
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Este martes era un día clave para la reestructuración del espacio posconvergente, pero la reunión en Bélgica acabó en desencuentro al negarse el presidente del partido, David Bonvehí, a entregar el PDeCAT a Carles Puigdemont en las condiciones que este pretendía: integración total en JxCAT y pérdida de control por parte de la actual dirección, al quedarse en minoría por la integración de la Crida, la formación que ha impulsado el expresidente catalán. No hubo acuerdo y las espadas siguen en alto. Y no solo por la definición del espacio posconvergente sino también por las diferencias sobre con qué programa debe acudir JxCAT a las próximas elecciones catalanas.

A la reunión ha asistido también el portavoz del PDeCAT, Marc Solsona, también diputado y alcalde de Mollerusa, según han explicado fuentes del partido. Pero las posturas siguen igual de alejadas, igual que no ha habido acuerdo en los diversos encuentros en la cárcel que han ido manteniendo en los últimos meses Bonvehí y Jordi Sànchez para integrar la Crida.

Carles Puigdemont quiere una fusión del PDeCAT, la Crida y JxCAT. Bonvehí, en cambio, defiende el mandado de su partido, una federación que mantenga la independencia del PDeCAT y que se presente bajo la marca de JxCAT en coalición electoral. En la primera opción, Puigdemont se reserva todo el poder. En la segunda, el PDeCAT se reserva un margen de maniobra propio. Ambas posiciones siguen del todo alejadas y la reunión no ha servido para limar asperezas, según han explicado fuentes del PDeCAT.

Otro de los debates es el programa. Puigdemont, la ANC y los miembros de Primàries, de los que está muy cerca la 'exconsellera' Clara Ponsatí, son partidarios de que el programa electoral para las próximas catalanas incluya “la vía unilateral” como un medio para alcanzar la independencia. El propio Puigdemont lo ha defendido esta semana en Catalunya Ràdio asegurando que la “unilateralidad” es “el último recurso”, el “plan B” por si la mesa de diálogo fracasa.

La batalla por la unilateralidad se está dando justo estos días en el seno de la ANC. En su documento programático, denominado 'hoja de ruta', esta entidad que preside Elisenda Paluzie ha planteado que solo pedirá el voto para los partidos que incluyan la vía unilateral. Este documento no es definitivo y ha de votarse durante este mes de marzo.

Los militantes del PDeCAT miembros de la ANC se han movilizado en masa para promover enmiendas que cambien este punto. Más de 300 se han presentado, según fuentes de la ANC, lo que ha sido interpretado por el entorno de Puigdemont como un desafío a sus planes, según fuentes cercanas a Waterloo. En los próximos días se tendrán que debatir y se decidirá esta cuestión.

Resaca de Perpiñán

La resaca del gran acto en Perpiñán está produciendo diversos problemas, no solo con ERC sino también en el seno de JxCAT, los supuestos beneficiados del acto. Puigdemont ha demostrado tirón y liderazgo entre los votantes, capacidad de movilización, pero a muchos el acto les supo a poco y recorrer tantos kilómetros para decirle a la gente “preparémonos” pareció un tanto insuficiente.

Puigdemont quiere agrupar todo el independentismo bajo su liderazgo, incluyendo Primàries y otros partidos menores. Pero ni siquiera el PDeCAT, partido en el que todavía milita, cede a sus pretensiones.

Puigdemont todavía milita en el PDeCAT, pero muchos alcaldes del partido tienen visiones más pragmáticas del momento político actual

En todo caso, Puigdemont esperaba que su poder no fuese discutido y que esto le avalase como gran arquitecto de la fusión de PDeCAT-JxCAT-la Crida. Pero en lugar de eso se está encontrando muchos problemas para imponer sus directrices. Más allá de que el nuevo partido opere bajo las siglas de JxCAT no hay acuerdo en nada, según explican fuentes conocedoras de estos contactos.

ERC, como un bloque

Mientras ERC se mantiene como un bloque, la amalgama de formaciones que apoya a Carles Puigdemont va cada una por su lado, con intereses muchas veces enfrentados. Pasa como con la unilateralidad, todos coinciden en privado en que es un camino fracasado pero muchos quieren contentar a un votante que sueña con reeditar un enfrentamiento directo con el Estado. En cambio, la mayoría en el PDeCAT aboga por intentar agotar la vía del diálogo que se ha abierto con la mesa de Pedro Sánchez.

Los mismo pasa con el 1-O. Puigdemont y los demás lo plantean como un mandato democrático, cosa que gusta mucho a sus votantes, pero muchos reconocen en privado que en el mejor de los casos habría que repetir el referéndum, ya que el primero carece de la legitimidad necesaria.

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