Moncloa se asoma al precipicio de la ruptura con ERC pero rectifica para salvar los PGE
  1. España
  2. Cataluña
UNA JORNADA DE CONTRADICCIONES

Moncloa se asoma al precipicio de la ruptura con ERC pero rectifica para salvar los PGE

El presidente se enmienda tras la protesta de ERC y tras verse con Rufián apenas unas horas después de anunciar que la mesa de diálogo se aplazaba hasta que se constituyera el nuevo Govern

Foto: Moncloa se asoma al precipicio de la ruptura con ERC pero rectifica para salvar los PGE
Moncloa se asoma al precipicio de la ruptura con ERC pero rectifica para salvar los PGE

ERC todavía es rehén de JxCAT y, a la vez, el Gobierno de coalición en minoría lo es de ERC. Un juego de rehenes encadenados en el que llevan las de ganar los posconvergentes, al menos mientras mantengan el liderazgo en el Govern ejerciendo el control sobre sus socios. Una enrevesada dinámica de interdependencias que explica por qué la Moncloa se asomó este jueves al precipicio de la ruptura con la formación sobre la que descansa la estabilidad de la legislatura de Pedro Sánchez y por qué rectificó en el último instante.

En un principio, la decisión de retrasar el arranque de la mesa de diálogo por el anuncio de Quim Torra de convocar elecciones catalanas favorecía a los republicanos, al blindar la mesa de intereses partidistas y electoralistas, como había pedido Gabriel Rufián esta semana, al asegurar que la mesa "tiene que ser impermeable al entorno". Sin embargo, ERC se vio forzada por la misma presión electoralista de JxCAT a exigir una rectificación bajo la amenaza de no aprobar los Presupuestos. A media tarde, y tras una inédita visita de Rufián a Moncloa, ya se había conseguido dicha enmienda. De ahí que desde Unidas Podemos se llamase desde un principio a la "tranquilidad" mientras se reconocía un "malentendido" para tratar de reconducir la situación.

La insólita marcha atrás, y en una cuestión medular de la legislatura, no tardó en llegar, y se produjo a las 18:57, a través de un comunicado enviado por la Secretaría de Estado de Comunicación que dejaba matices importantes. El Gobierno manifestó la "disposición a celebrar la mesa de diálogo entre gobiernos acordada antes de las elecciones catalanas". Con todo, al mismo tiempo que se dejaba constancia por escrito el parecer de que "dado el horizonte electoral decidido por el 'president' de la Generalitat, Quim Torra, no se dan las mejores circunstancias para iniciar el diálogo entre gobiernos, cuando uno de ellos ha puesto punto y final a la legislatura y el nuevo Govern no podrá constituirse hasta la celebración de las elecciones anunciadas". Una rectificación acompañada de una advertencia sobre sus hipotéticas consecuencias negativas: que Torra dinamite el acuerdo alcanzado entre PSOE y ERC. Porque el jefe del Govern ya se da por amortizado.

En las menos de seis horas y media que transcurrieron desde que se anunció la decisión (12:35) hasta que se produjo la rectificación (18:57), el Gobierno vio peligrar el necesario apoyo para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado y las mediaciones se sucedieron al más alto nivel. Los 'comuns' hicieron de interlocutores con el universo independentista, primero, y finalmente Sánchez se reunió en la Moncloa con Rufián, tal y como confirmó ERC. Si la postura intransigente tras la decisión la representó Sergi Sabrià, vinculado al sector menos pactista de los republicanos, que acusó al Gobierno de que "aplazar la mesa de negociación es un incumplimiento flagrante del acuerdo y una irresponsabilidad absoluta", el acercamiento de posiciones lo recondujo el portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, que encarna el ala más pragmática que ya representaba por su predecesor y maestro, Joan Tardà.

El día comenzó con un Gobierno y un PSOE marcando distancias con el independentismo y acabó con una enmienda a las seis horas y media


Entre medias, desde ERC se comenzó a trasladar en privado su resistencia a aprobar los Presupuestos Generales del Estado en medio de la campaña electoral de las catalanas, según apuntaron fuentes del partido. Al levantarse de la mesa, Sánchez empezaba a jugar fuerte. Justo cuando Pere Aragonès había estado loando las virtudes de la negociación, el Gobierno anunciaba, vía Secretaría de Estado de Comunicación, que las conversaciones Gobierno-Generalitat se aplazaban hasta que se haya escogido un nuevo 'president' de la Generalitat, que no será Torra. Una decisión sorpresiva, que nadie esperaba y que, como se vio enseguida, no había sido pactada con ERC, que automáticamente expresó su indignación.

Foto: Sánchez rectifica tras verse con Rufián y dice que reunirá la mesa antes de las elecciones

"Significamos un cambio de rumbo"

En 24 horas las tornas se han vuelto y el 'president', ese hombre al que ni los suyos quieren presentar como candidato, tiene todo el control. Puede sabotear los contactos con Sánchez en la próxima reunión del 6 de febrero, la semana que viene. Puede retrasar la fecha de las elecciones catalanas, por ejemplo convocarlas para el 13 de septiembre, domingo después de la Diada y dejar así al líder socialista sin cuentas para este 2020. Indirectamente, y sin pretenderlo, Gobierno y ERC están dando aire a su enemigo común.

La rectificación se acompañó de una advertencia sobre sus posibles consecuencias negativas: que Torra dinamite el acuerdo por puro electoralismo

Los planes de Sánchez, desde luego, eran otros, muy distintos, a juzgar por la cadena de acontecimientos. Lo que buscaba originariamente el presidente, y también el PSC, es marcar distancias con el independentismo, más a las puertas de unos nuevos comicios, según apuntaban fuentes de Ferraz. Lo típico, lo que dicta el manual. Solo así podían interpretarse las palabras de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, a las once de la mañana, advirtiendo de que podía no producirse la entrevista entre Sánchez y Torra y de que en todo caso sería para hablar de los problemas de los catalanes, y no de autodeterminación ni amnistía de los presos del 'procés', como exigía el 'president'. Con estas declaraciones, empastaba el anuncio del retraso de la mesa de diálogo (aunque la cita de Sánchez y Torra se mantuviera) y también el mensaje lanzado por Miquel Iceta. El primer secretario del PSC y candidato a la presidencia de la Generalitat no ha parado de reiterar que su partido no hará jefe del Govern a un independentista, porque los proyectos de ambos partidos están muy alejados.

Marcha atrás del Gobierno: habrá mesa de diálogo con la Generalitat antes de las urnas

En el fondo, lo que buscaban los socialistas era ensayar un acercamiento a la estrategia de campañas pasadas. También en 2017 el PSC intentó ampliar su base electoral y recuperar votante perdido. En aquel momento sufría una dura competencia, en el flanco constitucionalista, con Ciudadanos. Pero ahora la formación naranja está hundida y el PSC tiene la oportunidad, como incidían en Ferraz y en el partido hermano, de pescar electores de ese caladero. "No es solo eso, es que nosotros significamos un cambio de rumbo, opuesto a la aventura independentista", indicaban fuentes muy próximas a Iceta.

Adriana Lastra y Gabriel Rufián, el pasado 4 de enero en el Congreso. (EFE)
Adriana Lastra y Gabriel Rufián, el pasado 4 de enero en el Congreso. (EFE)

Tanto se quiso diluir la reunión con Torra que la Moncloa anunció que Sánchez estará dos días en la Ciudad Condal y se verá no solo con él, sino también con la alcaldesa de la capital catalana, Ada Colau, con la presidenta de la Diputación de Barcelona, la socialista Núria Marín, y con la entidad Barcelona Global, que "engloba a 221 empresas, centros de investigación, emprendedores, escuelas de negocio, universidades e instituciones culturales, y a más de 780 profesionales que promueven el talento y la actividad económica en Barcelona". Desde la Generalitat, trasladaban que tras el anuncio de la Moncloa de demorar el arranque de la mesa, el Gabinete de Torra se puso en contacto con el de Sánchez para expresarle que "no se podía estar hablando del lugar de la reunión y al mismo tiempo estar enviando un comunicado en aquellos términos". Al mismo tiempo, le avanzó su intención de "hablar del derecho de autodeterminación y de la mesa de negociación dijeran lo que dijeran".

Foto: La Junta Electoral deja vacante el escaño de Ponsatí e insta al PE a mover ficha

"Ha sido el convencimiento político"

La noticia del aplazamiento de la mesa copó titulares de inmediato, y eclipsó la gran foto preparada por la Moncloa este jueves: la firma, con patronal y sindicatos, del primer pacto social de la legislatura, la subida del salario mínimo a 950 euros. Todo pegó un giro posteriormente, tras la queja de ERC y la entrevista con Rufián en la Moncloa. El partido vistió el brusco viraje de otro modo: "Siempre hemos defendido el diálogo con la Generalitat, incluso cuando ellos no querían hablar con el Gobierno y con el PSOE —señaló la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, principal negociadora con los republicanos—. Diálogo, diálogo y diálogo. Lo dijimos en la sesión de investidura. Se va a celebrar entre el presidente Sánchez y Torra el 6 de febrero y tendremos esa mesa entre gobiernos. Lo que no podíamos era permitir que se pusiera en cuestión la voluntad de diálogo del Gobierno". Lastra recordó que el propio jefe del Govern había puesto en entredicho el foro de diálogo. "Nuestra voluntad es clara, de diálogo, de llegar a acuerdos y de encauzar un conflicto político. Queremos dar certidumbre, esperanza a la ciudadanía de Cataluña y del resto de España". ¿Por qué ese cambio en tan poco tiempo? "Ha sido el convencimiento político", concluyó la número dos del PSOE, intentando hacer ver que la presión de ERC no había influido.

El Gobierno señala que Sánchez "apuesta y mantiene la bandera del diálogo" y se queja de las "fricciones" de ERC y JxCAT que llevan a la Moncloa

La reunión de Sánchez y Rufián fue confirmada por ERC, pero no por la Moncloa. Fuentes del Gobierno indicaban a este periódico que el último comunicado reflejaba, pese a las dificultades, que el Ejecutivo "apuesta y mantiene la bandera del diálogo". Y algo más: "ERC y JxCAT están teniendo fricciones y quieren trasladar el foco de tensión a la Moncloa. Lo que defiende nuestra posición, incluyendo la evolución habida en el día de hoy, es que la apuesta por el diálogo de este Gobierno es firme".

La mesa de diálogo se ha convertido, pues, en un arma electoral. Que se llegue a reunir, quiénes la conformen, qué discursos se hagan... Todo eso entra de lleno en la precampaña. Al igual que la viabilidad de los Presupuestos Generales del Estado. Los socialistas confían en que ERC se reivindique como la izquierda útil frente a JxCAT y no dé marcha atrás. Creen que los de Oriol Junqueras necesitan "capitalizar el acuerdo", apoyar unas cuentas como la vía más rápida para demostrar que los posconvergentes se equivocan. Demostrar que ERC, igual que ha hecho con los Presupuestos de la Generalitat, sí que está aportando réditos inmediatos a los electores catalanes.

Ahora, todo se debate en Cataluña en clave electoral. ERC ha destacado tanto la importancia de tener unas cuentas en Cataluña, las primeras desde 2017, que en este momento cambiar y decir que los PGE no son importantes para los catalanes se pone muy cuesta arriba. Pero en la política catalana todo es posible. Como aprobar los Presupuestos autonómicos para automáticamente convocar los comicios. Algo sin precedentes. Un terreno también fértil en paradojas políticas, pues la rectificación de Sánchez ha dejado a JxCAT y CUP atrapados como los principales defensores de la mesa de diálogo que antes rechazaban.

Carmen Calvo Nuria Marín Referéndum Gabriel Rufián CUP Miquel Iceta Junts per Catalunya Ada Colau Campañas electorales PSC Moncloa Oriol Junqueras PSOE Independencia de Cataluña Cataluña Generalitat de Cataluña Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Presupuestos Generales del Estado Pedro Sánchez Quim Torra Adriana Lastra
El redactor recomienda