BRONCA POR EL APOYO AL 'expresident'

El acto de Puigdemont en Perpiñán abre una guerra interna dentro de la CUP

La portavoz de la organización anticapitalista justificó la ausencia de esta organización de los actos por considerar que se producen "en el contexto de una campaña electoral"

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont en Perpiñán. EFE
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont en Perpiñán. EFE

El acto que el ‘expresident’ Carles Puigdemont y sus consejeros fugados Toni Comín y Clara Ponsatí celebraron en la localidad francesa de Perpiñán el pasado fin de semana ha dejado secuelas en el independentismo. Por una parte, el formato y el contenido del acto fue una exaltación de Puigdemont y los suyos. La exigua representación de ERC fue relevante y evidencia los problemas internos entre las dos grandes fuerzas hegemónicas dentro del bloque soberanista.

Además, ha provocado un cisma dentro de la CUP, el ala antisistema del independentismo, que oficialmente renegó de la jornada en tierras francesas. Uno de los objetivos de Puigdemont ha sido siempre la fractura de la izquierda independentista. En las últimas elecciones municipales, alentó desde Waterloo la presentación de la candidatura de Primàries, una lista patrocinada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) que, en la ciudad de Barcelona, obtuvo más de 28.000 votos y evitó que la CUP entrase en el consistorio de la capital de Cataluña.

El acto de Puigdemont en Perpiñán abre una guerra interna dentro de la CUP

Con el acto de Perpiñán, la fractura se produce dentro mismo de la CUP. Maria Rovira, portavoz de la organización anticapitalista, justificó la ausencia de esta organización de los actos por considerar que se producen “en el contexto de una campaña electoral. Aunque oficialmente no ha arrancado, todos somos conscientes de que está sobre la mesa desde el momento en que el ‘president’ dice que convocará elecciones después de la aprobación de los Presupuestos”.

Pero Poble Lliure, el mayor de los partidos que componen la CUP, sí que estaba y apoyaba el acto con entusiasmo. Poble Lliure es el partido que intentó que el resto de la organización diese luz verde a Artur Mas para seguir siendo presidente de la Generalitat. No lo consiguió, porque las restantes seis organizaciones se opusieron a que Mas continuase pilotando el Govern.

Diferentes percepciones

Ahora vuelve a recrudecerse la pugna interna en la CUP. En un comunicado de Poble Lliure emitido este domingo, este partido afirma que fue el único representante “del independentismo de izquierdas y combativo que quería dar apoyo a un exilio que ha podido regresar a tierras catalanas y que remarca su solidaridad con el conjunto de presos políticos catalanes y el conjunto de represaliados”. Además, Poble Lliure, en contra de lo que mantiene la línea oficial de la CUP, señala que el acto de Perpiñán “fue un grito contra la represión, se dio voz a los exiliados, a los presos, a los detenidos del 23-S, a los represaliados por las manifestaciones contra la sentencia, a los activistas de los CDR. La unidad antirrepresiva y la defensa política son esenciales para internacionalizar la causa catalana. Ayer, Perpiñán fue la capital de los 'Països Catalans' por un futuro confederal y republicano”.

Las diferencias de percepción con la línea oficial ‘cupera’ son grandes. Maria Rovira, tras asistir a un consejo político extraordinario de la CUP este domingo, remarcaba que esta organización también defiende “a los exiliados” y garantizaba “la máxima solidaridad antirrepresiva”. Denunció “la represión hacia los movimientos populares” y abominó del acto de Puigdemont porque “era un acto electoral que inicialmente quizá no estaba pensado para que fuera así, pero que finalmente sí acabó siéndolo”.

El desmarque de Poble Lliure se producía, pues, en un momento crucial, el mismo día en que la organización aprobaba un documento programático que será la base de su proyecto electoral para las próximas autonómicas. El eje de su hoja de ruta será “volver a poner sobre la mesa el objetivo de un nuevo momento de ruptura y de desobediencia institucional y colectiva vinculando la conquista de derechos sociales y democráticos con el ejercicio efectivo del derecho a la autodeterminación”.

Las diferencias internas no se acaban ahí: Poble Lliure, además, es el único grupo extremista que participa en el Consell per la República. “Continuaremos trabajando para hacer del Consell per la República un órgano ejecutivo, de coordinación, debate y acción política, que agrupe a representantes de partidos y entidades comprometidas con el proyecto republicano”.

La CUP como organización, en cambio, reniega del Consell por considerarlo un instrumento al servicio exclusivo de Puigdemont. “Si en algún momento el órgano y sus proyectos se convirtiesen en partidistas de reformulación de algún espacio político concreto, nosotros seríamos los primeros en denunciarlo”, aseguraban desde Poble Lliure.

Paradojas del destino, el acto de Perpiñán, que debía ser el símbolo de la unidad del independentismo, acabó siendo lo contrario: la ventana en que se visualiza la desunión del mismo. Y, para colmo de males, vino como anillo al dedo a la estrategia de Puigdemont, que, por el solo hecho de haber protagonizado la jornada, logró desunir (un poco más) a la izquierda independentista, cada día más atomizada, mientras que reserva para una sola fuerza, JxCAT, todo el espectro de la derecha soberanista.

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