QUISieron CONQUISTAR LA Cataluña norte

20 años viviendo del 'procés': 'ideólogos' de la independencia del s. XX siguen en activo

Hay un puñado de ‘personalidades’ que ya ‘vivían’ de la independencia incluso antes de que esta se inventara en el imaginario colectivo popular catalán

Foto: Imagen de lecreusois en Pixabay.
Imagen de lecreusois en Pixabay.

La independencia de Cataluña se ha convertido en uno de los grandes negocios del siglo XXI. Si no, que se lo digan a los que, mucho antes de eclosionar el tema y cuando la independencia era solo una quimera, ya vivían de ella y sacaban réditos electorales. Porque, aunque sea difícil de creer, hay un puñado de ‘personalidades’ que ya ‘vivían’ de la independencia incluso antes de que esta se inventara en el imaginario colectivo popular catalán.

En el sumario que se sigue en el juzgado de instrucción número 1 de Barcelona sobre presunto desvío de fondos públicos (que es la continuación del sumario del 3% iniciado en un juzgado de El Vendrell), consta un informe titulado ‘Anteproyecto de cooperación con los centros de enseñanza en lengua catalana de la Cataluña Norte’. Lleva fecha de octubre de 1999 (o sea, de hace 20 años) y detalla una hoja de ruta para ‘conquistar’ las escuelas de las comarcas del sur de Francia (que los independentistas consideran suyas) y a las que habría que subvencionar generosamente para que enseñasen en catalán.

Eso, en realidad, se hizo: hacia las escuelas francesas se van desde la Generalitat de Cataluña una buena tajada de millones de euros cada año mientras una parte importante de alumnos en las comarcas de la Cataluña real siguen estudiando en condiciones precarias. En 2019, 93 escuelas catalanas alojan a 20.000 alumnos en 1.013 barracones, sin contar los módulos de refuerzo que tienen instalados 422 centros públicos por falta de instalaciones adecuadas. Una situación que no ha cambiado en los últimos 10 años.

El pormenorizado estudio que se hace de los centros franceses detalla la clase de enseñanza que se imparte en las escuelas ‘elegidas’ con educación bilingüe (o sea, francés y catalán), al tiempo que enumera las ayudas que ya entonces les asignaba la Generalitat. Y los ejemplos no dejan de ser desconcertantes: para tres de las escuelas de La Bressola (uno de los estandartes del catalán en Francia y que posteriormente se convirtió en la más mimada de la Generalitat con Josep Lluís Carod-Rovira de vicepresidente catalán) que impartían esa enseñanza, se destinaban 8,5 millones de pesetas anuales, prácticamente 50.000 euros de aquel tiempo (su presupuesto para seis centros era de tres millones de francos, unos 77 millones de pesetas). Afectaba ese presupuesto a unos 210 escolares.

Crear un estado de opinión

Otro tanto se llevaba la escuela de secundaria Comte Guifré, de “enseñanza privada y laica pero no reconocida por la Administración francesa”. Ocho millones de pesetas más para 18 alumnos de Perpiñán. “El curso 1998/99, a pesar de los informes desfavorables de la inspección académica, el 100% de los alumnos del centro pasaron el examen añadido”, dice el documento.

Lo verdaderamente interesante era la segunda fase del convenio, que preveía “la sensibilización sobre la situación de la lengua catalana en la Cataluña Norte”. Ahí, se proponía “el contacto con personalidades diversas con el objetivo de denunciar la situación que padece la lengua catalana en el norte del país (sic) y de crear un estado de opinión favorable a la cooperación con las escuelas en catalán de la Cataluña Norte”.

En este apartado, se proponía un listado de ‘personalidades’ para ayudar en esa campaña de sensibilización: Magda Oranich, Isabel Clara-Simó, Salvador Cardús, Miquel Mayol, Francesc de Dalmases, Jaume Camps, Josep Lluís Clèries, Miquel Pueyo, Carles Campuzano y Pere Esteve, entre otros.

La mayoría de ellos siguen en activo en la actualidad y viviendo del ‘procés’ o de prebendas políticas. Ya dice el tango que 'veinte años no es nada', lo que corrobora la trayectoria profesional de todos y cada uno de los que aparecen en la lista. De todos ellos, solo Pere Esteve vio truncada su trayectoria, ya que falleció en 2005, cuando era consejero de Comercio de la Generalitat (había sido secretario general de Convergència, partido que abandonó para crear uno propio y aliarse con ERC en las autonómicas de 2003). Carles Campuzano, por su parte, fue fulminado por Carles Puigdemont en las últimas elecciones generales por ser partidario del diálogo y de tender puentes con Madrid.

Dalmases, actual diputado de Junts per Catalunya y compañero de despacho de Quim Torra, es precisamente uno de los investigados por el juzgado 1 por presunto desvío de fondos: no solo cobraba casi 4.000 euros mensuales de la Fundación Catmon, que recibía cuantiosos fondos públicos, sino que luego acababa de redondear sus finanzas con facturas a esa fundación de empresas particulares que gestionaba él o su pareja sentimental, en un baile de cifras que los investigadores consideran que esconde un proceder puramente delictivo y que dan pie a una acusación de malversación de fondos.

El sociólogo Salvador Cardús, uno de los altavoces de las ‘fake news’ que benefician al soberanismo, es otro de los tótems de Cataluña. La merma de su incidencia en la comunidad científica se ha visto compensada con la subida de su popularidad entre la sociedad de los más extremistas. De su radicalismo dan fe no solo sus artículos de opinión periódicos en publicaciones del ‘régimen’ soberanista sino también sus comentarios en Twitter, red social en la que es particularmente activo. Isabel-Clara Simó, una reconocida escritora, fue alto cargo de la Generalitat y en 2017 recibió el Premio de Honor de las Letras Catalanas. Sigue siendo una de las voces no estrictamente políticas que el independentismo trata de potenciar en sus actos.

El jefe de campaña de Laura Borràs

Josep Lluís Clèries, por su parte, fue hasta hace poco el portavoz de JxCAT en el Senado y ofició como director de campaña de Laura Borràs en las últimas elecciones del 10-N. Jaume Camps, por su parte, se vio envuelto en el caso Palau, en el que fue investigado como uno de los presuntos intermediarios entre la fundación de Covergència y Fèlix Millet, aunque finalmente quedó fuera del caso porque los hechos habían prescrito. Miquel Pueyo, por su parte, es actualmente alcalde de Lleida desde el pasado mes de mayo. Ganó las elecciones en esta ciudad al PSC por primera vez, aunque solo sacó 81 votos más que su principal oponente.

Magda Oranich, antigua militante comunista, fue concejala de CiU en el Ayuntamiento de Barcelona, luego pasó incluso por la junta directiva del Barça con Joan Laporta como presidente y en las últimas autonómicas se presentó en las listas de Junts per Catalunya. Miquel Mayol, político catalanista del Rosellón francés, fue militante de ERC (fue eurodiputado entre 2001 y 2004) y en 2014 recibió el premio Joan Blanca de la ciudad de Perpiñán por su compromiso en defensa de la cultura y la identidad catalanas.

El documento, encontrado en las oficinas de Víctor Terradellas, señalaba en otro de los puntos que los medios públicos catalanes dependientes del Govern debían realizar “algún programa radiofónico desde la Cataluña Norte e invitando a alguna de las personalidades citadas”. También pedía editar material de apoyo para la campaña de sensibilización (que consistía en carteles y dípticos), la edición de un vídeo “grabado con niños de diferentes rincones de habla catalana”, la necesidad de que los medios públicos “posibiliten la aparición de niños de la Cataluña Norte cantando villancicos en el programa 'Club Super 3”. Por último, abogaba por la recogida de material de docencia en catalán para enviar a Francia y proyectos más concretos: ayudas en los pagos de los salarios de profesores en catalán que no fuesen asumidos por el Estado francés, ayuda material a las escuelas que enseñasen catalán, programación de espectáculos infantiles en catalán en Perpiñán, fomentar el intercambio de alumnos y de profesores y la promoción de películas de cine en catalán en la Cataluña Norte.

Los resultados, al parecer, no han sido pingües. Y, por lo que parece, han sido 20 años perdidos, porque la ‘Cataluña Norte’ sigue igual. O casi, porque la Asociación de Amigos de la Bressola, por ejemplo, estuvo recibiendo, al menos hasta el año 2016, 400.000 euros de subvención anual, ocho veces más de lo que se llevaba hace 20 años. Ello demuestra que el catalán no aumenta en la Francia del sur (o la Cataluña Norte), pero las subvenciones de la Generalitat de Cataluña sí aumentan. Y mucho.

Cataluña

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