Anómala situación política

Amnistía, agitación y rechazo a los Mossos: la CUP marca ya la agenda política en Cataluña

La amnistía a los presos políticos, el rechazo a los Mossos d’Esquadra, la movilización en la calle o la deslegitimación de las instituciones son las cuestiones fijadas por los antisistema

Foto: La diputada de la CUP, María Sirvent (i), interpela al 'conseller' de Interior, Miquel Buch (d). (EFE)
La diputada de la CUP, María Sirvent (i), interpela al 'conseller' de Interior, Miquel Buch (d). (EFE)

Cataluña es uno de los temas de la precampaña del 10-N, pero en Cataluña la agenda temática de los partidos es otra. Y la fija la CUP, un partido que no se había presentado nunca al Congreso. Ha pasado con la amnistía a los políticos presos, pero también con otras de las cuestiones medulares del debate político en Cataluña, como el rechazo a los Mossos d’Esquadra, la movilización en la calle o la deslegitimación de las instituciones. Todos son temas que han salido de la CUP y todos están polarizando el debate antes de las generales en una situación inédita: un partido de extrema izquierda está marcando la nueva centralidad.

Los 'tracking' de campaña dan a la CUP tres diputados, dos por Barcelona, Mireia Vehí y Albert Botran son los que encabezan la lista; y uno por Girona, Non Casadevall, quien encabeza a los candidatos 'cupaires' por esa provincia. Pero su influencia va más allá de todo eso, porque está fijando los temas de campaña.

Por ejemplo, la amnistía. Ha sido una idea lanzada por la CUP. Una idea absurda, pero que ERC y JxCAT han comprado e incorporarán a sus programas de campaña. Del mismo modo, los partidos constitucionalistas estarán obligados a oponerse: PSC, PP y Cs. La idea es absurda porque una amnistía es una medida para un cambio de régimen, precisa de mayorías muy amplias —de las que ahora carece el Congreso que ni ha podido formar gobierno— y, además, el camino más corto para la libertad de los presos es el acceso al tercer grado. Por esa vía, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart podrán estar en casa para Reyes. Pero es igual, aunque el tema carezca de sentido, el independentismo ya llena sus manifestaciones con pancartas pidiendo la amnistía.

Podría ser una excepción, pero está siendo la norma: todos los temas de campaña están saliendo de la CUP. Es la CUP la que equipara a la totalidad de los presos detenidos con los políticos presos condenados por el Tribunal Supremo. Para ellos es igual uno de los CDR acusados de terrorismo, los jóvenes detenidos en los disturbios o el ex portavoz del Govern, Jordi Turull. Todos son políticos presos. La equiparación resulta absurda pero el resto de partidos también han comprado. Y también sirve para justificar la amnistía como prioridad electoral.

Los Mossos, en la picota

Los Mossos también se encuentran en la picota por haber colaborado con la Policía Nacional durante los disturbios de la pasada semana. Pero de nuevo es el discurso de la CUP que compran de manera automática JxCAT y ERC, que se ven compitiendo con los 'cupaires' por el mismo espacio político para estas generales. Así se produce la gran paradoja de esta precampaña: los grandes defensores de los Mossos son Cs, PSC y el PP. Lo nunca visto. Pero la CUP siempre ha sido antipolicial, lo raro es que ahora el propio 'president' de la Generalitat, Quim Torra, haya comprado una idea que se opone a una estructura de Estado de… la propia Generalitat. La influencia de Carles Puigdemont y su intención de que dimita el 'conseller' de Interior, Miquel Buch no resulta ajena a todo esto, pero el origen sigue estando en la CUP.

La CUP fija las grandes cuestiones: vaciar de sentido las instituciones o apostar por las protestas en la calle como motor de la nueva República

La CUP también fomenta las movilizaciones callejeras considerando su valor superior a las instituciones. La formación antisistema ya ha anunciado que no acudirá a muchos de los plenos del Congreso y que limitará su participación solo a los días más relevantes. Para la CUP el poder está en la calle, donde también se jugará la partida clave para conseguir la independencia.

Deslegitimar las instituciones

Las instituciones a la CUP le sobran. Así ha estado esta semana compitiendo con Puigdemont por convocar la Asamblea de Cargos Electos. La CUP ha convocado la suya, igual que ha hecho Carles Puigdemont. Esta Asamblea ha de funcionar como un Parlament paralelo y por lo tanto ha de servir para vaciar de significado al verdadero Parlament. También quieren que aprueben una nueva Constitución para la futura República. De nuevo, la CUP se adelantó y Puigdemont terminó por irle detrás dos días después. Para el PSC se trata de "usurpación de funciones", según una resolución que ha registrado en el Parlament.

Así que el grueso de las ideas fuerza de la precampaña han surgido de un grupo que apenas tiene cuatro diputados en el Parlament, donde ni siquiera han podido constituir grupo parlamentario. La influencia de la CUP muestra la radicalidad hacia la que se desliza el soberanismo catalán.

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