Bajas expectativas para la cumbre de hoy

Sánchez va a Barcelona a buscar una foto y Torra pretende que descarrile el diálogo

El presidente no lleva una oferta bajo el brazo. Se trata de un gesto que permita que ERC pueda obtener réditos de haber conseguido la mesa de diálogo. Mesa que no quiere Torra

Foto: Pedro Sánchez y Quim Torra, durante su reunión en la Moncloa el 9 de julio de 2018. (Moncloa)
Pedro Sánchez y Quim Torra, durante su reunión en la Moncloa el 9 de julio de 2018. (Moncloa)

Pedro Sánchez viene a Barcelona a buscar una foto, una foto que ha de servir para que la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat no naufrague en los primeros compases. Y de paso, que ERC no pierda las próximas elecciones catalanas que anticipará Quim Torra. Torra, por su parte, intentará que la mesa fracase antes de empezar. Para ello, según apuntan fuentes del Palau, Torra planteará una oferta de máximos: autodeterminación, referéndum y amnistía. Todo para que a Sánchez le sea imposible aceptar nada. Si Sánchez quiere salvar electoralmente a ERC, Torra pretende usar el encuentro de mañana en el Palau de la Generalitat para hundir en los sondeos a los republicanos.

El presidente no trae ninguna oferta bajo el brazo. Se trata de un gesto que permita que ERC pueda obtener réditos de haber conseguido la mesa de diálogo, precisamente entre gobiernos, tal y como habían pedido Torra y JxCAT.

Desde Bruselas, Carles Puigdemont ya marcó un escenario de máximos ayer: de nuevo el referéndum en el horizonte. Lo que Pedro Sánchez no le puede dar. Por tanto, no parece que desde la Generalitat se esté dibujando un entorno para buscar un mínimo de acuerdo o una base sólida para que arranque la mesa de diálogo.

Sánchez va a Barcelona a buscar una foto y Torra pretende que descarrile el diálogo

Los equipos de Quim Torra y Pedro Sánchez estaban ayer por la tarde todavía negociando el formato de la reunión. Desde Moncloa, no se descartaba acordar una comparecencia conjunta, pero finalmente, en la noche del miércoles, se deshizo el misterio: los dos presidentes darán explicaciones ante los medios, pero por separado: primero el líder socialista, luego el jefe del Govern.

Esa comparecencia conjunta no se perseguía porque se tuviera la impresión de que era posible cerrar acuerdos sino para demostrar, por parte de Sánchez, que no hay problemas en tratar con quien no piensa como él y que no hay "ni trampa ni cartón", según fuentes de la Moncloa, informa Juanma Romero. Estos detalles los estaban negociando Iván Redondo con el jefe de Gabinete de Torra, Joan Ramon Casals.

El presidente español va sobre todo a "escuchar" a Torra para dar respuesta a los "problemas urgentes de los catalanes", según fuentes conocedoras de los preparativos. La salida por la que siempre ha apostado el Gobierno central es la mejora del autogobierno, lo que pasaría por una reforma del Estatut que, obviamente, habría de ser refrendada por los ciudadanos catalanes en referéndum.

ERC, enfriando

En todo caso, tanto el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, como la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, han enfriado las perspectivas del encuentro. Plantean que solo es un primer paso, y que será un proceso largo y tortuoso en que no se pueden esperar resultados inmediatos. Justo lo contrario de lo que están apuntando Carles Puigdemont, Quim Torra y la plana mayor de JxCAT.

Tanto ERC como el Gobierno central se han mostrado del todo alineados en decir que de esta primera reunión se puede esperar muy poco

Pedro Sanchez acudirá acompañado de la ministra de Política Territorial, Carolina Darias. Darias incidía este miércoles es que "la noticia es que habrá reunión" y que se retoma el diálogo. Lo importante, dijo, es la "normalidad" institucional. Dicho de otra manera: la noticia será la foto.

Torra, en cuestión

Desde el mundo independentista, no se agradece que Sánchez esté dando oxígeno a Quim Torra, cuyo cargo se encuentra en este momento en cuestión incluso por los letrados del Parlament, que llevan tres versiones sobre si Torra es legalmente o no presidente catalán una vez que lo han inhabilitado como diputado. El reconocimiento de Torra como interlocutor sería muy importante, pero queda diluido por la política de maximalismo que se aplica por claves meramente electorales.

Mientras el PP acusa a Torra de usurpación de funciones, Sánchez le está dando estatus de máximo interlocutor. Pero no parece suficiente para un independentismo instalado desde hace años en un discurso de todo o nada. Este jueves, el encuentro puede acabar como el rosario de la aurora.

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