LA OAC COPIA EL PROCESO PALESTINO

Un puñado de radicales monta en la ONU una organización de liberación de Cataluña

La entidad no duda en falsear la historia hablando de un supuesto e histórico estado catalán y de una guerra entre este y España

Foto: Manifestación independentista convocada con motivo de la Diada del 11 de septiembre. (EFE)
Manifestación independentista convocada con motivo de la Diada del 11 de septiembre. (EFE)

El pasado 3 de julio, un extraño documento era presentado en la sede de la ONU, en Ginebra. Se daba cuenta de que se había creado la Organitzación per l’Alliberament de Catalunya (OAC). Es decir, la Organización para la Liberación de Cataluña, en un juego de palabras similar al de la creación de la OLP. Y, para colmo, anunciaba la Autoridad Nacional Catalana, otro remedo de la situación palestina, reclamando que España y Francia desalojen los "territorios ocupados militarmente" del estado catalán.

Porque, para justificarse, la entidad no duda en falsear la historia hablando de un supuesto e histórico estado Catalán y de una guerra entre éste y España. Según sus principios, la OAC tiene por objetivo "conseguir la liberación de las tierras que forman el estado catalán, ocupado militarmente por las tropas borbónicas franco-españolas con la guerra llamada de Sucesión (entre 1705 y 1713) y terminada con el Tratado de Utrech de 1713 y con la Guerra de Anexión de 1713/1715".

No se queda ahí: el supremacismo de los escritos le lleva a sus responsables a eliminar el Reino de Aragón (territorio al que califican de 'región'). Así, los escritos aseguran que "esta organización pretende la liberación de los territorios que formaban el estado catalán, extendido desde Salses hasta Guardamar y de Fraga a Mahón e integrado por: el Reino de Valencia, el Reino de Mallorca y el Principado de Cataluña, que también comprende las comarcas anexionadas al Reino de Francia por el Tratado de los Pirineos (1659) sin el consentimiento de los representantes legítimos de los catalanes y transferidas a la región de Aragón (siglo XIX) con el objetivo de desmembrar el Principado de Cataluña".

Para colmar sus expectativas, también recogen sus principios que la OAC "se considera legítimo representante del Pueblo Catalán (sic) hasta que, finalizada la ocupación extranjera, se puedan celebrar elecciones libres en los territorios catalanes”. Y añade que se sitúa bajo el amparo de la ONU y de la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos para ser reconocida "en virtud de las leyes, tratados, convenios, protocolos, resoluciones y declaraciones internacionales de autodeterminación de los pueblos". Y rubrica su atestado señalando que "en cumplimiento del artículo 96.3 del primer protocolo adicional de la Conferencia de Ginebra de 1977, se deriva la Autoridad Nacional Catalana".

Cataluña existía antes que España

Los responsables aseguran también que su organización reconoce a la ONU especialmente en lo referente "a la descolonización y autodeterminación de los pueblos y pretende formar parte de ella una vez que Cataluña vuelva a ser un estado independiente". Afirma, asimismo, que "no reconoce la autoridad de los estados español y francés, que considera potencias extranjeras ocupantes de los territorios catalanes y exige su retirada".

Asegura, asimismo, que pretende la liberación de la "nación catalana" a través de "las mejores y más pacíficas vías posibles" y denuncia "los agravios, el expolio, la discriminación y la agresión cultural que padece el pueblo catalán por causa de la ocupación extranjera. Y termina subrayando que pretende “aglutinar a los patriotas y organizaciones sociales dispuestos a liberar los territorios nacionales de la ocupación extranjera".

En su denuncia ante la ONU asegura también que "Cataluña ya era una nación organizada con un estado desde muchos siglos antes de que existiese el Reino de España y fue obligada a rendir sus territorios por ejércitos extranjeros". Ante ellos, señala que “declaramos ser una nación ocupada”.

Jordi Fornas (d), presidente de la OAC, ante la sede de la ONU el pasado 3 de julio.
Jordi Fornas (d), presidente de la OAC, ante la sede de la ONU el pasado 3 de julio.

Pero, ¿quién está detrás de esta desternillante organización? Su presidente es Jordi Fornas, un ex piloto de motos y exalcalde de la localidad de Gallifa, un ‘hiperventilado’ que siempre quiso ganar la ‘pool position’ en el tema del soberanismo. En el 2011, se hizo con la alcaldía de esa localidad encabezando la candidatura de Solidaritat Catalana per la Independència (SI), un partido nacido de una escisión de ERC. Tras llegar al poder, fue el primer pueblo en declararse en rebeldía a la hora de pagar impuestos a la Hacienda española y pasó a abonarlos a la Agencia Tributaria Catalana, lo que imitaron solo un puñado de Ayuntamientos. Más tarde, en plena época de la ‘guerra de las banderas’, quiso burlar a la justicia poniendo en la fachada del consistorio una bandera española de un palmo, mientras que en los mástiles ondeaba la estelada.

Se afilió a la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) y ahí logró colar una moción que se pasó a todos los consistorios en la que se declaraba cada municipio “territorio libre y soberano”. Dos años después de llegar al poder, fue desalojado por una moción de censura presentada por CiU.

Contactos políticos de nivel

Su padre había sido consejero político del ‘president’ Josep Tarradellas y diputado de ERC en la primera legislatura de la Transición. Su madre fue fundadora de la librería Claris, de Barcelona y él comenzó las carreras de Psicología y de Historia, aunque no llegó a acabar ninguna. Fue militante de ERC y de buen número de pequeños grupúsculos soberanistas, para recalar finalmente en SI y en Catalunya Acció, fundado por otro radical, Santiago Espot, con el que, en 2013, no dudó en convocar una rueda de prensa para pedir el boicot a los productos españoles.

En 2014, abandonó SI y en 2015 logró presentar una candidatura de un fantasmagórico partido llamado Units per Declarar la Independència Catalana (UPDIC), que en las municipales presentó como cabeza de lista por Barcelona a Ramon Carner, presidente del Cercle Català de Negocis (CCN), la organización que ganó las últimas elecciones a la Cámara de Comercio. Sus relaciones políticas, pues, son de cierto nivel. UPDIC se presentó en las últimas municipales del 26-M en Gallifa, donde Fornas logró 45 votos y acta de concejal (JxCat obtuvo 3 concejales y Demòcrates, uno). Su últimas cabriola es la creación de la OAC.

En esta aventura, cuenta como “secretario de finanzas” con Oleguer Brustenga, un antiguo empleado de Banco Mediolanum que también milita en Catalunya Acció. En el año 2007 ya afirmaba que el “expolio fiscal o robo” de España para con Cataluña era de 19.200 millones de euros anuales, que podían reducirse a 15.200 millones si se restaban las inversiones del Estado español en territorio catalán. El secretario de Organización es Cristian Molina, que se presentó según en las últimas municipales en Gallifa como segundo de Fornas. Curiosamente, otro candidato con el mismo nombre y apellidos se presentó en la lista de ERC de la localidad gerundense de Anglès.

Curiosamente, la organización tiene un secretario de Defensa, Josep Maria Roselló, que en 2011 se había presentado en la lista municipal de Sant Adrià del Besòs en la candidatura de SI y en 2015 fue de número 3 en las municipales por Barcelona, pero ya en UPDIC. También tiene un secretario de Asuntos Exteriores, Lluís Maria Mandado, un historiador afiliado al Institut Nova Història firme partidario de las tesis de que el Quijote era una novela catalana, de que Miguel de Cervantes nunca existió (porque era Miquel Sirvent) y de que el Cid Campeador también era catalán, por lo que el ‘Cantar del Mio Cid’ fue también escrito originalmente en este idioma.

De ir con un exterrorista al discurso xenófobo

El nombre más curioso, no obstante, es el de Sílvia Orriols como portavoz de la nueva organización. Esta activista se presentó a las europeas del 2004 en una candidatura de Estat Català en la que también aparecía el exterrorista fundador de Terra Lliure Freddy Bentanachs. Orriols, en un discurso leído recientemente en Ripoll, aseguró que España “tortura, pega, encarcela y mata por amor de unidad que, de tan frágil y antinatural, necesita de ejércitos y porras para mantenerse”. Aseguró también que “Cataluña es una de las últimas colonias de España, la cual se dedica a saquearla y explotarla” y tacha al Estado español de “estado fascista”.

En las últimas municipales, concurrió como cabeza de lista del Front Nacional Català (FNC) y consiguió la única acta de concejal en Cataluña de este grupúsculo. Tras un discurso con tintes xenófobos en su toma de posesión, fue acusada por los propios CDR de ser de la extrema derecha catalana. La activista se defendió publicando una carta abierta en Facebook: explicaba que militó en las juventudes de ERC antes de pasar a Estat Català y de militar en una “asociación patriótica” llamada Els Intransigents de Catalunya.

Tras detallar algunas de las acciones que realizó junto a este grupo, segura que defiende que “Cataluña es solo de los catalanes de sangre”. Y luego entraba al trapo. “Dicen que mi discurso era de odio. Pues sí, mira… mi pueblo ha sido negado, a mi pueblo se le ha aplastado y escarmentado con horcas y cañones. A mi pueblo se le ha encarcelado, se le ha fusilado y se le ha condenado al exilio… durante unos irrisorios 300 años. Sí, odio. No conozco ningún hijo que no odie a quien le hace daño a su madre. En vuestra República puede ser que no sea así, pero en mi Cataluña sí”.

Y subrayaba: “En el CDR no es bienvenido cualquiera, solo aquellos que os parecen aptos. He participado en todo lo que habéis organizado, he formado parte, os guste o no, de este CDR en nombre del cual, hoy, me habéis insultado. Podría denunciaros por falsas acusaciones, por difamación, pero no lo haré (…) así que la próxima vez que, micrófono en mano, queráis definirme, no es preciso que os inventéis nada, podéis decirme tranquilamente ‘ultranacionalista’ o ‘catalana fanática’. Vosotros os desfogaréis igualmente y yo, al menos, no me sentiré insultada”. Ninguno de los restantes partidos que se presentaban a las elecciones quiso debatir con el FNC.

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