mantuvieron la tensión hasta las marchas

Los sindicatos de estudiantes agitan la calle en Cataluña y 'salvan' al independentismo

En la pirámide de poder del independentismo, los sindicatos de estudiantes están en la vertiente de mano de obra. Cuentan con ellos para mover la calle y cortar carreteras

Foto: Estudiantes se manifiestan en las calles de Barcelona tras el fallo judicial. (Reuters)
Estudiantes se manifiestan en las calles de Barcelona tras el fallo judicial. (Reuters)

Los estudiantes le han salvado la cara al independentismo en la segunda jornada tras la sentencia. Si no hubiese sido por su movilización, Cataluña no habría vivido momentos de tensión ni multitudinarias manifestaciones en protesta por la sentencia del Tribunal Supremo. La misma jornada del lunes —tras conocerse el fallo— fueron los jovenes quienes, a través del Sindicat d’Estudiants (SE) y del Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC), vaciaron las universidades para poder paralizar las instituciones, tensionar las calles y crear el caos circulatorio. Ni los partidos políticos ni las organizaciones sindicales o entidades cívicas fueron capaces, y fueron ellos los que mantuvieron la agitación hasta que llegaron las concentraciones más masivas con la caída del sol.

Los sindicatos de estudiantes agitan la calle en Cataluña y 'salvan' al independentismo

Este martes, y hasta las marchas de la tarde, fueron los estudiantes los que hicieron de punta de lanza de los radicales. Lo único que tuvieron que hacer los sindicatos estudiantiles fue obedecer las órdenes emanadas de Tsunami Democràtic, la plataforma que organiza las movilizaciones y que cuenta con la complicidad del Gobierno catalán. La plataforma, como ya publicó este diario, está domiciliada en un paraíso fiscal, cuya dirección coincide con la sede de la web que recoge el dinero para pagar los gastos de defensa de Carles Puigdemont.

En la pirámide de poder del independentismo, los sindicatos de estudiantes están en la vertiente de mano de obra. Cuentan con ellos para mover la calle. Por eso, este martes, fueron también los estudiantes quienes realizaron cortes de carreteras en varias vías de comunicación de toda Cataluña, igual que en calles en Barcelona. Para este miércoles, tienen previsto comenzar una huelga de tres días y han planeado acciones en institutos y facultades para evitar que otros alumnos puedan ir a clase con normalidad. Con el objetivo de evitar conflictos, muchos colegios y universidades aconsejaron a sus estudiantes no acudir a clase y que no vivan escenas de violencia contra los alborotadores.

“La punta de lanza del independentismo”

El SEPC —sindicato de referencia del independentismo— lo deja muy claro en sus arengas: “Solo alcanzaremos la liberación nacional desde las calles y desde el movimiento popular”, subrayando: “Hemos de entender el 1-O como un ejercicio masivo de desobediencia, un ejemplo histórico que debemos repetir ahora que son públicas las sentencias. Tenemos que volver a mostrar la fuerza de todo un pueblo en movimiento”. La organización insiste en que esa desobediencia masiva solo se conseguirá a través de la movilización: “Apostamos por hacer de los estudiantes, una vez más, la punta de lanza del independentismo popular. Organizados en los centros educativos y en las asambleas populares del territorio, no nos parará nada”.

Este sindicato está fuertemente articulado por todo el territorio catalán y es un referente en la tradición de los movimientos sociales. Fue precisamente él quien coordinó algunos de los cortes de carreteras realizados a lo largo de la jornada de este martes. De hecho, ya el mismo lunes, pequeños grupos de estudiantes fueron los encargados de llevar a cabo los cortes.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra (d), junto al 'conseller' de Interior, Miquel Buch (i). (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra (d), junto al 'conseller' de Interior, Miquel Buch (i). (EFE)

“Para poder responder a la sentencia, es preciso romper con la normalidad. Es necesario pararlo todo”, avisaba el SEPC este martes por la tarde. Además, ya comenzaban a apuntar hacia responsabilidades políticas: “Ninguna represión nos parará. Miquel Buch [consejero de Interior] parará esta barbaridad dimitiendo, porque nosotros no pensamos parar nunca”, advirtieron al Govern tras una carga de los Mossos en Manresa.

Copiando los lemas de los mayores

El lema del Sindicat d’Estudiants es 'Las calles serán siempre nuestras', el mismo que también utilizan organizaciones radicales de la ultraizquierda e incluso sectores de la CUP. “Ha quedado demostrado que organizados y movilizados somos capaces de afrontar las amenazas de monarcas, jueces y policías que quieren que nuestra lucha se extinga y que no contagie a los jóvenes y trabajadores del resto del Estado”, explicaban en un comunicado cuando ya casi había pasado el clímax de los enfrentamientos en el aeropuerto de El Prat.

En cuanto a la huelga, está prevista para los próximos tres días. Según el SE, la organización impulsará “esta lucha con el llamamiento a la huelga estudiantil de 72 horas que comenzará este miércoles, que seguirá el jueves con manifestaciones estudiantiles por la mañana y confluirá con la huelga general de trabajadores y trabajadoras el viernes”. En sus comunicaciones, el sindicato habla de “represión franquista” y copia los eslóganes de la ultraizquierda: “Este viernes, 18-O, huelga general de estudiantes y trabajadores. Lo pararemos todo. Por un nuevo 3-O para vencer la represión de la sentencia del ‘procés’ y conquistar la república catalana del pueblo. Todos a las calles”.

Los cachorros de la CUP, encuadrados en la organización Arran, ya sentenciaron este lunes: “Hoy, el pueblo ha canalizado su rabia contra la represión y la injusticia. Vienen más días de movilizaciones. No claudicamos”. Acompañaban ese texto, dirigido a sus militantes, con un vídeo de una barricada en llamas. El “apreteu, apreteu” (apretad, apretad) de Quim Torra le llega ahora al Govern en forma de bumerán estudiantil, porque los chicos le aprietan y mucho: Arran no dudó en llamar “criminal” a Buch por las cargas, mientras el ‘president’ miraba hacia otro lado.

Arran, pese a seguir las consignas de Tsunami Democràtic, debe obediencia ciega no solo a la CUP sino a los CDR, que este martes convocaron “dos columnas” en Barcelona media hora antes que todos los demás: a las seis y media de la tarde, los activistas más radicales se debían concentrar en plaza Universidad y en los jardines del paseo de Gràcia. Òmnium Cultural y la ANC habían convocado a sus seguidores en las inmediaciones para protestar también contra la sentencia. Las convocatorias se hicieron extensivas a las delegaciones del Gobierno en las cuatro capitales de provincia de Cataluña, pero también había llamamientos en Vic, Tortosa, Terrassa, Puigcerdà, Mataró e Igualada.

Los CDR, ANC y Òmnium pidieron a los manifestantes acudir con velas, advirtiendo de tener “cuidado con la cera, porque cuando cae sobre el asfalto puede causar problemas”. El Ayuntamiento de Barcelona, sin embargo, optó por insistir en la cuestión afirmando que la cera derretida lo que puede suponer es un riesgo muy elevado para la seguridad vial.

Una concentración masiva con velas en la Diagonal, en octubre de 2017, ya dejó pruebas de ello (estuvo cortada casi 23 horas por ese motivo), además de suponer un gasto elevado del consistorio para eliminar los residuos. Ante ello, el canal Alerta, que centraliza los mensajes oficiales, avisaba a media tarde de que se recomendaba “llevar más de una vela para asegurase de que todos tuvieran”.

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