lobby, futuro partido o marioneta política

El soberanismo teme los planes de la ANC y sus 40.000 socios a tres semanas de la Diada

Ahora los políticos se lamentan de que la ANC se encuentre fuera de control, pero bien que han cogido el dinero de la organización para evitar pagar las fianzas de su bolsillo

Foto: Imágenes de la última Diada, el 11 de septiembre de 2018, en Barcelona. (Reuters)
Imágenes de la última Diada, el 11 de septiembre de 2018, en Barcelona. (Reuters)

11 de septiembre de 2014. La Diada. Carme Forcadell, con una camiseta roja, ante una multitud enfervorecida que se acaba de manifestar en la capital catalana grita: "President, posi les urnes!". Es el cénit en la historia de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), que deja a Artur Mas sin margen de maniobra. El giro de Mas, que había empezado en 2012 se volvió irreversible. Fue el momento de gloria de una ANC que ahora cuestionan todos. Para una parte del PDeCAT, la ANC ha colonizado su partido desde fuera y marca toda la estrategia sin ningún control. Para ERC, la ANC se ha convertido en la milicia paramilitar de JxCAT. Para la Generalitat, la ANC aspira a convertirse en el cuarto partido soberanista, como demostró el experimento fallido de las primarias municipales. Y para muchos, como la Fiscalía, la ANC fue solo la marioneta de los políticos para apoyar en la calle sus proyectos políticos ilegales. Por eso, su presidente, Jordi Sànchez, espera sentencia del Tribunal Supremo desde la cárcel de Lledoners.

La ANC siempre destacó por su capacidad organizativa y de movilización. En 2012, cuando celebró su primera gran manifestación, Artur Mas y su mano derecha, el entonces 'conseller' de Presidència, Francesc Homs, siguieron la marcha que reunió cerca de un millón de personas desde el Palau de Pedralbes y no desde el Palau de la Generalitat por motivos de seguridad, ya que temían que la situación se descontrolase, según explica el periodista Pere Martí en su libro "El dia que Catalunya va dir prou" —El día que Cataluña dijo basta— y que explica los orígenes de la ANC. Si entonces Mas no estaba seguro de lo que significaba el fenómeno, del mismo modo hoy los partidos tampoco saben a ciencia cierta qué papel juega la ANC en el actual panorama político.

La Assemblea había nacido al albur de la consulta de Arenys de Munt en 2009. La impulsaron cuatro personas: el empresario Pere Pugés; el sociolingüista Miquel Strubell; el filósofo Enric Ainsa, y el militante de CDC y especialista en servicios secretos, Miquel Sellarès. La influencia de Sellarès resultó clave para acercar el nuevo proyecto a los convergentes y así poder trabajar como si fuera un plan de un supervillano de la tele. Sellarès contrató un servidor informático en la India para no ser detectados por los servicios secretos y reunió un equipo de 40 personas (muchos no se conocían entre ellos) para generar documentos. Sellarès es un paranoico y el inicio de esta aventura estuvo a la altura de su impulsor. Pensaba que el Gobierno español iba a sabotear el proyecto. Al mismo tiempo, el propio Sellarès era uno de los principales vectores de fuerza que acercaba la nueva organización a los convergentes.

Sin embargo, el motor organizativo fueron los militantes o exmilitantes de ICV que vieron en la nueva organización el foro donde reverdecer la acción de la época de la Transición. Así se sumaron personas como Jaume Moyà o Sara Milà. Y fueron los antiguos 'psuqueros' (del PSUC) los que le dieron a la ANC el pulmón organizador del que carecía cualquier otra entidad soberanista. El éxito de las Diadas de 2012, 2013 y 2014 —'President, posi les urnes!'— es más de ellos que de nadie, según apuntan fuentes de sectores independentistas.

Descartes al poder

Pero una cosa es organizar y otra muy distinta liderar. Y pese a los seguidores de Sellarès, la ANC no le importaba a nadie. En 2011 la primera presidenta fue la desconocida Dolors Marin. Los partidos no creían en la ANC y por eso en 2012 llegó a la presidencia Carme Forcadell, un descarte de los cuadros de ERC. Ese año la ANC era como el cristianismo bajo el reinado de Constantino, nadie en el Imperio hubiera apostado porque aquella secta judía casi desconocida se iba a convertir en la religión oficial. Pero lo hizo, vaya si lo hizo.

La ANC forzó a Artur Mas a convocar la consulta del 9-N, luego Mas fue condenado por ello a pagar 4,9 millones. Si no le embargaron fue gracias a la ANC

En dos años, esa misma Forcadell a la que los partidos habían relegado a la presidencia de la ANC ponía a las formaciones políticas de rodillas, 'President, posi les urnes'. Artur Mas se vio obligado a organizar la consulta del 9-N que le ha costado 4,9 millones de euros por una sentencia del Tribunal de Cuentas. Artur Mas no ha perdido su piso en la calle Tuset porque la Caixa de Solidaritat ha cubierto estos fondos. ¿Y con qué dinero? Con el dinero de la ANC. Y por eso en sus cuentas de 2018, la ANC ha registrado 5,4 millones de euros de pérdidas, según consta en sus informes económicos recién publicados.

"La Caixa de Solidaritat, gestionada por Asamblea y Òmnium durante el 2017 y gran parte de 2018 ha sido incorporada a nuestro balance hasta el último trimestre del año, en el que hemos pasado tanto la totalidad de saldos bancarios como los depósitos a la entidad específicamente creada para este fin, la Associació de Foment de la Caixa de Solidaritat. Como sea que los ingresos se computaron como donaciones en el año 2017 y dieron lugar a la contabilización de beneficios, este año la salida ha implicado las pérdidas que se detallan en el balance", justifica la Assemblea en su informe económico del año 2018. Así que lo que provocó la ANC en el 2012 —'President, posi les urnes'— lo ha acabado pagando la propia ANC. Un curioso caso de justicia poética.

Pero la ANC siempre estuvo basculando entre la performance del 'esplai' (grupos juveniles catalanes) hipervitaminado y la radicalización política. El vicepresidente de Forcadell en esa época era Carles Castellanos fundador del Moviment de Defensa de la Terra (MDT), que, salvando las distancias, era para el grupo terrorista Terra Lliure lo que Herri Batasuna era para ETA. Ahora los políticos se lamentan de que la ANC se encuentre fuera de control, pero permanecer fuera de control está en el ADN de la organización. Y sí, en este momento mucho se lamenta la clase política pero bien que han cogido su dinero para evitar pagar las fianzas de su bolsillo.

Los partidos entran

Con el éxito que obtuvo la organización los partidos entraron a saco. ERC consiguió nombrar a Forcadell presidenta del Parlament. Por su parte, el PDeCAT colocó a Jordi Sànchez como presidente de la ANC, a pesar de que la filóloga Liz Castro había sido la más votada. Pero eran tiempos turbulentos. Forcadell y Sànchez pasaban por el Palau de la Generalitat como si fuese su casa. No se sabía dónde empezaba el Consell Executiu y dónde acababa un club de lectura. Era la época del llamado "Sanedrín", que empujaba a Carles Puigdemont hacia el abismo. Y allí acabaron todos: en el banquillo del Supremo: Junqueras, Forcadell, Sànchez y los otros.

Lo curioso es que cuando la ANC interfería en la política, pero todos se creían que podían ganar, nadie se preguntaba por su papel. Es ahora, cuando no hay manera de digerir la derrota, cuando los partidos se interrogan sobre el rol que ha de jugar la asociación. De nuevo se ha otorgado la presidencia a un descarte de los cuadros de ERC, la economista Elisenda Paluzie. Como en el caso del abono de las fianzas, todo es circular en la historia de la Assemblea.

En 2015 los partidos entraron en la ANC como un elefante en una cacharrería, pero la entidad siempre ha sido un cimarrón muy difícil de domar

La ANC como fenómeno ha traumatizado a toda la clase política catalana. Los republicanos la perciben como una fuerza hostil. Carles Puigdemont ha intentado replicar el fenómeno con La Crida, de manera que La Crida le permita influir en JxCAT del mismo modo que la ANC había resultado determinante en la estrategia convergente. Pero bien, no es un círculo es como una espiral. Cuanto más se desarrolla, más se aleja del centro. Por eso Paluzie sigue con la fijación de una nueva declaración unilateral, la misma que defienden el propio Puigdemont y Quim Torra.

Y a pesar de todo, la ANC sigue siendo un éxito. Es como un cactus muy fuerte que no deja crecer nada a su alrededor. Fuentes del PDeCAT apuntan que si La Crida no ha triunfado es porque compite por los recursos con la ANC. La ANC cuenta con casi 40.000 socios de pago. Y los recursos son escasos en un momento en que todos piden dinero a los independentistas, desde Waterloo hasta la Caixa de Solidaritat. Si la Diada es un fracaso este septiembre solo acudirán a la manifestación "cientos de miles de personas". Con lo que ha llovido, no está nada mal. Y nadie puede sacar de casa a tantos catalanes. Resultará inevitable que sigan teniendo influencia en la política, le pese a quien le pese.

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