La suspensión de la autonomía catalana pivota sobre el 28-A

Un 155 largo en Cataluña con el apoyo de Vox: el sueño que alberga Puigdemont

Hace cinco meses el 'president' custodio, Quim Torra, ya anunció que se cargaría los Presupuestos de Pedro Sánchez y, por ende, su legislatura, lo que abre la puerta a la derecha

Foto: El 'expresident' de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont. (EFE)
El 'expresident' de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont. (EFE)

Las elecciones del 28 de abril serán un plebiscito en toda España sobre el futuro de Cataluña. El PSOE-PSC tiene su fórmula: un nuevo Estatut que cierre las heridas con Cataluña, que desactive una parte del independentismo y que llegue precedido por un nuevo pacto entre las fuerzas políticas catalanas que incluya a Cs y PP. La apuesta del PP y Cs es la contraria: un nuevo 155 largo que suspenda la autonomía catalana, clausure TV3 y reste competencias en Educación. Puede parecer sorprendente, pero en Waterloo nadie desea tanto el segundo escenario como Carles Puigdemont, según apuntan fuerzas políticas catalanas en el Parlament pero también fuentes del entorno soberanista. El apoyo de Vox es la guinda de ese pastel.

Puigdemont teme que su figura se diluya en la distancia. Los que dicen que el exilio no es duro no han estado exiliados nunca. El olvido es terrible. Y Carles Puigdemont sabe que en el mejor de los casos no podrá volver a Cataluña hasta dentro de veinte años, cuando hayan prescrito los delitos de los que se le acusa. En este escenario, una suspensión de la autonomía catalana justifica la existencia de un Govern en el exilio. El Consell de la República dejaría de ser la entelequia que le parece, incluso, a muchos independentistas. Un 155 que durase una década o más daría sentido a la larga estancia de Carles Puigdemont en Bruselas.

Nadie ha trabajado tanto como Puigdemont para que esto pase. Sus más fieles siempre jugaron esta carta. Hace cinco meses el 'president' custodio, Quim Torra, ya anunció que se cargaría los Presupuestos de Pedro Sánchez y, por ende, su legislatura. Entonces nadie lo tomó en serio. Pero ha sido así. Su extensión en el Congreso, la diputada Míriam Nogueras siempre avaló esta jugada, aunque luego evitó hacerse la foto presentando la enmienda a la totalidad. Saben que el precio será muy alto. La propia Generalitat se ha quedado sin sus presupuestos. Y si al final gobiernan PP y Cs con el apoyo de Vox la factura se elevará para muchos independentistas. Así que, mejor, fotos no.

La política catalana se ha convertido en un agujero negro que devora presidentes españoles: le pasó a Mariano Rajoy y ahora le ha pasado Pedro Sánchez a cuenta del relator. Pero a los presidentes catalanes no les va mucho mejor. Puigdemont desde la distancia prevé que la mejor manera de sobrevivir es suspender la política catalana.

Mariano Rajoy felicita a Pedro Sánchez tras la moción de censura. (Reuters)
Mariano Rajoy felicita a Pedro Sánchez tras la moción de censura. (Reuters)

Justificar el 155

El PP justifica un 155 más largo y con mayores implicaciones por la dependencia de Waterloo que muestra la Generalitat. Una dependencia que los propios Torra y Puigdemont siempre se esfuerzan en dejar en evidencia o incluso exagerar. El despacho del 'president' vacío, altos cargos con las dos fotos de los presidentes en los despachos, la presentación del Consell per la República en el Palau de la Generalitat… Es como si se esforzasen en dar argumentos a sus rivales. Es la política que impone Carles Puigdemont del "cuanto peor, mejor" pero que tiene sus riesgos como ya avisó Aitor Esteban (PNV) desde la tribuna del Congreso: "Eso nunca es así y sobre todo para el más débil. Cuanto peor, peor".

Pero no es la apuesta de Puigdemont. Y si ayuda Vox, mejor; para este sector del soberanismo catalán. Vox obtuvo 198 votos en las últimas elecciones en Cataluña. 198 votos. Pues ha salido en diversas ocasiones en el FAQS el programa de referencia de debate político de TV3. Vox no estaba todavía en el Parlamento andaluz, pero nadie se estaba esforzando tanto como TV3 para dar estatus al partido de ultraderecha de partido parlamentario. El independentismo necesita a Vox.

Cuando Vox todavía no tenía representación en la cámara andaluza, había una televisión que le daba mucha cancha. Y... ¡sorpresa! era TV3

Un apoyo de Vox al 155 le dará a Puigdemont y sus rondas por Europa un aire de Victor Laszlo, tal y como se ve él mismo: un luchador contra el fascismo. Y Vox no será fascista pero es ultraderechista, que para este viaje ya vale. Y, además, se espera que un 155 largo en Cataluña sirva para galvanizar al independentismo, unir a los partidos soberanistas y volver a movilizar la calle como antaño.

Mirando a Tarradellas

Puigdemont cambia sus referentes. Para que su exilio tenga sentido necesita poder volver. Y que no haya un Suresnes. En un proceso como el que se ha vivido en Cataluña siempre se crean tres frentes: la cárcel, el exilio y el interior. Y Suresnes demuestra que el interior siempre acaba imponiéndose. Para que esa dinámica no se acelere, Carles Puigdemont espera que un 155 duro refuerce su figura. Puigdemont ya no mira a Jordi Pujol, ni a Lluís Companys. Puigdemont mira a Josep Tarradellas, fantasea con volver y devolver con su persona la legitimidad a la Generalitat. Las nuevas elecciones del 28-A pivotarán una vez más sobre el futuro de Cataluña.

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