hasta contradice al Consell per la República

Puigdemont se desmarca ahora de cualquier violencia y deja solo a Torra el 1-O

El 'president' quedó en evidencia. Lo mismo que destacadas dirigentes de JxCAT, como Laura Borràs o Elsa Artadi, que acudieron a las protestas defendiendo la libertad de los CDR detenidos

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont da una rueda de prensa en Waterloo, Bélgica. (EFE)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont da una rueda de prensa en Waterloo, Bélgica. (EFE)

Lo que le pedía Pedro Sánchez a Quim Torra lo hizo Carles Puigdemont sin que nadie lo esperaba. Entrevistado por Catalunya Ràdio en su refugio en Waterloo, Puigdemont se desmarcó sin matices de cualquier violencia. Fue mucho más enérgico que cualquier miembro del Ejecutivo de Torra, más que el vicepresidente, Pere Aragonès, más que el portavoz de ERC en el Parlament, Sergi Sebrià. Más que nadie. No dejó ni un resquicio. Con lo que Torra quedó en falso en el segundo aniversario del 1-O. Lo mismo que destacadas dirigentes de JxCAT como Laura Borràs o Elsa Artadi, quienes habían acudido a movilizaciones y protestas defendiendo la libertad de los siete miembros de los CDR encausados por la Audiencia Nacional.

Puigdemont se desmarca ahora de cualquier violencia y deja solo a Torra el 1-O

Mientras en las calles los CDR comenzaban a quejarse entre ellos y a repartir culpas por la escasa movilización —apenas un centenar de personas en Lleida y en Girona, ningún incidente reseñable y casi absoluta normalidad en toda Cataluña, a la espera de las manifestaciones convocadas en Barcelona a última hora de la tarde-, el 'expresident' marcaba distancias desde Waterloo. "Nadie ha venido, nadie, ni por persona interpuesta, ni por 'pendrive', ni por ningún sistema… Nadie. Nadie se ha puesto en contacto conmigo para eso. Y si alguien hubiese ofrecido eso, se hubiera atajado desde el primer momento", ha garantizado Carles Puigdemont en referencia a las acusaciones del juez con respecto a los CDR detenidos que habían marcado estos días previos.

El 'expresident' ha ido más lejos y se ha desmarcado de cualquier violencia, asegurando: “Después de todo lo que hemos hecho, es una fantasía pensar que hay un atajo que no pase por el civismo". “El mensaje es claro: solo hay una vía, lo hemos dicho, lo hemos escrito y lo hemos practicado: civismo, resistencia no violenta y democrática. Involucrar el independentismo en actividades que no son cívicas está destinado al fracaso", ha insistido el líder independentista.

Ahora que la investigación de la Guardia Civil apunta a vínculos entre los detenidos y Puigdemont, este niega conocerlos. Pero, sobre todo, ya no destaca que los acusados son inocentes. Lo hizo al principio, pero ahora esa parte ha desaparecido. Sin embargo, el Consell per la República que preside el propio Puigdemont emitió un comunicado durísimo la pasada semana en la que se defendía sin dudar la inocencia de los detenidos. “Rechazamos enérgicamente este montaje judicial y policial contra personas inocentes, y expresamos la máxima solidaridad con las personas detenidas y sus familias y amigos”, aseguró el Consell en su nota el lunes de la semana pasada. Siete días después, el viraje de Puigdemont es total, con lo que Pere Aragonès acertó al no aplaudir ni gritar “libertad, libertad” en el Parlament en la escandalosa sesión del pasado jueves, a la que Torra se entregó con entusiasmo y que provocó la indignación de Cs.

En cambio, ahora, Puigdemont lo tiene claro. Cualquier acto de violencia, cualquiera, sin matiz alguno, "no haría ningún favor a la causa". Solo dejó abierta la apuesta por la desobediencia civil, “una vía reconocida en cualquier democracia”.

Puigdemont se desmarca ahora de cualquier violencia y deja solo a Torra el 1-O

Tristeza en el Palau

Mientras Puigdemont viraba la nave y condenaba la violencia en este segundo aniversario del 1-O, Torra oficiaba un funeral en el Palau de la Generalitat, donde reunió a 170 altos cargos y todo el Govern para comprometerse a “avanzar sin excusas hacia la república”, sin concretar a qué se refería con eso.

Torra se embarcó en un ambiguo camino a la república "sin excusas", con lo que implícitamente reconocía que era eso lo que estaban haciendo

El acto fue triste. No había miembros de la sociedad civil ni intelectuales, la prensa tuvo que mantenerse a metros de distancia, sin que los responsables de la Generalitat pudiesen relacionarse con ellos ni con nadie. Se dio la imagen de un Govern encapsulado, aislado, como desconfiado de sí mismo. Si se estaba recordando el 1 de octubre, la gran victoria sobre el Estado español, ¿cómo es que ni siquiera se sirvió una copa de cava a los asistentes, que parecían más preocupados por cumplir con un compromiso e irse cuanto antes?

Previamente, se había celebrado el Consell Executiu. Pero nadie supo de qué se deliberó en día tan señalado. La Generalitat suspendió la rueda de prensa posterior.

Consenso sin los comunes

Después, en la Sedeta, en Barcelona, ANC y Òmnium intentaron interpretar la unidad independentista sobre el derecho a la autodeterminación en un acto en el cual la gran estrella fue el líder de la CUP David Fernández. Pero los comunes no acudieron. Igual que también faltaron CCOO y UGT, en desacuerdo con la huelga convocada por la Intersindical CSC en previsión de la protesta por la sentencia del Tribunal Supremo. Así que todo deslucido, triste… No tanto por las derrotas pasadas sino por las derrotas que vendrán y que los responsables políticos catalanes parecen intuir.

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