acata la decisión pero él "no dará" la orden

Una semana de circo con los lazos para que Torra simule otro choque con Madrid

Fuentes de Palau apuntan que desde el pasado lunes, la Generalitat sólo estaba buscando una pista de aterrizaje para justificar el acatamiento a la doctrina de la Junta Electoral

Foto: Quim Torra y Elsa Artadi en el Parlament. (EFE)
Quim Torra y Elsa Artadi en el Parlament. (EFE)

El independentismo necesita tensión. Y si no la hay se la inventa. Esto es lo que hicieron Quim Torra y su Govern desde el pasado 12 de marzo, cuando la Junta Electoral Central pidió a la Generalitat y a los ayuntamientos la retirada de signos partidistas en edificios públicos como lazos amarillos y banderas esteladas durante la campaña electoral. Algo lógico pero sobre lo que la Generalitat ha montado una semana de supuestos pulsos, nuevas ofensas, rebeldías que no han sido tales y otra reivindicación de la dignidad mancillada del pueblo catalán. Una pirueta sobre el vacío, una más, que ayer quedó al descubierto cuando el Síndic de Greuges, Rafael Ribó desveló que hacía seis días que ya se habían pronunciado a favor de retirar los lazos. Anoche, Torra afirmaba que preveía "seguir las recomendaciones" del Síndic de Greuges con respecto a la retirada de esteladas y lazos amarillos de los edificios públicos, aunque afirmaba que él no daría "ninguna orden".

El colmo del cinismo lo protagonizó el martes la portavoz y consellera de Presidència Elsa Artadi quien mintió de forma descarada en la rueda de prensa tras el Consell Executiu. “En absoluto, no sé lo que dirá el Síndic. Por tanto, nosotros antes de saber lo que dirá el Síndic, el president Torra ha decidido que él seguirá su recomendación. Por tanto, no… nosotros no podemos presuponer lo que dirá o que no dirá”, aseguró Artadi a preguntas de la prensa. Ahora ha quedado en evidencia. En ese momento, al contrario de lo que afirmaba su portavoz, Torra ya tenía en su poder el pronunciamiento del Síndic.

Una semana de circo con los lazos para que Torra simule otro choque con Madrid

Torra ya había recibido el informe de Ribó cuando se reunió el pasado martes con el Consell Executiu y dejó en manos de cada conseller retirar o no los lazos, socializando una responsabilidad que en realidad era suya. Torra ya conocía lo que diría el Síndic cuando su portavoz, Elsa Artadi aseguró ante la prensa en la rueda prensa tras la reunión del Govern: “Se ha pedido un informe al Síndic para ver cómo lo ve la institución que vela por los derechos y libertades, y se seguirán las recomendaciones de esta institución propia". Traducción: “Se ha pedido un informe que ya tenemos para que nos diga lo que ya sabemos”.

Quim Torra ya sabía lo fundamental cuando aseguró ayer en el Parlament en respuesta a una pregunta de Inés Arrimadas: “Si ustedes consideran que estos lazos amarillos y que estas esteladas son símbolos políticos, ustedes están aceptando que tenemos presos políticos. Están aceptando esto, primero. Pues escúcheme: yo no prohíbo nada, yo estoy a favor de la libertad de expresión, y de más libertad de expresión y de más democracia. Por lo tanto, a mí siempre me encontrará aquí, y yo no me escondo de nada. Yo he tomado las decisiones que creo que he tenido que tomar. Se lo he dicho: me he leído la resolución y la he contestada, señora Arrimadas, y no me he escondido absolutamente de nada”. Tal vez, Torra no mintió cuando dijo que no se escondía. Pero sí que escondía algo. Precisamente el informe que Ribó ya le había hecho llegar. Una farsa. Un circo. Una semana hablando de desobediencia para un público, el independentista, que quería ser engañado.

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Al otro lado de la Plaça Sant Jaume, Ada Colau fue mucho más realista. Hace seis días, el pasado viernes, la alcaldesa de Barcelona retiró el lazo de la fachada del Ayuntamiento. Cuando Torra ya tenía el informe de Ribó. Pero entonces el president y los suyos seguían gesticulando. Desde Presidència lo han justificado al asegurar que lo que se había solicitado al Síndic era “una aclaración”. Pese a esta, un comunicado emitido anoche insistía en el falso pulso: Torra no ordenará la retirada. En realidad, espera a que la Junta se lo ordene hoy a los mossos.

Pista de aterrizaje

Fuentes de Palau apuntan que desde el pasado lunes, en contra de lo que se decía en público, la Generalitat solo estaba buscando una pista de aterrizaje para justificar el acatamiento a la doctrina de la Junta Electoral Central, Junta que lleva días siendo denigrada en medios de comunicación públicos y privados simpatizantes de la actual administración catalana. Y el informe del Síndic se convirtió en esa pista.

El soberanismo nunca quiso aprobar una Ley Electoral propia para Cataluña para seguir primando el voto rural, más independentista, sobre el urbano

Se obviaban cuestiones claves, como que Cataluña está sometida a la autoridad de la Junta Electoral central porque carece de una Ley Electoral propia, ya que el independentismo siempre ha preferido la ley electoral española, que prima a las zonas rurales, justo la zonas en las que el soberanismo es más fuerte. O que el Síndic de Greuges carece de competencias sobre la cuestión de los símbolos políticos en los edificios públicos.

Falso pulso

En todos estos días, Torra ha estado vendiendo que mantenía un pulso con el Gobierno. Las declaraciones de Pablo Casado y otros líderes de la derecha le han ayudado. Una semana en la que la polémica de los lazos ha copado titulares, informativos y portadas. Torra no gobierna pero encabeza una falsa desobediencia que ahora se diluirá como un azucarillo con la cobertura del Síndic de Greuges. Cada uno hace la precampaña como puede. Y el 28-A los independentistas también se presentan.

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Es un independentismo en horas bajas. Juzgado en el Tribunal Supremo, donde su defensa recurre una y otra vez al “farol” de Clara Ponsatí. En esas circunstancias, sin victorias a mano, los soberanistas necesitan símbolos. Y los lazos amarillos son el símbolo por autonomasia. Ayer en TV3, en su prédica diaria, en la sección “Hola, Rahola” del magazine vespertino, la periodista Pilar Rahola dio su bendición a la retirada de Torra: “en el momento en que una instancia catalana lo dicta yo imagino que lo acatará”. Señal de que el circo ya había dejado la ciudad. O no...

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