QUÉ SE ESCONDE TRAS EL RECURSO AL TC

'Guerra sucia' en el independentismo: Puigdemont quiere a la Crida en las europeas

“No quiere concurrir bajo las siglas de PDeCAT ni de Junts per Catalunya. Lo que pretende es ir con su propio partido a las elecciones, directamente bajo el manto de la Crida”, subrayan las fuentes

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (Reuters)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (Reuters)

Carles Puigdemont no da puntada sin hilo. En ocasiones, supo burlar a todos y encontrar nuevos motivos de lucha política. Y supo dejar en la estacada a sus propios compañeros sin que lo pareciese. Ahora ha dado otra cabriola de artista: ha interpuesto un recurso judicial que tiene como principal objetivo al presidente del Parlament, Roger Torrent, de ERC. El motivo, que la Mesa de la Cámara no le dejó delegar el voto. Los tribunales le habían suspendido como diputado, pero él considera que un juez no le puede prohibir el voto, por lo que se considera un diputado más en activo. Obvia, claro, que nadie, ni siquiera los diputados, está por encima de la ley. Y, además, que deberían dar ejemplo.

Pero eso es solo lo que se trasluce de cara a la opinión pública, porque lo cierto es que la maniobra de Puigdemont tiene más de ataque envolvente que de otra cosa. El ‘expresident’, en realidad, sigue su propia hoja de ruta al margen de sus socios de ERC y del propio partido al que pertenece, el PDeCAT. Este sábado, presenta en sociedad su nueva formación, la Crida Nacional per la República (CNxR) y esa será su principal herramienta a partir de ahora. Por eso, según apuntan a El Confidencial fuentes del entorno del político fugado, no es casual que sea precisamente esta semana cuando ha presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional.

“Es cierto que uno de los motivos de la presentación del recurso era agotar el camino de la jurisprudencia española para poder recurrir a instancias europeas e internacionales, pero en el fondo es una decisión muy medida para tensar la cuerda y calentar más la situación, teniendo en su objetivo a ERC. De hecho, los recursos al Constitucional se habrían podido articular por diferentes razones y en base a otros motivos”, admiten las fuentes consultadas. De hecho, la propia portavoz del Govern, Elsa Artadi, argumentó que esa era la (única) razón para interponer el recurso, escondiendo la extraordinaria maniobra de ‘guerra sucia’ que hay detrás del recurso.

Sin embargo, las fuentes consultadas por este diario desvelan otra verdad menos agradable: la principal razón de su actuación es marcar perfil de una vez por todas y emprender su particular campaña electoral teniendo en la cabeza una sola idea, la de dar plantón a todos sus compañeros de viaje y presentarse a las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de mayo bajo las siglas de la Crida. “No quiere concurrir bajo las siglas de PDeCAT ni de Junts per Catalunya [las que utilizó para las últimas autonómicas del 21 de diciembre de 2017]. Lo que pretende es ir con su propio partido a las elecciones, directamente bajo el manto de la Crida”, subrayan las fuentes.

La incógnita del cabeza de lista

Reconocen que ese será un duro golpe a los independentistas en Cataluña, pero advierten de que Puigdemont está cansado de las críticas que vierten incluso desde dentro de las filas del PDeCAT. Por tanto, esa sería su pequeña venganza. De hecho, el pulso a sus compañeros herederos de Convergència es brutal. “Es decirles que o van con él o contra él. Cree que él es el principal activo que tiene en estos momentos el PDeCAT y que no lo pueden dejar marchar, pero es posible que se equivoque. Nunca nadie que provocase una escisión logró superar a su antiguo partido”, advierten desde algunos círculos del PDeCAT.

Es cierto, reconocen en el entorno del ‘expresident’, que otro de los principales motivos es poner la proa a ERC, a quien no le perdona haber rechazado una lista conjunta para las europeas. “Es posible que esta maniobra llegase cuando hacía menos falta”, subrayan. Pero también es cierto que quien da primero da dos veces. Y los zarpazos de Puigdemont son mortales dentro de las endogámicas filas independentistas.

Pero a Puigdemont le quedan muchos flecos por recortar. Por ejemplo, cuál será la lista que concurra bajo las siglas de la Crida. Ahí entre en juego el delicado equilibrio entre independentistas posconvergentes. El exconsejero de Presidencia, Jordi Turull, podría ser un buen cabeza de lista, seguido por otro exconsejero, Josep Rull. Algunos hablan incluso del propio expresidente de la ANC Jordi Sànchez, compañero de prisión de los anteriores. El problema es que Turull y Rull provienen del partido. “Rull es un hombre 100% de partido. De hecho, había sido secretario de Organización y cuando Oriol Pujol dimitió, asumió el cargo de coordinador general, similar al de secretario general. Turull también es un hombre de partido, pero en los últimos meses se ha acercado más a Puigdemont, por lo que nadie sabe en estos momentos por quién se decantaría y si es un hombre dispuesto a encabezar una lista de ruptura”, admiten fuentes del PDeCAT.

No con el PNV

Pero eso no es todo: Puigdemont no tiene claro aún si concurrirá en alianza con otras fuerzas. De hecho, los convergentes siempre habían acudido a estas elecciones con una plataforma en la que también se integraba el Partido Nacionalista Vasco (PNV). El ‘expresident’, no obstante, dejó claro a su equipo que no tiene interés alguno en coaligarse con los nacionalistas vascos en esta ocasión, lo que, a la postre, dificultaría su elección, teniendo en cuenta que los comicios europeos se celebran teniendo toda España como circunscripción única.

Pero lo cierto es que las continuas llamadas al orden de los nacionalistas vascos no han sentado nada bien a los círculos más radicales del independentismo y, en particular, a Puigdemont. A este respecto, es de destacar que, antes de la presunta declaración/no declaración de independencia en el Parlamento catalán por parte de Puigdemont, el propio presidente del PNV, Andoni Ortuzar, realizó un viaje secreto en un fin de semana a Barcelona (en el primer fin de semana de noviembre de 2017) para convencerle de que convocase elecciones antes de iniciar una senda que le llevaría hacia la nada. Fue uno de los últimos intentos de normalizar la situación catalana, aunque luego Puigdemont se asustó cuando algunos de los suyos y la secretaria general de ERC, Marta Rovira, le amenazaron con empezar una campaña en su contra que le haría quedar como un ‘botifler’ (traidor) ante los ojos de la ciudadanía si no proclamaba la república.

Con posterioridad, las críticas de los vascos se fueron sucediendo ante la deriva radical asumida por Puigdemont y los suyos. De ahí que el ‘expresident’ tenga un cierto 'resquemor' con los nacionalistas vascos, para quienes el camino de la independencia se puede hacer de cualquier modo menos echando un pulso al Estado.

Cataluña

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