El proyecto se aleja

Puigdemont frena la 'Constitución catalana': exige antes 200.000 inscritos en el Consell

El expresident supedita ahora el empezar a redactar una carta magna propia a que el Consell per la República tenga 200.000 inscritos, un objetivo que aleja el horizonte temporal

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont (i) da una rueda de prensa en Bruselas. (Reuters)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont (i) da una rueda de prensa en Bruselas. (Reuters)

Carles Puigdemont y su Consell per la República han elevado el listón para redactar la nueva Constitución catalana con la que el independentismo lleva amenazando desde hace meses. De hecho, el presidente catalán Quim Torra volvió ponerlo sobre la mesa para intentar romper las negociaciones entre el PSOE y ERC. Sin embargo, el proyecto parece lejos porque Puigdemont lo supedita ahora a que el Consell per la República tenga 200.000 inscritos, según apuntan fuentes del entorno del 'expresident' en Bélgica.

El pasado 1 de octubre el cantautor Lluís Llach se sumó al Consell per la República. Precisamente para impulsar esa rama de la actividad del ente centrada en redactar una Constitución de nuevo cuño. Llach ya estuvo trabajando en la metodología en un ente denominado Consejo Asesor para el Impulso del Fórum Cívico y Social, que debía marcar la metodología a seguir para ese proceso constituyente y que se disolvió sin aclarar lo que había hecho. Supuestamente diversos grupúsculos están haciendo propuestas, pero si ese trabajo existe, no trasciende.

Una de las personas que ha desvelado cómo se va a enfriar la cuestión constituyente ha sido la nueva presidenta de la delegación del Consell per la República a la Catalunya Nord, la periodista Julià Taurinyà. “Yo creo en esta herramienta, el Consell. Los gobiernos en el exilio han sido muy importantes a lo largo de la historia. Ahora bien, no sé hasta qué punto será legítimo y si animará bastante gente. Para empezar a trabajar con el proceso constituyente nos hemos marcado 200.000 inscritos con el objetivo de pensar en un país nuevo”, declaró esta activista independentista en una entrevista a el diario 'Ara'.

Eso aplaza cualquier debate para la nueva Constitución porque el Consell cuenta ahora con más 80.000 inscritos. Los 200.000 eran el objetivo para el cierre del año que se marcó en septiembre, para la Diada. Pero no se llegará ni a la mitad. Por lo tanto, el proceso constituyente, diga Torra lo que diga, queda lejos.

La Constitución catalana es como el Guadiana del independentismo. El juez Santi Vidal estaba redactando una cuando fue suspendido, las leyes de desconexión preveían la redacción de una en 2017 y Torra saca la cuestión de tanto en tanto. Sin embargo, una Constitución no se redacta así. Se hace de manera conjunta, con todos los partidos y luego se somete votación. Aquí, en cambio, se plantea otra cosa: se hacen aportaciones desde las bases, sin explicar por qué método serán sometidas a discusión y en principio, solo los debatirían los partidos independentistas. Todo extraño, anómalo en un país cuando solo el 43,7% de los catalanes se declara a favor de la independencia, según los últimos datos del CEO. De modo que en caso de salir adelante un plan por el estilo solo contaría con, como mucho la mitad de Cataluña y marginaría a la otra mitad.

Presión periódica

Más que para redactar una, la Constitución catalana parece servir como una amenaza. Torra aseguró, por ejemplo, que no iba a participar en los actos del Día de la Constitución porque iba a redactar una. En otra ocasión definió la Constitución española era “una cárcel”.

Pero para Puigdemont es una supuesta prioridad, si bien no fija un calendario. En el Plan de Gobierno del Consell per la República se define en el punto 3.1 que “desde el Consell se impulsará la participación en el debate constituyente durante su fase participativa, favoreciendo su carácter transversal, popular y de autogestión organizativa”.

Generar un debate constituyente en Cataluña se marca como uno de los objetivos del Consell per la República, marginando a la mitad de los catalanes

“En una fase posterior, y una vez el Foro Cívico y Social haya elaborado las conclusiones troncales para una futura Constitución y se presenten en el Parlament, el Consell per la República promoverá la elaboración de la Constitución de la República Catalana en sede parlamentaria”, se asegura en dicho documento, como si hubiera margen legal para ello.

Puentear al Parlament

El Consell reconoce lo difícil que sería hacer esto en una cámara autonómica. Así, apunta que “en caso de que, llegado ese momento, en el Parlament de Cataluña no se dieran las condiciones adecuadas para un proceso constituyente, el Consell promoverá los avances imprescindibles para la creación de una Asamblea Constituyente”. Hace poco ya convocó la denominada Asamblea de Cargos Electos que aspira a operar como una Parlament paralelo, con la ventaja añadida de que allí todos los diputados son independentistas, algo que evidentemente no ocurre en la cámara catalana.

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