Para reforzar el papel del Consell

Puigdemont busca forzar otro 155 con el plan del nuevo referéndum de Quim Torra

Quim Torra se negó a dar detalles de cómo implementaría este nuevo referéndum. "Lo importante es el concepto", aseguró en TV3 y no parece que se vaya a implementar

Foto: Carles Puigdemont habla con los medios tras comparecer ante la justicia en Bélgica. (Reuters)
Carles Puigdemont habla con los medios tras comparecer ante la justicia en Bélgica. (Reuters)

El plan de Quim Torra de celebrar un nuevo referéndum en 2020 para decidir sobre la autodeterminación de Cataluña solo es un factor más, y no menor, para sumir a Cataluña en un caos, tanto de orden público como institucional. No se trata tanto de ejecutarla, sino de forzar a Pedro Sánchez a aplicar otra vez un 155 en Cataluña. El objetivo de Waterloo es relanzar un Consell per la República en decadencia y asumir un mayor protagonismo para Carles Puigdemont desde Bélgica gracias a una Generalitat intervenida, según apuntan fuentes del entorno belga del 'expresident'.

Esta estrategia de Puigdemont no cuenta con el apoyo de nadie. En la dirección de ERC no quieren ni oír hablar de un nuevo escenario de unilateralidad que vuelva a purgar las filas de su dirección política, ahora que Oriol Junqueras ha quedado inhabilitado para los próximos trece años. Pero tampoco la vieja guardia del PDeCAT, con Artur Mas a la cabeza, respalda una iniciativa de pérdida del autogobierno, entre otras razones porque muchos de sus cuadros viven del dinero público de la Generalitat y temen que el 155 que pudiera aplicar Pedro Sánchez sea mucho más duro y prolongado en el tiempo que el que aplicó Mariano Rajoy.

Torra acudió a una entrevista en TV3 tras presentar su proyecto de nuevo referéndum, cuya base es externalizar todo el proceso en el Consell per la República que preside Puigdemont y en la Asamblea de Cargos Electos, una especie de Parlament paralelo que también ha de convocar el expresidente catalán. Es decir, el motor de ese cambio ha de ser el residente en Waterloo. Y del mismo modo el poder que acumulará será muy grande. En la entrevista, Quim Torra se negó a dar detalles de cómo implementaría este nuevo referéndum. "Lo importante es el concepto", aseguró en TV3. Es decir, no hay intención ni capacidad de llevar a cabo el proyecto. Solo el de ondearlo para que Madrid caiga sobre la Generalitat y vuelva a suspender la autonomía.

Como la Generalitat está encorsetada por la ley y el Parlament no se pliega a sus deseos —ya lo demostró cuando vetó su investidura a distancia— se trata de montar poderes paralelos que le otorguen protagonismo político, como Nicolás Maduro con su Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela, o como ya intentaron los propios independentistas con las leyes de desconexión del 6 y 7 de septiembre de 2017.

Expectativas frustradas

El Consell per la República esperaba acabar el año con 200.000 inscritos, según hizo público cuando arrancó una campaña durante la última Diada. La cifra ha aumentado considerablemente gracias al impacto emocional de la sentencia. Desde el lunes, los catalanes registrados se han disparado y ya superan los 80.000, pero la cifra se encuentra muy lejos de las perspectivas de Puigdemont que quería llegar al millón de inscritos. En todo caso, nada hace pensar que acabe 2019 en las cifras deseadas. Al ritmo que va, lo previsible es que las cifra se sitúen en 100.000 personas.

La sentencia del Tribunal Supremo ha provocado una subida de los inscritos en el Consell per la República que cuenta con más de 80.000 miembros


El Consell tampoco ha cumplido las expectativas generadas a todos los socios que le han entregado sus datos personales, financieros y biométricos, además de un pago de 10 euros. No se ha creado la ciudadanía digital prometida, ni se les ha enviado el DNI catalán anunciado. Tampoco se ha desarrollado una aplicación para que los socios voten iniciativas, tal y como se anunció. Mientras, la anónima plataforma Tsunami Democràtic, también vinculada a Waterloo, sí que ha presentado una aplicación que opera a través de códigos QR, que por ahora solo tiene un minoría muy cercana a Carles Puigdemont.

Golpe de efecto

La manera de reforzar el Consell per la República es un golpe de efecto que, a juicio de Puigdemont, podría ser ese nuevo 155 que se busca desesperadamente. Pero eso topa con el resto de partidos soberanistas que prefieren mantener la Generalitat y presencia en las instituciones. Por eso Torra tenía que ocultar su discurso y presentarlo por sorpresa en el Parlament esta semana. Nunca hubiera conseguido el visto bueno de ninguno de los grupos.

La propuesta se había cocinado antes del verano en la propia Waterloo. Y Torra se la sacó de la manga cuando no pudo tener nada más para responder institucionalmente a la sentencia después de mantener conversaciones con partidos y asociaciones. Al final Torra es Torra: el terminal de Puigdemont en el Palau de la Generalitat.

Cataluña

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
26 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios