Artadi también quería Presupuestos

Ni relator ni Presupuestos: se impone la línea dura de Waterloo al posibilismo de ERC

La mano ejecutora que mece la cuna de Puigdemont fue la de siempre, la diputada del PDeCAT en el Congreso, Míriam Nogueras, que ha abrazado la opción de tumbar las cuentas

Foto: Carles Puigdemont y Quim Torra. (EFE)
Carles Puigdemont y Quim Torra. (EFE)

Hasta el miércoles, los Presupuestos Generales estaban vivos. El jueves, con toda la presión por el tema del relator sobre la Moncloa, la vicepresidenta Carmen Calvo mantuvo una conversación telefónica con su homólogo en la Generalitat, Pere Aragonès. La conclusión a los dos lados no pudo ser más descorazonadora: ni habría relator, ni habría Presupuestos, según han explicado fuentes socialistas y republicanas conocedoras de este contacto. Cataluña perdería 150 millones para los Mossos y otros 200 millones para la disposición adicional tercera. La línea dura defendida por Carles Puigdemont desde Waterloo se había impuesto a los posibilistas de la Generalitat.

Fuentes del PSC dan por muerto cualquier acuerdo. Y creen que en cinco días, del sábado al miércoles 13 de febrero, no habrá tiempo de salvar las cuentas y dar oxígeno a Pedro Sánchez. En el PDeCAT son más optimistas. La especialidad de este partido son las bolas de 'break' y creen que todavía hay margen. Como prueba, que ningún parlamentario de su formación haya querido acudir personalmente a presentar la enmienda a la totalidad a los Presupuestos. Nadie ha querido hacerse la foto, recalcan, con lo que siguen manteniendo que todo está abierto o como diría Lluís Llach "tot està per fer i tot és possible".

Sin embargo, en ERC y el PSC son mucho más pesimistas, según fuentes de ambas formaciones. Mientras Puigdemont se mantuvo al margen, en las ultimas semanas de enero, hubo posibilidades, pero su desembarco este martes, exigiendo que se discutiese el derecho a la autodeterminación dio la puntilla a cualquier posibilidad, mientras Pedro Sánchez quedaba literalmente sepultado por la polémica sobre la figura del relator. Algo marginal porque en un país normal algo tan importante como unos Presupuestos Generales no debería depende de una cuestión como la del relator. La mano ejecutora que mece la cuna de Puigdemont fue la de siempre, la diputada del PDeCAT en el Congreso, Míriam Nogueras. Sin embargo, es verdad, ni siquiera la entusiasta Nogueras se quiso hacer la foto presentando una enmienda a la totalidad que puede llevar a que España vuelva a estar gobernada por la derecha en unos pocos meses y que en Cataluña se aplique un nuevo 155.

ERC no se encontraba sola en su apuesta posibilista. Elsa Artadi estaba jugando a favor de los Presupuestos Generales del Estado, según apuntan fuentes de Palau. Artadi quería que fuese el último servicio antes de dar el salto al Ayuntamiento de Barcelona. La aún 'consellera' de Presidència considera que sus votantes en la capital catalana no son los de la Cataluña rural y que prefieren que haya cuentas en Madrid y que se produzca acción política. Había, pues, una alianza coyuntural entre Artadi y Aragonès.

Las razones de Waterloo

Sin embargo, se han impuesto las razones de Puigdemont. Puigdemont nunca quiso a Pedro Sánchez. En su día se opuso a la moción de censura. Prefiere el cuanto peor mejor. Para el independentismo de línea dura es mucho mejor un escenario en octubre de España gobernada por Pablo Casado con el apoyo de una bancada en el Congreso donde esté representada Vox, que Pedro Sánchez ofreciendo diálogo y polemizando por en qué supuesta mesa se ha de sentar el supuesto relator. El expresidente catalán considera que un nuevo 155 con tanquetas de la Guardia Civil por toda Cataluña servirá para galvanizar a un independentismo en horas bajas y en el cual las movilizaciones por el inicio del juicio en el Tribunal Supremo se están caracterizando por una pobre capacidad de convocatoria.

Un Gobierno español apoyado desde fuera por Vox podría dar alas al independentismo y por ello Puigdemont no ve razones para dar aire a Sánchez

Puigdemont vende en Europa que solo él puede salvar a Cataluña del fascismo. Un discurso que con Pedro Sánchez parece absurdo, pero que con un Gobierno que respalde Vox podría encontrar un mayor eco internacional.

Indignación en Soto del Real

En cambio, en Soto del Real, Oriol Junqueras está indignado, según fuentes cercanas a los republicanos. La polémica sobre el relator resta protagonismo a los presos y al inicio del juicio en el Tribunal Supremo por el intento independentista de octubre de 2017. Junqueras considera que una línea dura en las negociaciones le perjudica y que una sentencia con un Gobierno del PP será más dura que con un Gobierno del PSOE, además de que aleja cualquier posibilidad de futuro indulto.

Por contra, en Moncloa las postura se han dividido. Ante el portazo de los independentistas, Pedro Sánchez sigue convencido de alargar la legislatura con los Presupuestos prorrogados, lo que situaría el escenario político español en una agotadora precampaña de… ¡año y medio! En cambio, algunas personas del entorno del presidente abogan por resucitar la idea del superdomingo parta el 26 de mayo, con unas generales coincidiendo con municipales y autonómicas que obligaría al grueso de los barones socialistas ofendidos por la aparición en escena del "relator", a darle apoyo a pesar de las visibles diferencias en el seno del PSOE. Mientras, los perros viejos del PDeCAT piden calma y aseguran que tres días son muchos días… que a lo mejor todavía puede haber Presupuestos.

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