Retrasar las elecciones al máximo

Quim Torra se encastilla y forzará al máximo seguir en la presidencia de la Generalitat

Los partidos en el Govern tienen intereses diferentes. ERC aspiraba a elecciones en febrero. En cambio, en JxCAT buscan llegar hasta mayo, si el recurso al Tribunal Supremo lo permite

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra, en la sesión judicial. (Reuters)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, en la sesión judicial. (Reuters)
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Los que esperaban que el juicio que ayer quedó visto para sentencia en el TSJC abriera el melón de unas elecciones anticipadas quedaron un tanto decepcionados. Aunque en la práctica no dependa de Quima Torra, el 'president' de la Generalitat dejó claro que aguantaría hasta el último momento, es decir, hasta que se lo permita el recurso al Tribunal Supremo. No está en su mano, en contra de lo que intentó comunicar ayer, pero resistirá numantinamente en el cargo todo lo que pueda. Algunas fuentes del PDeCAT apuntan incluso a que Torra, si pudiese, intentaría volver a presentarse, aunque no será posible si lo inhabilitan.

Quim Torra se encastilla y forzará al máximo seguir en la presidencia de la Generalitat

“Solo el Parlament elige a sus presidentes o los censura. El compromiso de fidelidad es lo que he procurado seguir este año y medio. Y seguirá durante todos los próximos meses, hasta que el Parlament no me retire su confianza", ha anunciado Quima Torra en su últimas palabras ante el juez.

Fuentes judiciales apuntan a una sentencia rápida ante la sencillez del caso. Pero los partidos en el Govern tienen intereses diferentes. ERC aspiraba a elecciones en febrero del año que viene, según apuntan miembros de la dirección del partido. En cambio, en JxCAT buscan llegar hasta mayo, si el tiempo y el Tribunal Supremo lo permiten. Torra habló en su alegato final de “meses”. Por lo tanto, está alineado con mayo, como JxCAT.

El planteamiento de Torra no responde a la verdad. Si el TSJC lo condena, podría ser inhabilitado por un año y ocho meses, además de una multa de 30.000 euros. No podría volver a presentarse, una alternativa que no le pasa por la cabeza a nadie de JxCAT. De hecho, el problema de esta formación, según explican miembros de su grupo parlamentario, es que afronta este periodo preelectoral sin candidato. Por tanto, no depende del Parlament. Ahora, el calendario electoral se encuentra en manos del Tribunal Supremo, que será quien marque los ritmos. Torra podrá seguir de 'president' inhabilitado alegando que la sentencia no es firme y esperando que el Supremo se pronuncie. Eso sí, no podría volver a ser candidato si durante ese periodo se avanzasen los comicios.

Pero una vez que el Supremo dicte su fallo, la inhabilitación de Torra será firme y Pere Aragonès (ERC), actual vicepresidente, será nombrado presidente interino. En 10 días, tendrá que convocarse un pleno del Parlament y se abre un plazo de dos meses en los que habrá que escoger otro 'president' o se convocarán elecciones de manera automática en otros 60 días.

Más débil

La debilidad de Torra se ha reflejado fuera y dentro de la sala. Apenas dos centenares de personas han venido a apoyar al 'president' a la entrada del tribunal, una muestra más de que la movilización permanente que ha animado la propia Generalitat está agotando a los soberanistas. Y dentro solo le han acompañado su familia y su asesor, Pere Cardús. Sí había miembros de JxCAT, como el vicepresidente del Parlament, Josep Costa, pero se ha echado de menos a los miembros del Govern.

Al final del día, Torra ha seguido en su línea. A última hora, ha rechazado acudir a los premios Ferrer Salat que la pasada noche otorgaba la patronal Fomento del Trabajo. Torra ha optado por plantar a la patronal que preside Josep Sánchez Llibre por la intención de la ministra de Economía, Nadia Calviño, de cerrar con su discurso el acto. Quim Torra quería hablar el último y al final ha optado por no asistir ante la negativa de Fomento de que el protocolo de su acto se lo impusiese la Generalitat.

Gestos y parálisis

Visto lo visto ayer, los meses que le quedan a Torra de presidencia serán iguales al año y medio que ya lleva en el cargo: muchos gestos y pocas decisiones, más allá de la que ya le ha llevado ante el TSJC y que no podía ser más estéril.

Su línea de defensa tampoco augura cambios. Según Torra, él está por encima de la Junta Electoral Central, algo que no es cierto, porque la ley establece justo lo contrario de lo que defiende el 'president'. Según Torra, también, “la gran mayoría” de los catalanes quiere “culminar la independencia”. Pero esa 'gran mayoría' no puede ser el 42% que marca el CEO o el 46% que votó soberanista en las últimas generales.

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