LAS CONDICIONES DE LOS MÁS RADICALES

Los CDR declaran la 'guerra' a ERC por 'traidor': boicot a la negociación con el PSOE

Los comités de defensa de la república, siguiendo consignas de los radicales de la CUP, han puesto en marcha una campaña para boicotear el diálogo de ERC y PSOE

Foto: Manifestación de los CDR en Barcelona, a principios de noviembre. (EFE)
Manifestación de los CDR en Barcelona, a principios de noviembre. (EFE)

Los comités de defensa de la república (CDR) han declarado la guerra a ERC por su voluntad de dialogar con el PSOE y Unidas Podemos y tender puentes que puedan facilitar la formación de un Gobierno en España. La sede central de los republicanos amaneció este martes con una pintada en la acera de entrada del edificio: "La autodeterminación es un derecho, no se negocia", clamaba. El autor, el CDR del distrito. Pero eso es solo una anécdota. El auténtico enfrentamiento aún está por llegar y la sola posibilidad de abrir caminos de diálogo pone de los nervios a los núcleos más extremistas del soberanismo, que solo viven por y para la confrontación.

Unas cuatro horas más tarde, los autodenominados comités también avisaban a la otra pata del Govern, JxCAT: el mismo mensaje que dedicaban a Esquerra "también vale" para Torra, Puigdemont y los suyos.

Los CDR, siguiendo consignas de la CUP, han puesto en marcha una campaña para boicotear el diálogo de ERC y PSOE. Y para ello, han acudido a la táctica más vieja del mundo: excusarse en supuestas reivindicaciones 'democráticas' para deslegitimar la predisposición a dialogar. Otra cosa son los métodos. En diferentes colectivos ultraindependentistas y en algunos CDR, se ha planteado la posibilidad de protestar frente a las sedes de los republicanos e incluso no descartan la posibilidad de ocuparlas como protesta.

De hecho, hace poco más de una semana, una decena de manifestantes de Arran y los CDR entraron en la sede de ERC con una pancarta con el lema ‘Ni investidura ni negociación’, aunque abandonaron voluntariamente las instalaciones poco después. Y la acción podría repetirse próximamente.

Algunos colectivos ultraindependentistas plantean la posibilidad de protestar frente a las sedes de los republicanos e incluso ocuparlas

De este modo, los extremistas exigen incluir en las conversaciones la negociación de la libertad de los CDR detenidos el pasado mes de septiembre, sobre los que pesan acusaciones de terrorismo. Pasan por alto, evidentemente, que el operativo se desarrolló desde el ámbito judicial y que ni siquiera el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, estaba al tanto de los detalles de la operación.

Pero eso es lo de menos: la excusa perfecta para el boicot ya está sobre la mesa. Y no solo eso: exigen también una amnistía general y que las conversaciones se lleven a cabo con un "mediador internacional", entre otras medidas.

Desde algunos círculos radicales, son conscientes de que esos extremos jamás serán aceptados, pero eso es precisamente el objetivo de los mismos: ponerlos encima de la mesa para que sean rechazados y denunciar luego la negativa de los socialistas a ‘dialogar’.

Manifestación convocada por los CDR en protesta contra la ley Mordaza en Barcelona. (EFE)
Manifestación convocada por los CDR en protesta contra la ley Mordaza en Barcelona. (EFE)

En la nueva estrategia de los CDR, el 1 de octubre hubo un "mandato inequívoco en las urnas", apunta un comunicado de los comités de este martes. Además, sostienen que “durante más de dos años, hemos creado poder popular que nos ha permitido llevar a cabo un embate contra el régimen y la respuesta a las sentencias ha sido el enésimo ejercicio de autodeterminación como pueblo. Estamos demostrando durante las movilizaciones que ningún Gobierno ni ninguna institución podrá frenar la voluntad y determinación del pueblo catalán”.

Las tres condiciones

De ahí que ante el escenario de diálogo, los radicales apuesten por el boicot activo a cualquier puente tendido. "No se puede llevar a cabo ninguna negociación mientras no haya una amnistía para todos los presos políticos, el retorno de los exiliados y que se pare la persecución ideológica contra el independentismo", dicen en su comunicado los CDR. Un segundo punto señala que "toda negociación ha de reconocer el resultado del referéndum celebrado el 1 de octubre de 2017 y la inequívoca voluntad popular de independizarse del Estado español".

Ábalos, Lastra y Gabriel Rufián, en una de las rondas de negociaciones. (EFE)
Ábalos, Lastra y Gabriel Rufián, en una de las rondas de negociaciones. (EFE)

Como tercer punto, señalan los extremistas que "visto el historial de innombrables incumplimientos del Gobierno español en los acuerdos alcanzados con la Generalitat, exigimos que la negociación se desarrolle bajo la supervisión de un mediador internacional para garantizar la transparencia, la validez y la materialización de los acuerdos tomados en esta mesa".

En caso de no contemplarse todos los extremos mencionados, los CDR consideran que “este simulacro de negociación es un fraude y un menosprecio al conjunto del pueblo catalán y a la democracia en general”. Algunos colectivos, no obstante, añaden a estas peticiones la de que se incluya en la Constitución la posibilidad de las comunidades de realizar referéndums, aunque esta es una petición que no ha sido aprobada aún por la cúpula oficial de los comités.

La ofensiva de los CDR contra ERC se complementa con otra impulsada directamente por la CUP. Endavant, el núcleo duro de los anticapitalistas, subraya que las condiciones y el marco de las negociaciones “hacen aún más explícita la necesidad de la lucha. No podemos esperar nada de instituciones que no responderán nunca a nuestros intereses de clase: será solamente desde la calle desde donde podremos forzar o evitar posicionamientos contrarios a nuestras necesidades”.

"No se puede negociar mientras no haya una amnistía para todos los presos políticos y el retorno de los exiliados"

Los anticapitalistas ponen sobre la mesa cuestiones sociales y apelan a que "PSOE y Podemos ya han informado de que no piensan tumbar la última reforma laboral", por lo que socialmente creen que esta coalición "no tocará cuestiones de gran relevancia que la clase trabajadora necesita para garantizar una vida digna".

Mireia Vehí, actual diputada de la CUP en el Congreso, durante un acto de campaña. (EFE)
Mireia Vehí, actual diputada de la CUP en el Congreso, durante un acto de campaña. (EFE)

Los cuperos subrayan que pretenden "concretar un programa de propuestas para todo el movimiento popular de los Països Catalans que afronte desde el aumento de salarios y pensiones, y la reducción de la jornada laboral, hasta la nacionalización de los sectores estratégicos o las medidas necesarias para que la vivienda sea un derecho básico y no un privilegio para el mercadeo de los poderosos".

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