ÚLTIMA ENTREVISTA DE MARAGALL EN WASHINGTON

El nuevo 'amigo americano' de Cataluña: proveto a inmigrantes… y sobrino de Castro

En su viaje a EEUU, Maragall mantuvo un discreto encuentro con un congresista que es una de las pocas voces que apoyan públicamente el independentismo en el país: Mario Díaz-Balart

Foto: El republicano Mario Díaz-Balart. (Reuters)
El republicano Mario Díaz-Balart. (Reuters)

El hasta ahora consejero de Exteriores de la Generalitat de Cataluña, Ernest Maragall, viajó la pasada semana a los Estados Unidos para inaugurar la reapertura de la nueva 'embajada' del Govern en Washington, que dirigirá la doctora Victoria Alsina. En ese viaje relámpago, Maragall mantuvo un discreto encuentro con un congresista que es una de las pocas voces que apoyan públicamente el independentismo en el país norteamericano: Mario Díaz-Balart.

Este congresista, junto a Dana Rohrabacher, Ileana Ros-Lehtinen y Carlos Curbelo, eran de los pocos diputados norteamericanos que simpatizaban, al menos públicamente, con la secesión de Cataluña. Los cuatro (más Albio Sires) fueron los congresistas que abrieron las puertas del Congreso a los independentistas catalanes en 2015, cuando el entonces secretario de Exteriores de la Generalitat, Roger Albinyana, asistió a un debate organizado por el Peterson Institute for International Economics. Los otros 425 congresistas no acudieron al encuentro. El más importante de todos era Rohrabacher, hasta ahora presidente del subcomité para Europa, Eurasia y Amenazas Emergentes del Congreso de los Estados Unidos.

Amigo de Vladimir Putin (a quien echó un pulso en un local de copas en 1995 que acabó perdiendo), Rohrabacher es uno de los políticos más conservadores de los Estados Unidos. Defensor de las buenas relaciones con Rusia y de subir el tono en el enfrentamiento con China. Partidario del intervencionismo militar, su discurso abona la línea de mano dura contra el terrorismo. También es defensor a ultranza de las técnicas de tortura de los interrogatorios de Guantánamo.

En la guerra de los Balcanes de 1998, fue un activo defensor de que EEUU financiara y armara al Ejército de Liberación de Kosovo. En 2012, llegó a escribir una carta al Departamento de Estado recomendando el patrocinio de los movimientos separatistas en Irán como forma de intervención en este país. Y tras las últimas elecciones presidenciales, fue uno de los nombres que sonó para secretario de Estado de Trump.

Hijo de ministro de Fulgencio Batista

Pero Rohrabacher ya está fuera del mapa. Cosas de la democracia, los electores no le dieron su apoyo en las elecciones de este 6 de noviembre, por lo que se quedó sin escaño (igual que Carlos Curbelo, otro miembro de este selecto grupo), por lo que ya no es el principal aliado del independentismo en el gigante norteamericano. Su puesto lo cubre el cubano Mario Díaz-Balart, con quien se acaba de entrevistar en Washington Ernest Maragall. Díaz-Balart es un conocido detractor del aborto y del matrimonio de homosexuales, así como de la investigación científica con células madre. Públicamente, cuestionó los estudios científicos sobre el calentamiento global, siguiendo la doctrina de Donald Trump y es uno de los más firmes defensores del veto migratorio del actual presidente de los Estados Unidos. En algunos sectores de la prensa americana, se le califica de "ultraderechista".

Ernest Maragall (d) y el nuevo 'conseller' de Acción Exterior y Relaciones Institucionales, Alfred Bosch. (EFE)
Ernest Maragall (d) y el nuevo 'conseller' de Acción Exterior y Relaciones Institucionales, Alfred Bosch. (EFE)

El nuevo amigo de los 'indepes' nació en Estados Unidos, pero es de ascendencia cubana. Su padre, Rafael Díaz-Balart, había sido ministro del Interior del dictador Fulgencio Batista y en 1960 se exilió en Miami, donde fundó la organización anticastrista La Rosa Blanca. Pero, por si fuera poco, su tía Mirta Díaz-Balart fue la primera esposa de Fidel Castro, por lo que Fidelito Castro Díaz-Balart (fallecido hace pocos meses) era su primo carnal. Su ideario coincide casi al milímetro con las posiciones extremistas de Donald Trump: se opone a la regulación de emisiones de gases de efecto invernadero, se opone al control de armas (su campaña ha sido financiada por la Asociación Nacional del Rifle, entre otros impositores) y apuesta por que los ciudadanos desvíen una parte de sus impuestos del seguro social a cuentas personales de jubilación. El año pasado, votó a favor de derogar la Ley de Protección al Paciente y Atención Asequible, uno de los logros sanitarios de Obama, y a favor de la Ley de Recortes de Impuestos y Empleos de 2017. Pero se opuso a que la Cámara de representantes pidiese las declaraciones de impuestos de Trump de los últimos 10 años. Asimismo, fue uno de los que apoyó públicamente el despido del director del FBI, James Comey.

En política exterior, es partidario de mantener el bloqueo a Cuba y de aplicar sanciones a Nicaragua y Venezuela. Junto a Ileana Ros y Curbelo, formaba el núcleo duro del 'lobby' anticubano en el Congreso de EEUU. Curiosamente, tiene prohibida su entrada en Venezuela (es enemigo acérrimo de Nicolás Maduro), pero su esposa, Tia Díaz-Balart, ha promocionado viajes al país sudamericano durante los últimos años a través de la agencia Ladat Travel. Después de que el 'Miami Herald' airease el asunto, rápidamente el matrimonio borró la página donde se enumeran las recomendaciones de los sitios a visitar en Venezuela y declaró que el negocio había sido una ruina y que no habían ganado dinero con él, salvo "unos pocos dólares" por los anuncios de la web.

Contratos a Grifols

Pese a esos planteamientos, en su página web destaca que "desempeña su función con pasión y dedicación, defendiendo incansablemente los derechos y libertades individuales, promoviendo la prosperidad económica y apoyando una fuerte defensa nacional. Es muy reconocido por su defensa de los derechos humanos y la democracia en todo el mundo, así como su firme apoyo a nuestros aliados mundiales". Rohrabacher y Díaz-Balart no solo tienen en común su conservadurismo, próximo a posicionamientos de la extrema derecha.

Al margen de sus simpatías por la 'causa catalana', tienen en común otro rasgo: ambos son benefactores de la multinacional catalana Grífols, a quien concedieron cuantiosos contratos públicos (juntamente con Ileana Ros-Lehtinen, otra de las entusiastas 'catalanistas' del Congreso). Víctor Grífols, propietario de esta multinacional farmacéutica (que llegó a ofrecer trabajo a Artur Mas en los Estados Unidos tras su etapa presidencial), es uno de los pocos empresarios de renombre que públicamente ha apostado por la secesión. En total, la multinacional cobró de la Administración estadounidense casi 19 millones de dólares, además de poder cerrar sin problemas la compra de la división de transfusión de sangre de Novartis por 1.700 millones de dólares en 2013. Entre socios, pues, anda el juego.

Pero lo cierto es que los independentistas intentaron atraerse tanto a republicanos como a demócratas. En su viaje de cinco días el año pasado por tierras norteamericanas, Puigdemont se vio con James Carville, el creador de la célebre expresión "¡es la economía, estúpido!", exasesor de Bill Clinton, pero el político demócrata dio la ‘espantá’ a la hora de pronunciarse públicamente sobre el 'problema catalán'. Horas antes, había sondeado a Arthur Brooks, presidente del American Enterprise Institut, el principal laboratorio de ideas de los republicanos.

Rohrabacher también presentó a Puigdemont a Francis Rooney, miembro del subcomité que él presidía, dueño de la Manhattan Construction Company y miembro del consejo asesor de la Autoridad del Canal de Panamá. En Estados Unidos, Puigdemont mantuvo contactos con Eliot Engel, líder demócrata en el comité de Asuntos Exteriores del Congreso, amigo de Gerry Adams (líder del Sinn Féinn y tradicional aliado de los independentistas catalanes, que le invitaron varias veces a Barcelona) y partidario de la independencia de Kosovo. Engel es uno de los más férreos defensores de trasladar a Jerusalén la capital de Israel y, a pesar de su militancia demócrata, se opuso a las estrategias pacifistas y aperturistas de Barack Obama para América Latina y el Caribe.

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