los planes del ejército catalán

Puigdemont maniobró para que Cataluña entrara en el sistema europeo de Defensa

Así se recoge en la documentación aprehendida en la Vicepresidencia del Govern en el registro que se llevó a cabo el 20 de septiembre de 2017

Foto: El 'expresident' de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont. (EFE)
El 'expresident' de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont. (EFE)

La Generalitat de Cataluña tenía en cartera la creación de un Ejército catalán en toda regla. Así se recoge en la documentación aprehendida en la Vicepresidencia del Govern en el registro que se llevó a cabo el 20 de septiembre de 2017. “Cataluña cumplirá con las responsabilidades en seguridad y defensa que actualmente cumplen el resto de países europeos que presentan las mismas dimensiones que Cataluña”, dice un memorándum incautado.

Más adelante, detalla que Cataluña “valorará la pertenencia a las estructuras europeas de Defensa y Seguridad y se encuentra en disposición de aportar los recursos humanos y materiales que le correspondan de manera proporcional a su PIB y peso demográfico”. Ello significa, literalmente, que se integraría en las fuerzas Armadas comunitarias a través de un cupo de militares que deberían formar parte de las mismas. Además, se ofrecía a recibir 4.500 refugiados, “una tercera parte de lo que le correspondería a España”.

El documento que recoge estas afirmaciones lleva fecha de julio del 2017, exactamente dos meses antes del referéndum de independencia, que se materializó el 1 de octubre de ese año. El máximo mandatario era entonces el hoy fugado Carles Puigdemont. En aquel momento, dentro del independentismo existía una viva discusión sobre la necesidad o no de tener Ejército. Los máximos responsables de los principales partidos eran partidarios de unas Fuerzas Armadas reducidas pero altamente profesionalizadas.

En realidad, desde tiempo atrás, el Gobierno catalán, con Artur Mas en la presidencia, ya había intentado acercarse a la OTAN. De hecho, la organización internacional Independent Diplomat, a la que se pagaron millones de euros por conseguir apoyos internacionales, aseguraba en un memorando de 2013 que había conseguido una “reunión no oficial en Bruselas con oficiales de la OTAN”.

En septiembre de ese año, según un detallado informe del Tribunal de Cuentas, se reseña en la memoria de la organización internacional una reunión de un representante de la secretaría de Exteriores de Cataluña con “un asistente adjunto de un subsecretario general de la OTAN”. El encuentro tuvo lugar en Bruselas el 7 de septiembre en la subsecretaría general de Desafíos Emergentes de Seguridad. Al parecer, lo que se trató en esa reunión era el ofrecimiento de la Generalitat de acoger en Cataluña una subsede de la OTAN en el sur de Europa. Según el Tribunal de Cuentas, este cometido “no resulta, obviamente, incluido en el ámbito competencial autonómico y puede conceptuarse como realizado con el fin de perjudicar la autoridad del Estado o comprometer los intereses vitales de España, manteniendo inteligencia o relación de cualquier género con grupos, organismo o asociaciones internacionales, máxime si son de naturaleza militar”. En 2015, la Generalitat intentó de nuevo otra reunión con efectivos de la OTAN, pero el encuentro se abortó a última hora.

Aliados para la seguridad integral de la UE

Con Puigdemont, volvieron las prioridades internacionales. El memorándum citado anteriormente no deja de ser un argumentario que fue distribuido a los responsables de las legaciones ‘diplomáticas’ o ‘embajadas’ catalanas en el exterior durante una reunión celebrada el 20 de julio de 2017. En dicha reunión se hallaban presentes desde el entonces consejero de Exteriores, Raül Romeva, hasta su segundo, pasando por el jefe de gabinete, la secretaria de Asuntos Exteriores y de la UE y todos los directores generales de la consejería.

El texto explica que “la UE ha de compartir las políticas y planes de actuación que aseguren la seguridad colectiva y, desde Cataluña, se animará a trabajar conjuntamente en esta línea. Compartimos los compromisos de la UE para la asistencia mutua, así como la solidaridad ante posibles amenazas externas. Por eso, nos postulamos como aliado para la seguridad integral de la Unión”.

Para ‘vender’ aún más el posicionamiento europeísta y captar simpatías al norte de los Pirineos, el documento señalaba también que “Cataluña se encuentra en una situación geográfica estratégica que resulta de gran interés para las organizaciones de Seguridad y Defensa. A nadie le interesa una carencia en el sur de Europa. La estructura de Defensa catalana no estará desconectada del resto de sus socios europeos”. En la misma línea, añade que “Cataluña será una contraparte de confianza en relación con la tecnología de la información y a las estructuras de inteligencia que contribuyen a la defensa y la seguridad colectiva”.

No es la única prueba. En un documento localizado en la ‘embajada’ catalana de París se detalla que ya en 2014 la Generalitat logró que una autoridad francesa le recibiese “después de varios meses de bloqueo”. En esa reunión, los representantes del Govern anunciaron a los franceses que la tensión con España iba a aumentar y que Cataluña, tarde o temprano, será independiente. Además, les comunicaron a sus colegas galos que “a Cataluña le satisface ser un miembro activo de la OTAN, y seguirá siendo la base esencial de nuestra seguridad europea y transatlántica”.

Según un informe del Tribunal de Cuentas, en Estados Unidos también existe un pago de 4.005 euros en 2015 a una entidad denominada AC, que había elaborado varios artículos sobre el independentismo en Cataluña y sobre “la capacidad militar de una hipotética Cataluña independiente en la defensa de la OTAN”. En 2016, esa entidad recibió otros 4.635 euros “que deben considerarse igualmente injustificados”, ya que no se encontró ninguna factura ni referencia a los trabajos realizados más allá de los asientos contables.

En la fiscalización del Diplocat (el organismo del que depende la diplomacia catalana) se encontraron, asimismo referencias a la “contribución de una Cataluña independiente a la Seguridad y Defensa internacionales y en la OTAN” y se reseña que los máximos dirigentes de la Generalitat explicaban en conferencias en el extranjero que “estas circunstancias [el papel de Cataluña en la seguridad internacional y la Defensa] están siendo analizadas y planificadas en los libros blancos y debates abiertos”.

Los correos incriminatorios

Que el Gobierno catalán no descartaba la creación de un Ejército catalán tras el referéndum del 1 de octubre se desprende también de otra documentación incautada, esencialmente algunos 'emails' encontrados en el ordenador de Josep Lluís Salvadó, secretario de Hacienda de la Generalitat en la fecha de celebración de la consulta. En total, se incautaron 53 correos en los que habla del despliegue de la Agencia Tributaria de Cataluña (ETC), un programa de recaudación de impuestos denominado e-Spriu, de la asunción de competencias de la Hacienda española por parte de la ATC, de las medidas a adoptar para recaudar el IVA y el IRPF de todos los catalanes, de preparativos del referéndum, de reuniones con el vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, su jefe de gabinete, Josep Maria Jové, y del ‘arquitecto’ del proceso, Carles Viver Pi-Sunyer.

Un informe firmado por los fiscales Fernando Maldonado, Teresa Duerto e Isabel Nevot el pasado 14 de junio, e incorporado al sumario que se sigue en el juzgado de instrucción número 13 de Barcelona, explica que en esos correos se trata también “la posible creación de un Ejército de Cataluña”. Los fiscales piden que se traslade al TSJC la causa para imputar a Salvadó, ya que desde el 21 de diciembre de 2017 es diputado en el Parlament y, por tanto, aforado.

Pero la creación de unas Fuerzas Armadas catalanas ya estaban dentro de un proyecto mucho más amplio que preveía que Cataluña se desgajaría de España inmediatamente después del referéndum.

De ahí que otro de los puntos del argumentario explicaba que el Govern “ha identificado hasta 3.299 tratados internacionales que el Estado español y otros Estados de la UE tienen suscritos, así como más de 70 organizaciones internacionales de potencial interés, con el análisis de los correspondientes mecanismos de acceso, para que Cataluña pueda formar parte, si lo considera. En definitiva, el Govern ya dispone de una clase de ‘manual de instrucciones’ para hacer frente a esta situación”.

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