JUGADA ESTRATÉGICA AL IR A DECLARar el 15-m

Torra y los cachorros de la CUP movilizan al independentismo en plena campaña

La declaración de Torra ante el TSJC por desobediencia coincide con un juicio que se celebra contra activistas de la organización Arran acusados de actos vandálicos

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)

El mundo independentista se reunirá este miércoles a primera hora de la mañana ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) en la mayor movilización de los últimos meses. La excusa para esta concentración es la declaración que tiene que hacer el ‘president’ Quim Torra ante el citado tribunal por desobediencia, al haber mantenido lazos amarillos y consignas partidistas en los edificios de la Generalitat en periodo electoral. En la propia sede del Govern, mantuvo un gran lazo amarillo y una pancarta con el lema ‘Libertad presos políticos y exiliados’ a pesar de las advertencias y las órdenes de los jueces.

Paradójicamente, la declaración de Torra (cuya fecha fue elegida por él mismo) coincide con un juicio que se celebra contra activistas de la organización Arran acusados de actos vandálicos el 1 de mayo de 2016. ‘President’ y alborotadores comparten, pues, edificio y manifestación en el exterior para presionar a la Justicia. Por tanto, mientras el ‘president’ acusa al Estado español de represor en una sala, en otra sala vecina hacen lo mismo los activistas de la calle.

Torra sustituye la pancarta a favor de los 'presos políticos' del balcón del Palau de la Generalitat. (EFE)
Torra sustituye la pancarta a favor de los 'presos políticos' del balcón del Palau de la Generalitat. (EFE)

La llegada de Torra será revestida de la solemnidad que se ha dado a los fastos de grandes manifestaciones, con grandilocuentes acompañamientos y paseíllo hasta la puerta del edificio. Los manifestantes están convocados a las 9:30 de la mañana, porque a las 10 hará presencia el ‘president’. Le acompañarán el presidente del Parlament, Roger Torrent, los consejeros de su Gobierno en pleno, la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, el vicepresidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauri, el presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia, Josep Maria Cervera, y el presidente de la Asociación Catalana de Municipios (ACM), David Saldoni. En otras palabras, estará arropado por las fuerzas vivas del independentismo, rememorando los grandes actos soberanistas de los últimos años. Desde hace dos años, no se había visto un acto de estas características en Cataluña.

Los presentes le harán un paseíllo por el medio del paseo Lluís Companys, y el séquito le acompañará hasta el pie de las escalinatas del Palacio de Justicia. Todo un acto de relumbrón en el que exhibir músculo soberanista. Una imagen que insufla oxígeno a la alicaída militancia independentista, que se niega a diluirse en la normalidad política. Tras el triunfo de las candidaturas de la ANC en las elecciones a la Cámara de Comercio de Barcelona y de haber colocado a un empresario afín en la cúpula de Fira de Barcelona, el independentismo debe revitalizar de nuevo la vertiente social del movimiento para seguir subsistiendo.

La triquiñuela del ‘president’

El propio Torra había elegido el día de su declaración. El TSJC le había dado a escoger entre varias fechas cuándo le interesaba acudir a declarar. Y Torra eligió el 15 de mayo. Lógico: la jornada cae en plena campaña electoral, coincide con el juicio a los cachorros de la CUP (partido en el que milita uno de los hijos del ‘president’) y es festivo en Madrid, lo que le puede suponer más espacio en los medios de comunicación, al limitarse la actividad en la capital de España.

Así, la campaña electoral, el juicio por el 1-O y la declaración del mandatario han servido como acicate para tensionar de nuevo las calles. Entidades soberanistas, partidos, plataformas independentistas y diversos colectivos han convocado a sus militantes ante el tribunal recordando las movilizaciones y presiones a la Justicia de hace pocos años. “Salimos a la calle para defender la libertad de expresión y de opinión”, dice la convocatoria conjunta firmada por la ANC, Òmnium Cultural, AMI y ACM.

No son solo estas entidades. ADIC, una plataforma de funcionarios afines al independentismo que actúa a modo de milicia soberanista dentro de la Administración de la Generalitat, también convocó a sus activistas ante el tribunal para apoyar al ‘president’. 'Acompañémoslo', dice el cartel de convocatoria de ADIC junto a una fotografía de Torra y un lazo gigante.

El propio Torra ya advirtió la pasada semana ante el Parlament de Cataluña de que no acudiría al TSJC a disculparse de nada, sino a acusar al Estado español de negar la libertad de expresión. La ley, no obstante, es muy clara en cualquier democracia: un edificio oficial debe garantizar la imparcialidad de la Administración y no puede tener consignas ni elementos partidistas en su fachada o sus instalaciones, y mucho menos en periodo electoral. En marzo pasado, Torra recibió una orden de la Junta Electoral Central de retirar la pancarta independentista de la fachada de la Generalitat. Hizo caso omiso. Tras un nuevo aviso de los jueces, cambió el lazo amarillo por uno blanco, en una descarada maniobra de dilatación del cumplimiento de las órdenes.

Finalmente, ante la posibilidad de que fuesen los Mossos d’Esquadra los que retirasen la pancarta, ordenó su retirada, pero inmediatamente colocó otra pancarta con el lema ‘Libertad de opinión y expresión’. Para justificar la tardanza, Torra simuló que había pedido un informe al 'síndic de greuges' (defensor del pueblo), Rafael Ribó, cuando en realidad este ya le había comunicado que debía retirar los símbolos partidistas de las paredes de la sede del Govern unos días antes.

Tras este viacrucis sarcástico, Sociedad Civil Catalana (SCC) y Abogados por la Constitución denunciaron al ‘president’ por desobediencia. Lo mismo hicieron también Ciudadanos y el PP. Finalmente, fue la Fiscalía quien presentó denuncia por desobediencia.

Juicio a los cachorros de la CUP

Se da la circunstancia de que también hoy termina el juicio contra varios manifestantes acusados de desórdenes y daños el Primero de Mayo de 2016, por lo que los comités de defensa de la república han convocado una “concentración solidaria” ante el Palacio de Justicia, justamente al lado de la convocada por las plataformas citadas.

Este lunes, comenzó esta vista en el mismo edificio donde declara Torra contra ocho militantes de Arran, la rama juvenil de la CUP. Durante la jornada de protesta de hace tres años, los radicales rompieron mobiliario urbano y escaparates de tiendas y bancos a su paso por el centro de Barcelona, aunque en las redes de los independentistas se especifica que todas las empresas contra las que se atentó tienen muchas denuncias por vulneraciones de derechos laborales.

Aseguran, asimismo, que los desperfectos fueron cometidos por activistas que iban encapuchados y los que están siendo juzgados iban a cara descubierta, aunque se interpusieron entre la Policía y los alborotadores para evitar que los identificasen. Según las consignas lanzadas a través de las redes, los acusados también “fueron identificados de forma irregular”. De todos modos, sin comerlo ni beberlo, los cachorros de la CUP tienen este miércoles un apoyo extra con la presencia de todo el independentismo en las inmediaciones del Palacio de Justicia. No es casualidad. Solo el apoyo explícito, de nuevo, del ‘president’ Torra.

Cataluña

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