Control del PSC en el área metropolitana

Collboni se perfila como presidente de la Diputación de Barcelona si Colau repite

Los socialistas catalanes controlan ciudades como L’Hospitalet de Llobregat, Sant Boi, Cornellà, Viladecans o Sant Joan Despí, lo que facilita a Collboni llegar hasta este puesto

Foto: El cabeza de lista por el PSC para la alcaldía de Barcelona, Jaume Collboni. (EFE)
El cabeza de lista por el PSC para la alcaldía de Barcelona, Jaume Collboni. (EFE)

Jaume Collboni no solo será el hombre del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona y el hacedor que llevará de nuevo a Ada Colau al sillón de la alcaldía de la capital catalana. También obtendrá uno de los cargos más relevantes: el de la presidencia de la Diputación de Barcelona, según apuntan fuentes del PSC. La Diputación de Barcelona es un organismo público que da servicios a los municipios de la provincia y que llevaba en manos convergentes desde 2011, y que desde entonces ha sido utilizado por los independentistas para diversos actos. Pero esto cambiará ahora, ya que los comunes y los socialistas se han repartido el pastel: el ayuntamiento para Colau, la diputación para Collboni.

Varios factores confluyen en que Collboni pueda llegar a este puesto, de poca visibilidad pero muchísimo poder. El primero es el pacto con los comunes, pero lo siguiente son los muy buenos resultados conseguidos en el área metropolitana, donde el cinturón de Barcelona vuelve a teñirse de rojo. Los socialistas catalanes controlan ciudades como L’Hospitalet de Llobregat, Sant Boi, Cornellà, Viladecans o Sant Joan Despí. Y, por lo tanto, parten de una posición de ventaja a la hora de repartir cargos públicos.

El acuerdo no será fácil. Hay ayuntamientos importantes que no están en manos ni de los comunes ni de los socialistas catalanes. El más destacado es Sant Cugat, la gran capital de los convergentes y donde será alcaldesa Carmela Fortuny. Además, Ernest Maragall se opondrá al movimiento, y más después de que le hayan arrebatado la alcaldía de Barcelona.

La Diputación de Barcelona es uno de los organismos de más poder de Cataluña: un total de 4.000 trabajadores públicos, la mayoría de ellos funcionarios; un presupuesto de 955 millones de euros, y el poder de representar al conjunto de municipios de la provincia.

Ada Colau tampoco se irá de vacío. La alcaldía le permite acceder a la presidencia del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), se lo garantizan los estatutos de este organismo, según confirman fuentes del PSC. Pero el PSC tiene mayoría absoluta y se puede permitir escoger socios en este organismo. Además, se repartirán las vicepresidencias. Una de ellas podría ser para Núria Marín, que ha revalidado en L’Hospitalet de Llobregat su cargo por mayoría absoluta, uno de los mejores resultados del PSC en las últimas municipales. Pero hay competencia. Alcaldesas como Lluïsa Moret (Sant Boi) o Núria Parlon (Santa Coloma), pero esta última se encuentra más aislada políticamente, lo que rebaja sus posibilidades.

Poder local

Por tanto, la jugada de facilitar que Ada Colau repita como alcaldesa, como es previsible que pase este sábado, saldrá muy rentable en términos de recuperación del poder local para Collboni y los socialistas catalanes.

Tras la toma de posesión en los ayuntamientos, viene la partida del reparto del poder local, y las diputaciones son el premio gordo para los políticos

Otra cosa es Manuel Valls. Él ha sido el artífice de la maniobra para encumbrar de nuevo a Colau en la alcaldía. Un premio de consolación podría ser una vicepresidencia en la Diputación de Barcelona, como apuntan algunas fuentes del independentismo. Sin embargo, esto parece poco probable, porque los resultados de Cs en la provincia de Barcelona han sido pobres en las municipales. Por tanto, complicado que el ex primer ministro francés logre algún tipo de compensación más allá de ser regidor.

Foto malograda

El independentismo había estado utilizando la Diputación de Barcelona para vender la idea de que el conjunto de Cataluña apoyaba la independencia. La idea se repetía de manera periódica desde 2012, algún 'conseller' o hasta el presidente de la Generalitat haciéndose una foto con los presidentes de las cuatro diputaciones, todos soberanistas, para vender proyectos vagos que nunca se concretaban. Ahora faltará una diputación, la más poderosa y la que representa a más ciudadanos. Una jugada menos que hará más difícil el futuro político de los partidarios de la secesión.

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