la mayor entidad antiindependentista de Cataluña

Sociedad Civil Catalana (SCC) se rompe por tensiones políticas y económicas

Una reunión de la junta directiva decidió relevar de sus funciones al presidente de la organización, José Rosiñol, a la vicepresidenta, Miriam Tey, y a dos miembros más, nombrando nuevo presidente

Foto: El ya expresidente de Sociedad Civil Catalana (SCC) José Rosiñol. (EFE)
El ya expresidente de Sociedad Civil Catalana (SCC) José Rosiñol. (EFE)

Tensiones políticas y económicas han partido por la mitad Sociedad Civil Catalana (SCC), la principal entidad antiindependentista de Cataluña. Una reunión de la junta directiva de SCC celebrada este miércoles a última hora decidió relevar de sus funciones al presidente de la organización, José Rosiñol, a la vicepresidenta, Miriam Tey, y a dos miembros más (el tesorero, Ferran Brunet, y Sixto Cadenas), nombrando nuevo presidente a Álex Ramos (hasta ahora vicepresidente primero) y vicepresidenta a Maribel Fernández.

No es un mero cambio en la cúpula. Es un auténtico terremoto que tiene sus raíces en divergencias importantes tanto en posicionamientos políticos como en estrategias organizativas y que entronca con problemas económicos. Es una crisis que llega en uno de los momentos más inoportunos, con el juicio por el 1-O en el horizonte y una situación política de gran incertidumbre en Cataluña.

"Ha habido un exceso de personalismo, las decisiones no pasaban por la junta y no se rendían cuentas. Ese es el motivo por el que se destituyó al presidente", explican a El Confidencial fuentes conocedoras de la lucha interna. Estas fuentes subrayan: "No es que alguien se metiera dinero en el bolsillo, pero sí había dispendios. Se gastaban alegremente los pocos dineros que tenemos sin pasar por la junta, que es la que debe tomar decisiones. Y lo malo es que ni siquiera muchos de estos dispendios estaban mal, sino que simplemente eran decididos por un pequeño núcleo sin contar con el resto de la dirección. Lo que se debería haber hecho es pasar todas las decisiones por la junta, para que se debatieran y, si acaso, que se mejoraran las decisiones, porque esto no es un cortijo particular de nadie".

Lo cierto es que la empresa para la que trabajaba Rosiñol vio aumentada su facturación con SCC sin que los gastos decididos pasasen por la dirección. Según explica el digital 'Crónica Global', la compañía Manifiesto, en la que trabajaba el hasta ahora presidente, aumentó su facturación de 584.000 euros en 2017 a 620.000 euros en 2018. Ello supone que el 51% de los gastos de SCC en 2017 y el 60% de los gastos de 2018 fueron por las facturaciones a esta compañía. ¿Y quién dio el visto bueno a este dispendio? Un pequeño grupo cercano al presidente, porque "por la junta no pasaron esas decisiones".

Trasfondo político

Desde hace meses, al ya expresidente le fueron pedidas explicaciones, "pero nunca aclaró nada". Ello da pie a que los críticos carguen las tintas contra la cúpula que ha regido los destinos de la entidad hasta ahora: "Ha habido una falta de rigor en la gestión y en la toma de decisiones, hasta el punto de que la junta no era informada de nada", se quejan destacados socios de la organización. En los últimos meses, añaden las fuentes, hubo reuniones de la junta, pero como si no las hubiera, porque en ellas no se daban explicaciones, ni se discutían los temas cotidianos ni se aclaraban las dudas.

En este sentido, los sectores críticos acusan a Rosiñol y a su gente de confianza de ser "una camarilla" que comportó, al final, una "crisis importante" de la entidad. "Habrá que ver el recorrido que tiene esto y si se le puede poner remedio con una asamblea de socios", subrayan las fuentes.

Los sectores críticos acusan a Rosiñol y a su gente de confianza de ser "una camarilla" que comportó, al final, una "crisis importante" de la entidad


Pero la cuestión de fondo es si el componente político puede haber roto en dos la principal organización antiindependentista de Cataluña. Desde el interior de la organización se niega este componente. "Se trata de una cuestión que no tiene que ver con la política sino con la forma de llevar la entidad", afirman las fuentes. Una de las personas consultadas subraya que "lo que ha habido es una reestructuración de la cúpula. La junta tiene 14 miembros y lo que se ha hecho es que se ha votado para que el presidente sea, en adelante, Álex Ramos. Y los dirigentes destituidos seguirán siendo miembros de la junta, aunque no con las responsabilidades que tenían hasta ahora. Lo que se cambia, pues, es el organigrama".

Pero, más allá de esta batalla sobre el mayor o menor personalismo dentro de SCC, lo cierto es que se vislumbran también diferencias importantes en el terreno político y, por tanto, estratégico, ya que en el seno del antiindependentismo hay almas tan diferentes como las duras cercanas al PP o posicionamientos más suaves y cercanos al PSOE.

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