"LA AUTODETERMINACIÓN NO ES DELITO"

La convocatoria electoral y el juicio del 1-O sacan a la calle al independentismo

La marcha fue convocada unitariamente por todo el arco soberanista, desde la izquierda más radical hasta la derecha, con el apoyo de los comunes de Ada Colau

Foto: Imagen de la manifestación en Barcelona. (Reuters)
Imagen de la manifestación en Barcelona. (Reuters)

El independentismo se tira de nuevo al monte. El juicio por el 1-O, la cercanía de elecciones y las arengas desenfrenadas de los líderes políticos desentierran de nuevo el soberanismo más combativo, de trinchera y ponen sus energías en movilizar a su gente para intentar paralizar Cataluña el próximo jueves, fecha en que está convocado un ‘paro de país’. La intención es mantener el máximo de tensión y movilización hasta pasadas las Elecciones Generales. En las filas ‘indepes’ ya ha calado la idea de que o la movilización es del 100% o los comicios generales y municipales serán un fracaso.

El anuncio del presidente español, Pedro Sánchez, de convocatoria de elecciones generales el 28 de abril ha insuflado oxígeno a un movimiento, el independentista, que iba languideciendo poco a poco. La manifestación de este sábado, convocada unitariamente por todo el arco soberanista, desde la izquierda más radical hasta la derecha, con el apoyo de los comunes de Ada Colau, fue un éxito. Nadie lo puede discutir. La (en ocasiones) generosa Guardia Urbana le concedió 200.000 manifestantes a la convocatoria. Los organizadores hablaban de 600.000 asistentes, una cifra a todas luces exagerada porque el espacio ocupado no lo permitía, a menos que algunos manifestantes acudiesen subidos a lomos de otros. Es posible que incluso ambas cifras sean exageradas, pero en realidad la cifra es lo de menos: decenas de miles de personas tomaron un trozo de la Gran Via barcelonesa para hacer oír su voz. Y eso, a estas alturas, es mucha gente y demuestra que en Cataluña hay un problema no resuelto.

Allí se encontraba una nutrida representación del Govern, con el ‘president’ Quim Torra a la cabeza y los consejeros Elsa Artadi, Damià Calvet, Laura Borràs o Teresa Jordà. También estaba el vicepresidente Pere Aragonès, junto a la cúpula de ERC, así como una amplia representación de JxCat, con Albert Batet a la cabeza, y del PDeCAT, encabezados por su presidente, David Bonvehí. Y el diputado de la CUP Carles Riera, junto a la cúpula de la CUP. Los comunes estaban representados por Jéssica Albiach, presidenta de Catalunya en Comú Podem en el Parlament.

La consejera de Presidencia y portavoz del Govern, Elsa Artadi, condensó la inyección de adrenalina electoral: “El Govern legítimo ya ha comenzado a acusar al Estado en un juicio de la vergüenza, a un Estado represor, corrupto, franquista y autoritario, que reprime la disidencia política. Un Estado que encarcela las ideas políticas y reprime nuestros derechos”, arengó Artadi, cerrando el acto con un encendido discurso electoralista. La consejera tenía delante de ella a su público entregado. “Mil veces gracias a todos, a estas murallas humanas, por estar aquí hasta que tengamos la libertad”, zanjó a continuación.

Al fascismo no se le apacigua, se le combate y se le destruye

También de trinchera fue el discurso sobrepasado de vueltas del republicano Gabriel Rufián. “Este es un juicio a la democracia, a los derechos civiles de todos”, señaló. “El fascismo campa a sus anchas”. Y luego, ya a pleno pulmón, se vino arriba: “Al fascismo no se le apacigua, se le combate y se le destruye. Nosotros hoy aquí les decimos a los tres jinetes del Apocalipsis ultra que no pasarán y que ‘Cataluña será tu tumba’”.

Santi Vila, ‘el olvidado’

Minutos antes, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, emitía un tuit por las redes sociales, con la idea que ya había machacado durante su comparecencia en el juicio: “Votar no es delito. Impedirlo por la fuerza, sí”. También el presidente del Parlament, Roger Torrent, comentaba durante la manifestación, parafraseando a Rufián, que los independentistas serán el “dique de contención de la extrema derecha, del discurso del odio y del machismo”. Y parafraseó también a su jefe Junqueras: “El derecho a la autodeterminación es un derecho que tenemos todos y que se ejerce en las urnas”.

La diputada ‘cupera’ Natalia Sànchez fue la encargada de llevar a voz de los anticapitalistas. Llamó a la huelga general el próximo jueves y tuvo un recuerdo para todos los procesados. “Son nuestros compañeros. Son presos políticos. Si los juzgan a ellos, nos juzgan a todos”, gritó desde la tribuna tras leer sus nombres. Bueno, de todos menos de uno, Santi Vila, el exconsejero que se desmarcó del ‘procés’. Y es que incluso para la CUP hay presos de primera y de segunda. El ‘o conmigo o contra mí’.

Elisenda Paluzie, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), fue otro ejemplo de la nueva vuelta a las trincheras. Para ello, nada mejor que apelar a las emociones, a los instintos básicos: “Hoy no os he visto llorar. Hoy os he vuelto a ver alegres, fuertes, sin llorar. No lloremos más, trabajemos, persistamos, lucharemos pacífica y democráticamente”, clamó.

Hoy no os he visto llorar. Hoy os he vuelto a ver alegres

Paluzie aseguró que hay gente en prisión “por haber organizado manifestaciones pacíficas”. Referencia clara a Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Anunció que “convertiremos el juicio en un bumerán contra el Estado a través de la internacionalización. Y estamos ganando esta batalla, a pesar de los millones que se gastan desde el Estado en propaganda”. Omitía las exorbitantes cantidades gastadas por la Generalitat en las campañas por todo lo contrario. La líder de la ANC anunció que “no podemos normalizar este juicio, no podemos normalizar la represión política. Por eso, hemos de ir todos el jueves a la huelga general”.

Fue toda una arenga política. “Hicimos un referéndum de autodeterminación y lo hemos ganado. Y lo hicimos contra todo un Estado. Nuestros dirigentes injustamente acusados no son víctimas. Y nosotros tampoco. Pero el 1-O derrotamos al Estado”, sacó pecho.

Defensa de la desobediencia

Marcel Mauri, vicepresidente de Òmnium Cultural, fue también contundente y volvió a los orígenes de la ‘revolución de las sonrisas’: “Defender la independencia no es un delito, es un derecho. Señor Pedro Sánchez, sea valiente de una vez por todas. Está a tiempo de obligar a la abogacía del Estado a retirar las acusaciones”. Mauri afirmó que “yo acuso al Estado, todos lo acusamos, de vulnerar los derechos fundamentales. Nos quieren espantados, silenciados, pero los derechos se reivindican ejerciéndolos”. Y acabó recordando unas palabras de su compañero Jordi Cuixart: “Ante la intolerancia, coraje y autoestima. Que nadie tenga ninguna duda: defenderemos la desobediencia civil contra las leyes injustas y que nunca nadie nos robe la sonrisa”.

Josep Maria Cervera, presidente de la Asociación de Municipios Independentistas (AMI), reforzó el mensaje de vuelta atrás. “Ante la arrogancia y la prepotencia de la España gris, respondemos con más democracia, más generosidad. Ante una España anclada en el pasado, una España inquisitorial, una Cataluña que mira al futuro, al respeto, a la tolerancia y a la democracia. Lo que nuestros líderes defienden en los tribunales, nosotros lo defendemos en las calles. Por eso, llamo a los Ayuntamientos a que busquen la fórmula de sumarse la huelga y parar el país”. Y no pudo evitar lanzar una advertencia a los partidos presentes, reivindicando la “unidad de acción y unidad estratégica” ante las elecciones que se avecinan.

La representante del pequeño sindicato Intersindical, el convocante pantalla de la huelga fue otra de las oradoras. Subió al estrado para justificar el paro y eso es lo que hizo: “El próximo jueves, estamos convocados a la huelga general y a la huelga de consumo”, afirmó antes de pedir que los ciudadanos participen masivamente “en movilizaciones por todo el territorio”. Eso mismo hicieron una representante de los comités de defensa de la República (CDR) y Montserrat Bassa, hermana de la exconsejera Dolors Bassa, juzgada estos días. El interés de los convocantes es electrizar las calles durante las próximas semanas, insuflar de nuevo adrenalina en las depauperadas venas del soberanismo y mantener la tensión, al menos, hasta después de las elecciones municipales.

Desde Endavant, el núcleo duro de la CUP, también se hizo ayer un llamamiento a la movilización. “No sólo están en juego la libertad y los derechos civiles y políticos de las personas que se juzgarán en los procesos enmarcados en esta Causa General. Nos jugamos la posibilidad de ejercer el legítimo derecho a la autodeterminación, es decir, el derecho de nuestro pueblo y de cualquier otro pueblo a gobernarnos y a decidir con libertad sobre el futuro, sobre la vida, sobre la economía y sobre el trabajo”, dice un comunicado de este pequeño partido.

Nos jugamos la posibilidad de ejercer el legítimo derecho a la autodeterminación

“Proponemos organizarnos para que estos juicios contra el pueblo tengan el efecto de un bumerán político, porque son el Estado y sus instituciones los que habrían de responder por la vulneración sistemática de derechos políticos, civiles y sociales”, subraya los ‘cuperos’, remedando a Paluzie y a Mauri. Para paliar la escasez de comités de huelga, Endavant propone organizar “espacios de encuentro y de coordinación pueblo a pueblo, ciudad a ciudad, que nos permitan sumar todas las fuerzas disponibles, a movilizarnos en un nuevo ciclo de movilizaciones por todos el país y todo el Estado para hacer temblar el régimen”.

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