Esgrime el acuerdo de legislatura

ERC se opone al intento de Quim Torra de apartar a Pere Aragonès de la vicepresidencia

Si, como es el caso, JxCAT quiere evitar que la inhabilitación de Torra lleve a un líder republicano a ser presidente en funciones de la Generalitat debería haberlo previsto antes

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra, acompañado por el vicepresidente, Pere Aragonés. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, acompañado por el vicepresidente, Pere Aragonés. (EFE)

ERC se opone a los intentos de Quim Torra de apartar a Pere Aragonès como vicepresidente catalán y que el pasado lunes ya avanzó El Confidencial, una maniobra que intenta prepararse por si la Junta Electoral Central opta por la vía rápida para destituir al presidente catalán. De manera informal, ERC ya ha estado informada de las pretensiones de Torra, según apuntan fuentes del Govern. Pero los de Oriol Junqueras se han negado en rotundo alegando que esto supondría una ruptura del pacto de legislatura que llevó a Torra al a presidencia, según apuntan fuentes del entorno del Palao de la Generalitat.

El acuerdo prevé que si sale un conseller de ERC o de JxCAT ha de ser sustituido por una persona de ese partido para mantener los equilibrios entre ambas formaciones. Pero no que JxCAT pueda copar a la vez la presidencia y la vicepresidencia de la Generalitat. Así que por ahora, si Torra quiere remodelar el Govern, lo tendrá que hacer sin el acuerdo de ERC. Si, como es el caso, JxCAT quiere evitar que la inhabilitación de Torra lleve a Pere Aragonès a ser presidente en funciones de la Generalitat debería haberlo previsto antes.

Portavoces del Govern siguen negando que se haya intentado mover pieza para desplazar a Aragonès de la vicepresidencia de la Generalitat, hoy ERC ha reconocido de manera implícita que se estaban produciendo estos intentos. Por eso La secretaria general adjunta y portavoz de ERC, Marta Vilalta apuntó en una entrevista a Europa Press que no cree que sea "una propuesta firme" pero a pesar de ello ha reclamado a JxCAT “una respuesta consensuada a la inhabilitación de Quim Torra”.

Tras este amago de crisis de gobierno en la Generalitat se encuentra, como siempre, Carles Puigdemont. Desde Waterloo hay dudas sobre si convocar ahora elecciones o, incluso, sobre cuándo es el mejor momento para hacerlo. Pero, en todo caso ahora el calendario electoral lo controla él. En cambio, una vez que cesen a Torra, Puigdemont habrá perdido el control sobre el calendario electoral. El Parlament tendrá entonces dos meses para elegir un nuevo president. Y si no se alcanza un acuerdo, habrá elecciones de manera automática. Además, durante esos dos meses, el presidente en funciones sería Pere Aragonès, que si bien no podría convocar comicios sí que conseguiría utilizar todos los recursos de la Presidència para una precamapaña electoral.

Cataluña se encamina a unas elecciones en la que la clave será si Junqueras puede imponer su estrategia a largo plazo. (Reuters)
Cataluña se encamina a unas elecciones en la que la clave será si Junqueras puede imponer su estrategia a largo plazo. (Reuters)

Además, JxCAT alega que si alguien rompió el pacto de legislatura fue ERC, cuando Roger Torrent se negó a tramitar la investidura a distancia de Puigdemont. Porque el pacto marcaba que Puigdemont tenía que presidir la Generalitat, aunque esto fuera imposible por su situación legal tras huir de la justicia española.

Palos y velas

En estos contactos preliminares ERC ha recordado a JxCAT que Torra será cesado por un error que sólo es imputable al actual president. al negarse a retirar la pancarta de la fachada de la Generalitat, pero que no puede atribuirse a los republicanos. Por eso, se oponen a que se haga pagar a Aragonès por una decisión a los republicanos ni se les consultó ni tampoco fue compartida. Rezaría, por tanto, el antiguo dicho de que palo aguante su vela, según explican fuentes políticas de ambas formaciones conocedoras de los planteamientos preliminares que se han llevado a cabo.

Si la crisis de Govern prospera, Torra aprovechará para alejar a Meritxell Budó de Palau y para hacer otro cambio que ansía: cesar a Miquel Buch

Sin embargo, el sector más radical de JxCAT insiste en forzar este cambio, pese a que el PDeCAT se opone y que los presos de Lledoners tampoco lo ven claro, entre otras cosas porque Torra quiere desplazar de Presidencia, y por tanto de Palau, a Meritxell Budó, una persona de confianza de Jordi Turull, para poner un puigdemontista sin mácula, el actual conseller de Administraciones Pública y Políticas Digitales, Jordi Puigneró. Otro cambio que Torra ansía es relevar a Miquel Buch de su puesto a cargo de los Mossos.

Bronca preelectoral

Hay, además, un clima de bronca preelectoral en seno del espacio postconvergente. Turull desde la prisión y los restos del PDeCAT quieren que el candidato a presidir la Generalitat sea el actual conseller de Territori, Damià Calvet. En cambio, Puigdemont apuesta por alguien de La Crida, sin aclarar quién es su candidato pero para reforzar esa formación, que hoy por hoy parece colocada en la nevera. Por su parte, Quim Torra pretende que la candidata sea Laura Borràs, a pesar de los problemas judiciales que arrastra. Sin embargo, Borràs parece una figura amortizada, además de que en este entorno político a nadie parece importarle lo que opine Quim Torra sobre esta cuestión.

Lo que todos dan por hecho es que Cataluña se encamina a unas nuevas elecciones en la que la clave será si Oriol Junqueras puede imponer su estrategia a largo plazo –más pragmática– como la ganadora dentro del espacio postconvergente. Puigdemont, en cambio, quiere aprovechar su recién conseguido escaño para poder hacer campaña y seguir vendiendo su estrategia de enfrentamiento con el Gobierno español.

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