En los colegios hubo "resistencia pasiva"

El mayor Trapero califica de "barbaridad" la ruptura unilateral con España

"Lo considero una barbaridad más de las muchas que estaban haciendo en ese momento y que los jueces acabarían poniendo en su lugar", dijo el mayor

Foto: El mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero (d). (EFE)
El mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero (d). (EFE)

La primera de las jornadas del juicio contra la cúpula de los Mossos d'Esquadra fue la jornada de la ruptura. Ruptura y alejamiento del mayor Josep Lluís Trapero con el 'procés' y también con el Govern del momento. En concreto, con Carles Puigdemont. Trapero puso tierra de por medio en respuesta a las preguntas del fiscal Miguel Ángel Carballo. En un momento del interrogatorio, ya por la tarde, llegó a calificar como barbaridad la vía unilateral.

Durante la reanudación del juicio después de comer, el fiscal abordó un nuevo bloque del interrogatorio destinado a los pasos previos a la jornada del 1 de octubre. Carballo preguntaba al exjefe de los Mossos por una de las iniciativas que acabaron suponiendo un apoyo a la vía unilateral: las conclusiones de la comisión parlamentaria sobre el proceso constituyente. "Lo considero una barbaridad más de las muchas que estaban haciendo en ese momento y que los jueces acabarían poniendo en su lugar", dijo.

Respecto a la jornada del 1-O, el mayor dejó otra frase para el recuerdo. "El ver cómo la gente defendía las urnas de esa manera no era imaginable, parecía que les iba la vida, y era difícil de prever, pero no lo tildo en absoluto de violencia. Era resistencia pasiva". Ante las previsiones que manejaban, manifestó su preocupación a la cúpula del Govern en la ya famosa reunión del 28 de septiembre. "Con dos millones de personas en la calle, podía pasar cualquier cosa", precisó. Fue ahí cuando se plantó ante Puigdemont que, precisó, le dijo explícitamente que iba a celebrar el referéndum le pesara a quien le pesara.

"Su respuesta es esa cuando le hacemos esa exposición y le decimos que estamos preocupados porque puede haber problemas graves de orden público y seguridad ciudadana, nos quejamos de las exposiciones de los 'consellers' sobre el papel de los Mossos, que hacían ver a la ciudadanía lo que no era, le recordamos que estamos notificados personalmente por el Constitucional, les dijimos que no se equivocasen con nosotros, que no íbamos a tolerar ninguna ruptura de la legalidad y de la Constitución", rememoró. Casi reprodujo así, palabra por palabra, su declaración como testigo.

Trapero impregnó todas sus respuestas con la defensa de la labor de los Mossos d'Esquadra, en general, y de su mando, en particular. Hubo frases como "los Mossos d’Esquadra estarán siempre a lo que digan los jueces". También un tono moderado, contenido, del que no se salió, pese a evidenciar que las preguntas del representante del Ministerio Público le molestaban en ocasiones. Casi se le veía tomar aire cuando se le insinuaba que el cuerpo mostró "pasividad".

"¿Pese a esas locuras que menciona, acepta su nombramiento, ese rango?". "Para mí no tiene relación una cosa con la otra", dijo. "Yo lo creo honestamente... Me parece forzado pensar lo contrario. Yo soy 'mosso', era jefe. Nadie me planteó nada ni nadie me lo relacionó con nada", dijo, desvinculando su elección como responsable del cuerpo de cualquier plan independentista, en la línea que defiende la Fiscalía.

La Fiscalía, que pide por el momento 11 años por rebelión, considera que desde el Govern se diseñó premeditadamente la actuación mediante una serie de nombramientos, incluido el del 'conseller' de Interior a Joaquim Forn. Se formó así una estructura en la que cada uno desempeñaba un papel concreto: Puig "alertaba de la actuación de los otros cuerpos policiales y facilitaba información a los impulsores del proceso"; Soler "daba cobertura y protección a las personas implicadas en la organización del referéndum", y Trapero "diseñó de forma deliberada unos mecanismos de actuación que impidieron que los agentes de los Mossos d'Esquadra pudieran cumplir con las instrucciones dadas".

¿Pese a esas locuras que menciona, acepta su nombramiento, ese rango?

A la hora de explicar las labores que llevó a cabo cada uno de ellos, el Ministerio Público recoge además varios correos electrónicos que estos enviaron a diversos líderes independentistas: Puig informó al secretario de Vicepresidencia de Economía y Hacienda, Josep Maria Llové, sobre el registro de la Guardia Civil en la empresa Unipost de Terrassa el 19 de septiembre; Soler prometió en septiembre "medidas de contravigilancia" a Francesc Sutrias, detenido por la presunta adquisición de material para el referéndum, y Trapero se cruzó mensajes con Carme Forcadell en los que avisaba de que el 7 de agosto se procedería a "una búsqueda de medios técnicos" en su despacho.

Con base en dichos mensajes y la propia actuación del cuerpo policial durante los meses que precedieron y siguieron al 1 de octubre, la Fiscalía concluye que los Mossos d'Esquadra se pusieron "al servicio de los organizadores del referéndum", ofreciéndoles para ello "la adecuada cobertura de un cuerpo armado". Trapero, sin embargo, reiteró que se opusieron a los planes y que pidieron prudencia a los políticos. "Pero los políticos hacen lo que quieren", destacó.

Como ya hizo en el Tribunal Supremo, cuando declaró como testigo, especificó que lo que esperaban para el día de la votación "era una resistencia de tipo pasivo". "Esas personas, con carácter general, no iban a acometer a la policía, pero se valoraba que había unas 40 y pico zonas en toda Cataluña donde había algún tipo de personas que, en experiencias anteriores, había habido problemas graves con ellos", indicó. "Y eso iba a generar incidentes de orden público graves".

Insistió una y otra vez en que aquellos días se limitó a cumplir órdenes. También en las horas previas. "Cumplimos las órdenes que nos llegaban de Fiscalía. Los días 29 y 30 ya estábamos yendo a los colegios para ver si se desarrollaban actividades preparatorias. Las patrullas encuentran gente haciendo actividades lúdicas, formativas, festivas", precisó. Ante el cuestionamiento del fiscal, que se preguntaba si no se dieron cuenta de que las actividades en los centros, como por ejemplo las butifarradas, eran en realidad "una ocupación fraudulenta", dijo que no interpretaron que se trataba de una estrategia así. "Hicimos lo que se nos ordenó. Me puede decir que interpretamos mal… Hicimos lo que se nos ordenó en cada momento".

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