Torra logra ser recibido por el presidente de Eslovenia, el ejemplo de los independentistas
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CRUZADA ANTIESPAÑOLA POR EUROPA

Torra logra ser recibido por el presidente de Eslovenia, el ejemplo de los independentistas

Aprovechó para explicar a los dirigentes de Eslovenia que admira a ese país porque es “un país amigo, que respeta los derechos humanos y la democracia” y abominó de España

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra,durante la reunión con el presidente de Eslovenia, Borut Pahor. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra,durante la reunión con el presidente de Eslovenia, Borut Pahor. (EFE)

El presidente catalán, Quim Torra, ha conseguido un hito: ser recibido por un mandatario de otro país, aunque en realidad solo posó para la foto y no mantuvo ninguna reunión de trabajo. Al menos, oficialmente. Se trata de Eslovenia, el país al que los independentistas quieren imitar para separarse de España. Este jueves, día de la Constitución, Torra se ‘fugó’ a Eslovenia para no estar en España en día tan señalado. Allí, se reunió con el presidente esloveno, Borut Pahor, con el expresidente Milan Kucan, con el eurodiputado Ivo Vajgl y con el presidente y el vicepresidente del Parlamento, Dejan Zidan y Barnko Simonovic. También mantuvo un encuentro con escritores, visitó al alcalde de Liubliana, pronunció una conferencia en el propio consistorio y fue entrevistado en un programa de la televisión eslovena. Este viernes, se reunió con empresarios en la Cámara de Comercio de Liubliana. Luego visitó el Museo de Historia Contemporánea y la casa del brigadista Franc Rozman, en Medvode.

Fiel a su estilo, el mandatario catalán aprovechó para explicar a los dirigentes de Eslovenia que admira a ese país porque es “un país amigo, que respeta los derechos humanos y la democracia” y abominó de España porque, aseguró, “la Constitución española supone una alteración de los derechos fundamentales de los catalanes”, ya que ataca “los derechos sociales y nuestro derecho a la autodeterminación”. El mensaje transmitido al “país amigo” es que Cataluña “quiere su propia Constitución porque queremos vivir en un país libre, donde la democracia reine por encima de la unidad indivisible del Estado, donde la justicia, la auténtica justicia, se haga”.

Pero la estrategia oculta es seguir la senda eslovena para llegar a la independencia: provocar la mediación internacional y hacer sentarse a una misma mesa a España y a Cataluña para negociar los términos del divorcio. Obvian las especiales circunstancias de cada caso y las diferencias insalvables que hacen inútil cualquier comparación, pero la táctica separatista no atiende a razones: El eurodiputado Ramon Tremosa ya deslizó públicamente el año pasado que la vía eslovena, con sus inconvenientes, podría ser el mejor camino para Cataluña. Y en la cúpula soberanista se ve una opción que no hay que descartar.

Las relaciones entre independentistas de ambos países han sido tradicionalmente fluidas. Tanto que el exministro de Asuntos Exteriores del pequeño país balcánico, Ivo Vajgl, uno de los que este jueves se reunió con Torra, ya visitó a Carles Puigdemont cuando éste fue encarcelado en Alemania. Vagjl está claramente alineado con las tesis más radicales del independentismo catalán y pregona que en Cataluña “se han violado las reglas básicas de la democracia y los derechos humanos”. Asimismo, sostiene que los políticos presos son presos políticos, “lo que no puede tolerarse en un país de la UE”.

Pero otra cosa es el primer ministro de la República de Eslovenia, Miro Cerar, que afirmó que no se pueden comparar los casos de Cataluña y Yugoslavia, federación de la que se desgajó Eslovenia porque España “es un Estado democrático, a diferencia de Yugoslavia, y cuando hay una cuestión sobre la autodeterminación debe resolverse en línea con el orden constitucional de España y, lo más importante, se tiene que hacer pacíficamente, sin violencia, democráticamente y con diálogo”. Y subrayó algo muy importante: “Cuando Eslovenia decidió ser independiente, lo hizo porque el anterior país común, Yugoslavia, empezaba a descomponerse. Y Yugoslavia no era un Estado democrático”.

Los consejos eslovenos

Aun así, los catalanes siempre han tenido línea directa con algunas instituciones del país balcánico. En un informe remitido al juzgado de instrucción número 13 de Barcelona, el que investiga la secesión, la Guardia Civil explica que no descarta que los independentistas hubiesen creado una cuenta fiduciaria en Luxemburgo, al estilo de lo que hicieron los independentistas eslovenos en los años 80. Su objetivo sería financiar la separación de España a través de esa cuenta.

El detalle del proceso esloveno figuraba en un informe que fue hallado en el registro a Lluís Salvadó, secretario de Hacienda en el anterior Govern. Ese informe contenía 175 medidas que debería adoptar el Gobierno catalán para separarse de España. Según el informe, los independentistas eslovenos aconsejaron a los catalanes crear una cuenta en Luxemburgo. Asimismo, les advirtieron sobre el hecho de que debían calibrar milimétricamente el impacto de las medidas unilaterales que pudieran adoptar para conseguir tener como aliados al sector bancario y financiero.

Los eslovenos se ofrecieron también para asesorar a los catalanes cómo crear su Banco Central (se haría a través del Instituto Catalán de Finanzas, ICF) y el gobernador del Banco Central de Eslovenia se comprometió a apoyar la independencia ante el Banco Central Europeo si el tema llegaba al consejo de gobierno de éste. También ofreció a los separatistas catalanes a transferir conocimiento y sistemas de información.

Sin embargo, hay diferencias entre ambos procesos que hacen imposible una comparación. En medios independentistas se reconoce que Eslovenia fue tres veces a elecciones y en todas la mayoría independentista ganó claramente con un 80% de los votos. En Cataluña, el porcentaje de los que votan independencia se sitúa en el 48%, lo que no deja de ser un grave inconveniente.

Foto: Aficionados de Eslovenia muestran su bandera durante un partido de baloncesto. (EFE)

Es más: el referéndum por el que Eslovenia se declaró independiente tuvo una participación del 90% de la población. En Cataluña solo votaron los motivados por el sí, aunque se reservó un porcentaje de votos para el voto negativo. Curisoamente, los independentistas aseguran un porcentaje de votos detallado en las urnas que fueron confiscadas por la policía y que nunca llegaron a contabilizar los sufragios: es decir, en urnas de las que nunca se hizo el recuento, se dan datos del número de papeletas con el no, con el sí y en blanco. Nadie sabe de dónde salen estos números.

Por otro lado, cuando en el Parlamento esloveno se declaró la independencia, se publicó en el boletín oficial de la República Eslovena. En Cataluña, se aprobó una resolución que nadie sabe en qué consiste, jamás se implementó y jamás se publicó en el diario oficial. Además, en Eslovenia intervino la UE, que logró un alto el fuego tras 10 días de combates y un centenar de muertos. La debilidad del gobierno yugoslavo le obligó a ceder ante la presión internacional y aceptó negociar la escisión. Las diferencias entre ambos casos son más: en Eslovenia jamás hubo fractura social como la que existe en Cataluña ni tampoco se vivió un fenómeno como el de la fuga de empresas que ha vivido Cataluña desde el referéndum del 1 de octubre del 2017.

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