LUCHA SIN CUARTEL EN EL PRINCIPAL AYUNTAMIENTO CATALÁN

Puigdemont teme un tripartito de izquierdas en Barcelona y Maragall le ofrece un pacto

La ciudad condal será el bastión a consquistar en la política catalana en las próximas elecciones municipales y los partidos organizan sus estrategias para imponerse a sus rivales

Foto: El expresidente catalán, Carles Puigdemont, atendiendo a la prensa en Zúrich esta semana. (EFE)
El expresidente catalán, Carles Puigdemont, atendiendo a la prensa en Zúrich esta semana. (EFE)

El entorno del 'expresident' de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha dado la voz de alarma para evitar que se pueda formar un tripartito de izquierdas tras las próximas elecciones municipales del mes de mayo, que se celebran un mes más tarde que las generales. Serán estas unas elecciones donde todo está abierto y en las que no destaca ningún ganador claro, pero cuyos resultados pueden provocar terremotos políticos. La capital catalana se convierte, así, en el principal bastión a conquistar con el añadido de que puede determinar el futuro de la política de esta comunidad en los próximos años. Y los partidos mueven ficha y organizan sus estrategias para planificar hasta el más mínimo detalle de unas elecciones municipales que consideran las más importantes desde las de 1979.

Una de las mayores incógnitas es quién será el ganador. Todas las encuestas apuntan a que hay tres formaciones que se disputan la 'pole position': la de los comunes, con Ada Colau, la actual alcaldesa, a la cabeza; la de Manuel Valls, que concurre en la lista de Ciudadanos; y la del veterano Ernest Maragall, que compite encabezando la lista de ERC. Unas encuestas dan ganadora a Colau por un puñado de votos, otras dan ganador a Valls y otras sitúan a Maragall en la cúspide. A distancia, se sitúa el PSC, que recupera una parte del voto perdido en el 2015, mientras se hunde el PDeCAT, hasta ahora la segunda formación en cuanto a número de votos. Habrá que ver si se mantiene el apoyo de la CUP y si el 'efecto Vox' y el 'efecto Valls' provocan la salida del Ayuntamiento del PP.

Pero en las filas del independentismo se ha instalado la preocupación. Fuentes del PDeCAT (cuya candidatura encabeza el encarcelado Joaquim Forn, a falta incluso de saber quién integrará su lista) apuntan a El Confidencial que "a menos que pueda, Maragall firmará un tripartito con los comunes y el PSC. Por eso cambiaron a Alfred Bosch (actual consejero de Exteriores) por él: para tender un puente con el que gobernar la ciudad con los votos de los socialistas si hace falta. Eso significará una traición al frente independentista".

Eso no es lo peor: en Junts per Catalunya (JxCAT), las siglas que domina Puigdemont y en las que se integra el PDeCAT, temen que ese frente municipal sea solo la antesala de otro frente similar en el Parlamento catalán tras las próximas autonómicas. Eso significaría el final del periplo del 'procés' tal y como fue concebido y, lo que es más importante, sería la tumba política de Puigdemont y de buena parte de la cúpula de JxCAT.

El candidato de ERC a la alcaldía de Barcelona, Ernest Maragall, durante su participación en la tradicional cabalgata de Els Tres Tombs. (EFE)
El candidato de ERC a la alcaldía de Barcelona, Ernest Maragall, durante su participación en la tradicional cabalgata de Els Tres Tombs. (EFE)

Nunca pactar con el PSC

Desde ERC confirman a este diario que "somos conscientes de que partimos desde una posición fuerte y con posibilidades de ganar, pero la verdadera encuesta es la del día de las urnas. Es verdad que todos los partidos nos ven como el gran rival, pero es imposible, a día de hoy, avanzar cómo será el día después. Hay una cosa clara: Ernest Maragall nunca firmará un acuerdo postelectoral con el PSC. No hay ninguna posibilidad de acuerdo con los socialistas, que se excluyen de cualquier pacto con nosotros porque no quieren dialogar y, además, son favorables al juicio político".

Desde las filas de los comunes, se mantienen cautos, pero no cierran la puerta a un frente de izquierdas. "Barcelona ha de ser gobernada desde la izquierda —subrayan—, con políticas progresistas. Lo único que podemos prometer es que no gobernaremos con Valls ni con el PDeCAT. Nuestros socios naturales son ERC y el PSC. Los socialistas deberán decidir si prefieren hacer alcalde a Ada Colau o a Manuel Valls. Y los republicanos si prefieren que gobierne la izquierda o entregar la alcaldía a la derecha de JxCAT. Son ellos los que tienen que aclararse".

Neus Munté, interviene en la convención municipalista que del partido celebrada en febrero. (EFE)
Neus Munté, interviene en la convención municipalista que del partido celebrada en febrero. (EFE)

La pelota está en el área de los 'indepes'. Puigdemont intentó por todos los medios que hubiese una lista unitaria para disimular la debacle de los posconvergentes en estas municipales. "La candidatura única era el sueño de Puigdemont", admiten desde el PDeCAT. El problema de esta candidatura fueron las continuas injerencias de Puigdemont en la lista, hasta el punto de defenestrar a la candidata que ganó las primarias, Neus Munté, exconsejera de Presidencia y exportavoz del Govern. "Munté ganó las primarias y desde Bélgica se la obligó a abandonar. Ahora quieren relegarla a la sexta plaza, con el agravante de que no se sabe si podrá salir elegida. Es injusto. Por eso hay mucho malestar en el partido y en algunos sectores se exige que vaya de número dos, tras Quim Forn", explican fuentes del PDeCAT a este diario. Y es que, por encima de ella, Puigdemont quiere situar incluso al exsocialista Ferran Mascarell, a quien animó a presentar candidatura 'indepe' en solitario.

Pero advierten los posconvergentes de que "si le hace falta, Maragall pactará con los socialistas sí o sí. Depende de los concejales que tenga cada uno. Si a ERC y comunes no les llega y necesitan los votos socialistas, los tendrán".

Ante las dudas en las filas de Puigdemont, los republicanos lo tienen claro: "Lo que les ofrecemos es un acuerdo estratégico postelectoral con las fuerzas independentistas, donde podría entrar incluso la CUP. En este momento, en lugar de una lista única es importante un acuerdo que permita una unidad estratégica en el tema nacional".

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

Acaparar el voto útil 'indepe'

No es baladí esa propuesta: desde ERC se insiste en que hay "tres formaciones que pueden ganar las elecciones". Pero las encuestas que guardan como oro en paño (de hecho, Esquerra recibe un informe semanal sobre la intención de voto) apuntan a que Ernest Maragall superará a Colau y será el ganador, quedando como tercero Manuel Valls a una cierta distancia. En otras palabras: ERC y Colau tendrían suficiente para copar la mayoría absoluta del pleno municipal y no precisarían del PSC. Pero la estrategia es mantener el mensaje de que la lista de Ciudadanos es "el enemigo a batir" para estimular el voto útil independentista hacia ERC.

Con este posicionamiento, Ernest Maragall (que proviene precisamente del PSC, el partido con el que dice que nunca pactará) mata dos pájaros de un tiro: reafirma su perfil de voto útil soberanista y previene una posible campaña en la que se le acuse de traición que presuntamente preparan desde las filas de la Crida Nacional o de JxCAT, las dos herramientas utilizadas por Puigdemont para jugar en el terreno político. Lo que viene a decir es que a independentista no le gana nadie y se adelanta a sus rivales 'indepes' con una oferta postelectoral sin condiciones.

Manuel Valls, exprimer ministro francés y candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona. (EFE)
Manuel Valls, exprimer ministro francés y candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona. (EFE)

Los socialistas, por su parte, consideran que el llamado 'efecto Valls' se ha diluido y que el PSC recupera una parte importante de su voto, que proviene de los desencantados de Ciudadanos (que se oponen al pacto de las tres derechas) y también de los que están decepcionados con la deriva independentista de Ada Colau. "Detectamos que una parte del voto útil de izquierdas quiere evitar el pacto Maragall-Colau, pero también detectamos que una parte del voto constitucionalista de Valls ve negativo su alineamiento con Vox y se acerca a nosotros. Y no prevemos ningún tripartito porque, de hecho, los republicanos y los comunes ya han hecho sus cálculos y se bastan ellos dos para gobernar la ciudad". Desde las filas republicanas, contestan que "nos acusan de tener ya un pacto cerrado con los comunes, pero es mentira. No tenemos ningún pacto con ninguna formación. Y sólo tenemos decidido que no habrá pacto con la derecha ni con PSC".

Los socialistas, sin embargo, consideran que es prematuro hablar de pactos. De hecho, su candidato, Jaume Collboni, salió malparado del pacto de gobierno que mantuvo durante media legislatura con Ada Colau. Collboni es reacio a volver a pactar en condiciones similares, aunque desde la cúpula del PSC se considera que, si los números acompañan, los socialistas podrían volver a poner en funcionamiento un tripartito en el consistorio. Por ahora, como señalan fuentes de esta formación, "con un Valls estancado, con Colau a la baja y con nuestras posibilidades subiendo, nos estamos convirtiendo en la alternativa". Y también cuentan, por otro lado, con el 'efecto Pedro Sánchez', que significaría la recuperación de un cierto voto progresista tras las elecciones generales de abril, un mes antes que las municipales.

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