Lorena Roldán fracasa

La moción de censura de Cs apuntala a Torra al darle el apoyo de la CUP y los comunes

Inés Arrimadas ya lo había avisado a principios de legislatura. Si el PP le proponía la moción, ella decía: los números no dan y una moción de censura regala una victoria al soberanismo

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra, (c) sonríe tras superar el debate y votación de la moción de censura. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, (c) sonríe tras superar el debate y votación de la moción de censura. (EFE)

La moción de censura de Cs contra el Govern de Quim Torra ha tenido el efecto contrario al deseado: el actual president ha salido reforzado, con el voto a favor de los comunes y la CUP, casi la codiciada Cataluña del 80% de algunas demoscopias soberanistas que sitúan en esa franja el apoyo al mal llamado 'derecho a decidir'. El botín de la moción fracasada ha resultado escaso, tal y como se preveía, pero el precio ha sido muy alto. Tal vez solo el PSC pudo pescar en aguas tan revueltas, y eso está por ver. Y eso que Albert Rivera en persona metió al socialismo toda la presión posible.

La moción de censura de Cs apuntala a Torra al darle el apoyo de la CUP y los comunes

Lo peor es que todo esto ya estaba escrito. Lo había avisado por activa y por pasiva hace casi año y medio Inés Arrimadas, ayer en la tribuna de invitados. A principios de legislatura, cuando el PP le proponía llevar a cabo la moción, ella repetía: los números no dan y si presento una moción de censura regalo una victoria al independentismo. Entonces Arrimadas afirmaba que presentar una moción de censura que está perdida de antemano solo refuerza al soberanismo. Y en defensa de Arrimadas, ella sí que sondeó al resto de los grupos parlamentarios de manera previa, cosa que no hizo Lorena Roldán, que prefirió ir por la vía directa.

Si Albert Rivera quería esta moción para situar Cataluña en el centro de la precampaña electoral, no hacía falta. Eso ya lo había hecho Pedro Sánchez. Y, por lo tanto, Rivera solo tenía que adaptarse a jugar en un terreno que por lo normal le resulta favorable. Si se trataba de relanzar la figura de Lorena Roldán, parece más bien que la hayan quemado. La base del material para justificar la moción de censura ha sido un sumario declarado secreto por la Audiencia Nacional, y los indicios que vinculan a los detenidos de los CDR con Torra no solo resultan difusos, es que en su mayoría se desconocen. Solo la propia torpeza institucional de Torra la ha estado apuntalando estos días. Una torpeza real, sí, pero insuficiente para justificar un instrumento tan serio como una moción de censura.

La moción de censura de Cs apuntala a Torra al darle el apoyo de la CUP y los comunes

Tras la moción de censura, queda claro que los comunes de Ada Colau están más cerca de Torra que nunca, lo que quiere decir que a lo mejor su vicepresidente, Pere Aragonès, puede conseguir aprobar los Presupuestos para 2020 y prolongar una legislatura catalana que agoniza de inanición legislativa.

Tanto Rivera como el diputado de Cs Nacho Martín Blanco hablaron de “día importante”, intentando dar un marchamo histórico que la sesión nunca llegó a alcanzar. Al contrario, fue lenta, pesada y se veía a los naranjas agobiados por el final previsto para su maniobra política.

Esta ha sido la cuarta moción de censura que ha vivido el Parlament de Cataluña, dos que sufrió Jordi Pujol y una que presentó Josep Piqué contra Pasqual Maragall, y que acabó retirándose antes de ser votada. La buena noticia es que después de dos años, Cs ha intentado hacer política en Cataluña, la mala es que lo ha hecho tarde, a destiempo y sin poder urdir un mínimo de complicidades con el resto de grupos. Tras la moción de censura de ayer, Quim Torra ha quedado más arropado, mientras que se ha visualizado la soledad de Cs, como ese niño en el patio con el que casi nadie quiere jugar.

Emplazando al PSC

Todas las intervenciones de Cs, desde Carlos Carrizosa hasta la propia Lorena Roldán, emplazaron al PSC para dar su voto. “Es como si la moción de censura fuese contra el futuro presidente de Cataluña, Miquel Iceta, y no contra el actual”, se burló la diputada socialista Eva Granados. Y algo de razón tenía. Pero Iceta es un gato demasiado viejo para caer en la burda celada de Rivera en el Parlament. Y se evitó con astucia y con una abstención previamente anunciada.

"Me decían que esta moción de censura era contra mí", aseguró Iceta en el Parlament, "yo no les creía, pero visto lo visto en esta Cámara, tenían razón"

De hecho, en muchos momentos, la moción de censura pareció un poco "todos contra Iceta". El PP cargó contra él, por su equidistancia. Salvador Sebrià (ERC) criticó que Iceta "quisiera quedarse en el medio y su abstención no servirá para taparle las vergüenzas", y le recordó la cantidad de socialistas que ahora militaban con los republicanos, entre ellos Ernest Maragall. El PSC quedó como el enemigo a batir. Por Cs y por el resto de formaciones. Tal vez, tanta crítica contra los socialistas se justifica por lo bien que apuntan las encuestas para ellos en Cataluña.

Que el mejor discurso de la jornada entre las filas de Cs fuera de Nacho Martín Blanco, memorable cita de Gaziel sobre los “desastres episódicos del separatismo”, dice mucho de lo perdidos que iban los de Rivera. Que Rivera despareciera por la tarde de la tribuna de invitados, justo cuando hablaba Martín Blanco, fue todo un síntoma.

El PP, beneficiado

Quien se ha beneficiado ha sido el PP. Su presidente catalán, Alejandro Fernández, sabe que su grupo se encuentra a un paso de desaparecer en Cataluña. Tras la moción de censura, el mínimo de visibilidad obtenida gracias al sacrificio de Cs puede resultarles rentable en términos electorales. El PP puede recuperar un par de diputados en lugar del escaño solitario de Cayetana Álvarez de Toledo que se logró en las últimas generales. Alejandro Fernández animó a la formación naranja a presentar esta moción de censura. La ventaja era obvia: saliera bien, saliera mal, la cena no la iba a pagar él.

Mientras el votante de Cs en Cataluña está huyendo de los pactos con Vox, el PP espera recuperar una parte de sus bases tradicionales. Además, el PP puede aspirar a mandar en algún municipio importante, un terreno en el que Cs todavía anda muy cojo en Cataluña.

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