para neutralizar a los republicanos

Puigdemont intenta una pinza a ERC con la CUP y el ex de Podemos, Dante Fachin

Para algunos sectores del PDeCAT, que es la bolsa de votos de Puigdemont, la aventura con los radicales es una locura y la tildan de "una filigrana más" del 'expresident' fugado

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (EFE)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (EFE)

La Crida, el instrumento que Carles Puigdemont creó para herir de muerte al díscolo PDeCAT, baraja una alianza con Som Alternativa, la fuerza encabezada por el exhombre fuerte de Podemos en Cataluña, Albano-Dante Fachin, que en los anteriores comicios se presentó como cabeza de lista de la plataforma Front Republicà, en coalición con Poble Lliure (uno de los partidos que componen la CUP) y el Partido Pirata. El 28 de abril, Front Republicà obtuvo en Cataluña más de 113.000 votos, más de 84.000 en la provincia de Barcelona.

El miércoles, Fachin había pedido un frente unitario a ERC y JxCAT en las próximas elecciones generales. Y los de Puigdemont no han tardado en dar su visto bueno, especialmente porque con eso quieren poner a ERC, sus ancestrales enemigos, contra las cuerdas y dejarlos en evidencia de cara a una futura campaña tachándolos de traidores a Cataluña. El segundo motivo es lograr ser una fuerza que paralice el Congreso, es decir, que pueda ser decisiva a la hora de permitir la potencial investidura de un presidente español.

El exsecretario general de Podem Albano Dante Fachin. (EFE)
El exsecretario general de Podem Albano Dante Fachin. (EFE)

En realidad, quien contestó a Fachin fue la Crida Nacional (en vez de contestar JxCAT, la marca electoral): “Albano expresa punto por punto la grandeza de la estrategia unitaria que hemos reclamado siempre desde la Crida. No podemos hacer más que sumarnos a su petición y ponernos a disposición de esta estrategia para lo que haga falta”, anunció la organización a sus militantes.

Este miércoles por la tarde, la propia Laura Borràs, líder de JxCAT en el Congreso, le hizo saber a Fachin su disposición: “Tú ya lo sabes, de hecho, porque hace días que te lo dije: por mí no quedará”. Las conversaciones de ambos políticos llevan produciéndose desde hace semanas. Solo falta, pues, acordar los términos concretos y el reparto de escaños. El presidente del grupo parlamentario de JxCAT, Albert Batet, admitió también ayer que existen “contactos, pero muy preliminares”. Para algunos sectores del PDeCAT, que es la bolsa de votos de Puigdemont, la aventura con los radicales es una locura. “Es una filigrana más de Puigdemont, que parece haber perdido el norte. La CUP y nosotros somos como el agua y el aceite. Eso no saldrá bien jamás”, afirma un alto dirigente posconvergente a El Confidencial.

De látigo de CiU a ‘socio’ de Puigdemont

Fachin ha realizado desde hace varios años un espectacular periplo ideológico por gran parte del espectro político catalán: de flirtear con los verdes, pasó a Podemos para luego abrazar el independentismo y acabar rendido en los brazos de Puigdemont al anunciar a bombo y platillo, este verano, su ‘fichaje’ por el Consell per la República, que preside el propio Puigdemont.

El activista —que había sido precisamente látigo de CiU desde su revista ‘Cafè amb llet’— entró en el Consell el pasado mes de julio, junto con toda su organización, pero también se incorporaron su excompañera sentimental Marta Sibina (exdiputada de Podemos), el secretario general de la Crida, Toni Morral, la diputada de JxCAT Aurora Madaula y la exdiputada de ICV Carmen García. Fachin también había sido miembro del consejo asesor para el impulso del Foro Cívico y Social para el Debate Constituyente, el ente creado por Quim Torra y presidido por Lluís Llach para encauzar el tramo final del ‘procés’.

Su desconcertante viraje hacia la alianza con la derecha más conservadora del independentismo llama la atención, especialmente en un momento en que concurre a las elecciones coaligado con el principal partido que compone la CUP. En la nueva etapa, se vislumbra una alianza a primera vista anti natura: Front Republicà había mantenido posturas más propias de Bildu o de la CUP, y a partir de ahora continuará camino de la mano del conservadurismo a ultranza que defiende Puigdemont. El beneficio que pueda detraer la Crida o JxCAT es que la presencia de Fachín y los suyos reste votos a ERC y a los comunes para que vayan a JxCAT (o a la coalición que esta pueda materializar). El beneficio que pueda detraer Fachin es un cargo público inminente y, a largo plazo, su contratación por el Govern de turno. Independentista, por supuesto.

La estructura de Puigdemont

La estrategia de Puigdemont pasa por simular transversalidad para proyectar una imagen apolítica de su ‘Movimiento’ y solo centrada en la consecución de la independencia de Cataluña. Pero eso no quita que los sectores más moderados y progresistas de la antigua Convergència se le hayan quedado por el camino. Puigdemont es ahora el líder de la derecha catalana más ultramontana, aunque para preservar su ascendencia en el ‘procés’ crea periódicamente nuevos ‘instrumentos’ que supuestamente son transversales. En ese cometido, le apoyan algunos ‘satélites’ de diverso sustrato ideológico que se mueven alrededor de los órganos oficiales del Govern y que solamente sobreviven arrimándose al poder.

La Crida tiene, a día de hoy, casi 17.000 ‘fundadores’ (cualquier ciudadano puede convertirse en ‘fundador’ si paga un mínimo de 10 euros) y más de 54.000 ‘adheridos’, además de 900 ‘voluntarios’. Los impulsores de la Crida, conforme la organización cuenta en su página web, son Carles Puigdemont, Quim Torra y Jordi Sànchez, recayendo la presidencia en este último y la secretaría general en Toni Morral, diputado de JxCAT. En su dirección política, figuran la cabeza de lista de JxCAT por Barcelona, Laura Borràs; la exportavoz del Govern y actual líder en el Ayuntamiento de Barcelona, Elsa Artadi; la diputada autonómica Gemma Geis; los exsocialistas Ferran Mascarell (también concejal) y Marina Geli; el portavoz de JxCAT en el Parlament, Albert Batet; el consejero de Territorio, Damià Calvet, o el exsenador Miquel Àngel Escobar.

En su coordinadora, figuran, además de Artadi, Batet, Escobar, Morral, Geis o Mascarell, nombres como Josep Lluís Alay (jefe de la Oficina de Puigdemont y detenido junto a él en Alemania), Agustí Colomines (exdirector de la Fundación CatDem y ex alto cargo del Govern), Eduard Pujol, portavoz adjunto de JxCAT en el Parlament, o Marcel Padrós (tesorero de la ANC).

La decisión de la Crida coincide en el tiempo con la campaña iniciada por Tsunami Democràtic, la última plataforma del independentismo para movilizar la calle, de ocupación de oficinas bancarias. La primera fue una de CaixaBank el pasado miércoles. El jueves, fueron siete. La estrategia, copiada de la agitación practicada por la extrema izquierda y, esencialmente, por la CUP, ha sido abrazada con entusiasmo por los círculos más próximos a Puigdemont.

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