Darla al PSC o entregarla al independentismo

La Diputación de Barcelona marcará el siguiente dilema de Albert Rivera en Cataluña

Celestino Corbacho ha pedido a Cs un puesto en la Diputación de Barcelona, donde los cuatro diputados de la formación naranja tendrán la llave del poder en ese organismo clave

Foto: El presidente de Cs, Albert Rivera, y el número tres de la candidatura de Manuel Valls a la alcaldía de Barcelona, el exalcalde de L'Hospitalet Celestino Corbacho. (EFE)
El presidente de Cs, Albert Rivera, y el número tres de la candidatura de Manuel Valls a la alcaldía de Barcelona, el exalcalde de L'Hospitalet Celestino Corbacho. (EFE)

Celestino Corbacho ha pedido a Cs un puesto en la Diputación de Barcelona, la diputación más grande de Cataluña y un verdadero foco de poder en la sombra. El exministro socialista ha tenido que escoger entre Albert Rivera y Manuel Valls y lo ha tenido claro. Corbacho siempre fue un hombre de partido y Valls, un aventurero de plataformas, tan típicas de la mal llamada 'nueva política'. Así que Corbacho ha escogido partido. Pero eso supondrá un nuevo dilema del que Corbacho y Rivera difícilmente podrán zafarse. Porque los cuatro diputados provinciales a los que tiene derecho Cs en la Diputación de Barcelona tendrán la llave de este organismo. Así que Albert Rivera tendrá que volver a retratarse: o votar a favor de que la presidencia recaiga en el PSC o dejar la Diputación de Barcelona en manos del soberanismo. El mismo dilema que en el ayuntamiento de la capital catalana.

El pacto natural en la Diputación de Barcelona tras lo acontecido en el ayuntamiento sería PSC-Comuns-Cs, lo que otorgaría la presidencia a un socialista. El partido quiere a Núria Marín, alcaldesa de L’Hospitalet de Llobregat, reelegida hace pocos días por mayoría absoluta. Pero está por ver si Cs respaldará este acuerdo. Oficialmente, Cs asegura que lo están estudiando.

Pese a su escasa visibilidad, la Diputación de Barcelona es uno de los organismos de más poder de Cataluña: un total de 4.000 trabajadores públicos, la mayoría de ellos funcionarios; un presupuesto de 955 millones de euros, y el poder de representar al conjunto de municipios de la provincia. Es la diputación más grande de España. Permite a los partidos colocar a un montón de cargos de confianza. Y repartir fondos a los municipios afines.

Rivera enfrentará esta nueva disyuntiva a la vuelta de la esquina. La Diputación de Barcelona se constituirá el próximo 1 de julio si no hay reclamaciones de ningún consistorio a la Junta Electoral Central. Quedan dos semanas y se repite el esquema del proceso vivido con Valls, pero sin Valls. En el Ayuntamiento de Barcelona, Albert Rivera era partidario de que Cs no apoyase a Colau. Así que si Ernest Maragall (ERC) era alcalde por imponerse la lista más votada, eso suponía un mal menor, por mucho independentismo que ahora abanderase el hermano pequeño de los Maragall. En cambio, eso mismo resultaba intolerable para el PSC, y no por el presente independentista del Tete, como comúnmente se le conoce, sino por su pasado en las filas del socialismo catalán.

Coste interno

Para Rivera, este tipo de decisiones supone un coste interno. Y más en Cataluña, donde el principio motor de Cs ha sido el antiindependentismo. Los intelectuales fundadores del partido —Francesc de Carreras, Arcadi Espada…— se habían alineado con Valls y su postura de optar por Colau como mal menor. Albert Rivera, en cambio, ya lo plantea en clave nacional. Y ahí todo lo que refuerce a los socialistas va en detrimento de sus intereses.

Varios factores pueden pesar a favor de que el PSC se haga con la presidencia de la diputación, entre otros, la buena relación de Corbacho con Rivera

Fuentes cercanas al PSC esperan que la llegada de Corbacho facilite que Rivera acepte entregar la diputación a los socialistas catalanes. Al contrario que con Valls, las relaciones de Celestino Corbacho con el líder de Cs son muy fluidas. Fuentes cercanas a Cs también consideran que Rivera dará libertad a la rama del partido en Cataluña para llegar al acuerdo que prefiera en el seno de la diputación. Y en Barcelona, Ciudadanos es partidario de que el futuro presidente de la diputación no sea independentista.

‘Peaje Corbacho’

Pero muchos en el PSC se temen que sí que haya un 'peaje Corbacho'. Celestino Corbacho intentó volver a ser candidato a la alcaldía de L’Hospitalet de Llobregat pero Núria Marín se negó en redondo. Esa firmeza de Marín fue lo que acabó empujando al exministro de Trabajo hasta las filas del partido naranja como independiente. Algunos altos cargos del PSC consultados temen que ahora Corbacho acabe vetando a Núria Marín como futura presidenta de la diputación. Eso obligaría al PSC a buscar un relevo.

Cs y PSC se encuentran pendientes de una reunión en los próximos días para abordar la cuestión de la Diputación de Barcelona, según apuntan fuentes de la formación de Rivera. La negociación no resultará fácil. El PSC se puede ver tentado de imponer sus condiciones. Y más porque en el seno de la Diputación de Barcelona, ERC y JxCAT están profundamente divididos, quizás es el organismo de Cataluña donde esta rivalidad es más profunda, según reconocen fuentes de ambos partidos soberanistas. Por eso, el PSC tiene una carta si Cs no quiere bailar al son del socialismo catalán. Llegar a un pacto con JxCAT y conseguir la presidencia por esta vía. Hay la ventaja de la ya comentada poca visibilidad de la Diputación de Barcelona. Aquí, un pacto con los independentistas tendría muy poco coste político para ambas partes.

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