Los republicanos siguen negociando

ERC planea una participación de mínimos en Perpiñán y evitar dejar solo a Puigdemont

En el seno del independentismo, la gran batalla de las futuras elecciones se dará entre JxCAT y ERC, y Perpiñán es el gran escenario donde se visualizará esa rivalidad política

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y el 'president' Quim Torra. (EFE)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y el 'president' Quim Torra. (EFE)

ERC no quiere perderse el primer gran acto de masas de la precampaña que Carles Puigdemont ha convocado en Perpiñán para el próximo 29 de febrero bajo el paraguas del Consell per la República. Los republicanos todavía no han podido cerrar bajo qué fórmula van a participar como oradores, pero sí que acudirán al evento y sí que irá una representación de mínimos, porque no quieren dejarlo únicamente en manos del expresidente catalán, según apuntan fuentes del partido de Oriol Junqueras. No se prevé que hagan una gran movilización en comarcas, pero sí que acudan personalidades representativas.

Mientras, Puigdemont y los suyos les siguen comiendo terreno. Ayer acordaron que el alcalde de Perpiñán, Jean-Marc Pujol, que hace dos semanas ya se reunió con Quim Torra en Barcelona, recibirá a Puigdemont, Clara Ponsatí y Toni Comín antes del acto en el ayuntamiento. El evento tuvo luz verde ayer por parte de las autoridades municipales y la prefactura, y solo está pendiente de una serie de reuniones para coordinar aspectos de seguridad, ya que está previsto que acudan unas 100.000 personas a una ciudad que cuenta con 120.000 habitantes. En ningún momento se ha comentado que los líderes de ERC serán recibidos por el alcalde.

Pero ERC sí que va a participar, y además el partido es muy cercano a Òmnium, que está vinculado a la organización del evento, que en este momento cuenta con 400 autocares reservados que llevarán a los asistentes de Cataluña hasta el sur de Francia.

Además, los republicanos consideran que si se les acaba marginando del acto, tal y como se está planteando hasta el momento, o minimizando su participación, con fórmulas como la lectura de una carta de Oriol Junqueras, podrán acusar a JxCAT de dinamitar la unidad. Para ERC, la clave radica en acudir pero luego poder utilizar el acto para que se vuelva contra Puigdemont y los suyos. Desde Waterloo, lo convocaron con claras intenciones electorales, pero ahora se ha complicado poder dejar fuera a los republicanos sin quedar como los responsables de romper la unidad.

La unidad independentista en sí no existe en este momento. En el seno del Govern, ambos partidos no se aguantan. Sobre la mesa de diálogo tampoco hay acuerdo, ni siquiera en las fechas en que deben abrirse las conversaciones. ERC apuesta por la semana que viene, mientras que Torra va dando largas porque se resiste a avalar un espacio de contactos que en realidad lidera el partido que no preside la Generalitat. Pero aunque la unidad no exista, todos los partidos soberanistas se llenan la boca con ella y calculan que el electorado castigará a los partidos que no trabajen por ella. De ahí el esfuerzo por ir a Perpiñán, no tanto para apoyar a Puigdemont como para dejarlo en evidencia, según apuntan fuentes del soberanismo.

Efectos colaterales

Además, en la Generalitat ya se empieza a temer uno de los efectos colaterales que tendrá realizar este gran mitin en Perpiñán: el acercamiento entre España y Francia, según apuntan fuentes de la Administración catalana. En el Gobierno que preside Emmanuel Macron, la iniciativa de una convocatoria tan masiva en Perpiñán no gusta. Francia es un país mucho más centralizado que España y un acto que viene a decir que una parte de Francia no es Francia, la Catalunya Nord, no es visto con buenos ojos desde París. Por tanto, el miedo radica en un eje Madrid-París que juegue en contra de la internacionalización que está intentando Puigdemont gracias a haber obtenido el escaño de eurodiputado.

Con el acto en Perpiñán, el independentismo se hace visible en Francia, donde el Gobierno de París no simpatiza con la causa de los soberanistas

Para colmo, Carles Puigdemont se muestra inasequible a seguir asumiendo nuevas cuotas de protagonismo. Quiere dar una rueda de prensa antes del acto. Además, miembros del Govern, como Quim Torra o Meritxell Budó, ya han confirmado que asistirán. Nada parece suficiente.

Bajas expectativas

Más allá de las cifras mareantes de asistentes previstos, Perpiñán tiene pinta de ser el primer gran desencuentro entre ERC y JxCAT. Visto lo visto, esta concentración podría celebrarse incluso antes de que tenga lugar la primera reunión de la mesa de diálogo. Perpiñán tiene fecha, organizadores y un objeto: ser el pistoletazo de salida de la precampaña de las catalanas. Una precampaña que puede ser muy larga, seis meses, si Torra convoca para otoño.

El gran pulso radica no en quién ganará las elecciones —no se prevén grandes cambios en el mapa catalán, sobre todo en el eje soberanista/constitucionalista— pero sí en qué partido queda por delante en cada espacio. En este sentido, en el seno del independentismo, la gran batalla es entre JxCAT y ERC. El acto es tan de Puigdemont que ni siquiera hay noticias de autocares organizados por el PDeCAT. En la convocatoria que este partido ha enviado a sus militantes no se hace ninguna referencia a ERC. Solo que “Puigdemont vuelve a pisar tierras catalanas” y “hay que acompañarlo”.

Cataluña

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